<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615</id><updated>2012-01-17T23:09:23.663Z</updated><category term='novela'/><category term='melancolía'/><category term='carcel'/><category term='sueldo'/><category term='trabajo'/><title type='text'>BARRIO SIN LUZ</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>55</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-1647184544873750644</id><published>2012-01-14T00:42:00.004Z</published><updated>2012-01-14T02:51:11.657Z</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;En el barrio sin luz vivió un hombre -no hace tanto de eso, yo misma lo recuerdo- que presumía de ser el más feo de la parroquia. "No soy ni el más listo, ni el más rico, ni el más alto. Soy el más feo", decía mientras mi padre se moría de la risa en el cruce, hoy asfaltado, que separa Sixto de A Muxueira, el lugar del que procede la parte de la familia de la que menos genes he heredado y donde quedan como único recuerdo las cuatro paredes ruinosas de la casa vieja. A este hombre, Ramón para los documentos y para la lápida de su tumba, todo el mundo lo llamaba Pauliño, el nombre compartido con los suyos. Yo le profesaba un respeto tímido, abrumado, desde el día en que por accidente entré  en una de las habitaciones de su casa y descubrí un maravilloso taller de artesano, repleto de figuritas de madera y herramientas de labranza de las que ya no se hacen. Creo que lo conocí jubilado, pero Pauliño, que fue como todos agricultor y además tenía un oficio, el de carpintero, no abandonó ni de viejo la madera. Siguió recibiendo encargos, arreglando azadas, barnizando con sumo cuidado cochecitos de miniatura, o hórreos de adorno, hasta que de un día para otro se encontró enfermo. Murió a las pocas semanas, después de sufrir mucho&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;    Yo iba de vez en cuando a la casa de Pauliño porque él era, con mi padre, el encargado de vigilar el depósito de agua que compartía media parroquia. Se turnaban para guardar las llaves y cuando había alguna avería subían al monte para arreglarla.  Ni mi casa, ni la de Pauliño, ni la de muchos otros por allá está conectada a la traída pública, así que bebemos directamente del monte. No se asusten, es la mejor agua del mundo, sin cloro ni contaminación, verdaderamente incolora, inodora e insípida. A veces, cuando paso largas temporadas sin ir casa, hasta se me olvida lo buena y fresca que es, porque en Compostela tenemos la suerte de beber del grifo, pero regreso y la diferencia sigue siendo abismal, la misma que entre la leche de cartón y la de nuestras vacas, o que entre los huevos del supermercado y los del gallinero. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;     Todos los años, celebrábamos una  reunión en la caseta de mi vecino Pablo, un hombre con pata de palo que  había perdido la suya en la Guerra, para hacer balance de los gastos. En  un lugar como el barrio sin luz, castigado por huidas constantes, que  los vecinos nos juntarámos por lo menos para hablar de dinero me parecía  sobrenatural. Yo acompañaba siempre a mi padre a aquellas reuniones en  las que solo había hombres y facturas, y me sentía parte de algo. La  tragedia de los lugares deshabitados es precisamente la fractura de la  vida en común. En el barrio sin luz ya está ocurriendo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;     Que fuese el encargado del pozo le confería a Pauliño un atractivo muy peculiar ante mis ojos de niña. Nadie cuidó el depósito con una diligencia parecida a la suya; tanta era la entrega por aquel pequeño cajón de cemento donde almacenamos el agua que en su entierro alguien se preguntó qué pasaría con el pozo y a quién se le daría llave. Como era de esperar cuando a supervivencia se refiere, enseguida nos organizamos, pero la identidad del encargado del depósito fue a partir de entonces difusa y cambiante. &lt;/span&gt;&lt;br  style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;    El artesano Pauliño, el guardián del pozo, no era guapo, en verdad. Yo lo veía simplemente viejo, así que su belleza no me importaba mucho. De joven, pasó un miedo atroz durante una noche de larga caminata hasta Mondoñedo, en busca de un abogado que defediense a su cuñada en un asunto seguramente indefendible. Andó rápido, callado, y de vez en cuando miró hacia los lados por si alguien lo seguía. El asunto llenó páginas en los periódicos de sucesos de la época, los que tanto le gustaban a mi bisabuela materna, a la que enseñaron a leer pero no a escribir para que no se cartease con hombres, aunque nada pudo evitar que fuese madre soltera. La cuñada de Pauliño, vecina de mi padre, estaba detenida por matar a la mujer embarazada de su amante, ahogándola con trapos. En la parroquia se sospechó siempre de la complicidad de él, que se burlaba cuando su esposa se le quejaba de que la ex novia, con la que se seguía viendo,  le salía al encuentro para amenazarla. A Pauliño, que por entonces era aun jovencito miedoso, horrorizado con el crimen, lo obligaron a salir de noche hacia Mondoñedo en busca de un abogado. Nunca pensó llegar vivo, con la familia de la muerta clamando venganza a pocos kilómetros de su casa. Pero regresó, y aunque la asesina fue a la cárcel, a Pauliño, que a diferencia del resto de los vecinos no era propietario de su casa y vivía de alquiler,  le quedaría siempre un hondo pesar por su familia marcada. Asumió el crimen, que la gente de su mujer nunca aceptó del todo, con la valentía de los hombres buenos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br style="font-family: arial;"&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-1647184544873750644?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/1647184544873750644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=1647184544873750644' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/1647184544873750644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/1647184544873750644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2012/01/en-el-barrio-sin-luz-vivio-un-hombre-no.html' title=''/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-7103354310205547128</id><published>2011-11-18T21:26:00.003Z</published><updated>2011-11-18T22:20:34.668Z</updated><title type='text'>VI</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Xulieta é unha muller escura, de pel e ollos moi claros. Cando fala é coma outra calquera; le os mesmos xornais, escoita a mesma música e pola noite vai aos mesmos bares que as demais. Podo atopala aló no Loureiro, apoiada na esquina do futbolín, ou en calquera cafetería da vila, porque lle gusta o café ben cargado e o voz baixiña dos camareiros polas mañás. Iso di Xulieta. Seméllase tanto a Ana, a Lucía, a Paula ou a Lina que podería confundila con elas ou con outra calquera mesmo sen beber moito, só pola escuridade. Leva o mesmo perfume, a mesa chaqueta da mesma multinacional textil, os mesmos zapatos co lazo brillante por riba do dedo gordo do pé. É sinxela coma todas elas, unha boa rapaza. Coñecémonos dende que botamos a andar. Non podería non querela.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;No instituto, Xulieta aborrecía os fanfarróns que coma min ían detrás dela ao cuarto de baño só para dicirlle algunha parvada sobre o seu cú. Aínda que logo se a invitabas a un cigarro no patio ou a achegabas na moto á parada do autobús xa non eras máis un miñaxoia que repetía as frases das películas; eras un colega, un dos seus. Mesmo era divertida Xulieta: andaba sempre con présas porque na casa lle controlaban a hora de entrada como na mili, e se por calquera cousa chegaba tarde xa había que dar explicacións e escoitar aquilo de que mentres eu pague isto é unha ditadura e aquí mando eu. Ás veces falábame con amargura desa maneira irracional de educala, ela, que era inofensiva e xamais pedía treguas, que asumía -arrepentíase tanto de ter baixado a cabeza- a falta de liberdade só coma unha traxedia temporal. Xa verás cando marche, virarei a cabeza só para cuspirlles. Tiña 15 anos e dicía cousas que nin ela cría, coma as demais cando pelexaban co mozo -cando pelexaban comigo, por exemplo, porque invitaba a unha copiña a non sei que outra, aquela imbécil á que lle prestaba Mariah Carey. Si, nos recordos Xulieta é idéntica a todas, fala coma todas, bica coma todas. Ten medo aos homes só cando durme na casa da nai. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Xulieta é unha muller escura, de pel e ollos moi claros. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-7103354310205547128?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/7103354310205547128/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=7103354310205547128' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/7103354310205547128'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/7103354310205547128'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2011/11/vi.html' title='VI'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-5324816048840528675</id><published>2011-11-01T10:09:00.005Z</published><updated>2011-11-01T11:52:45.493Z</updated><title type='text'>Marilyn</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Mi gran miedo de hipocondríaca incorregible es morirme sola, de repente, en medio de la noche. No por la soledad del momento -la muerte es siempre un trámite íntimo, aunque la acompañe un médico o toda una orquesta sinfónica- sino por el embrollo burocrático que provocaría a mis seres queridos, que jamás se imaginarían que yo, una chica joven y sana, pudiese morirme sin dar explicaciones a las cuatro de la mañana, por ejemplo. Tendrían que echar la puerta abajo porque no tienen llaves -justo el otro día los dueños cambiaron la cerradura del portal- y todo el edificio se enteraría de que he cometido la estupidez de morirme en plena juventud y sin tiempo de avisar a nadie. Pero lo peor, pasados ya los trámites, serían los comentarios de mis vecinos en el entierro, un repaso condescendiente y malicioso sobre mi vida familiar y mi fin desgraciado -¡morirse sola, tan joven, pobrecita!, dirían. Hasta el novio del colegio, que no tiene culpa de nada, saldría a relucir en esa conversación lamentable detrás de mi féretro, sin poder yo replicar la versión, seguro sesgada, de los viejos telenoveleros que se recrean con mi infortunio. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Y además, pienso ahora, se me pudrirían en la bandeja los macarrones con salmón listos para gratinar al día siguiente; qué candor el mío, que los preparé segura de que viviría para comérmelos. No puedo soportar ese detalle que tanto haría sufrir a mi madre. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Hoy es el día de Todos los Santos, y aunque los niños ahora lo celebran disfrazándose de zombies, cuando yo era como ellos me pasaba la mañana preparando ramos para llevar al cementerio. El olor de las flores de Difuntos, casi siempre húmedas por la lluvia, es imborrable; hasta parece que la muerte es menos triste gracias a ese recuerdo de flores recién cortadas: en mi casa crecen justo al lado de las lechugas, y es una tragedia si por alguna enfermedad o por falta de lluvia la planta se muere antes de noviembre. Las compradas, bien envueltas en plástico transparente, no huelen así. Creo que le gustan mucho a la tatarabuela, a la que aún le llevamos flores el día de Todos los Santos. Había muerto ya cuando mi abuela nació, pero no podemos despreciarla porque fue ella la que construyó la casa en la que vivimos. Le debemos una a la señora, que tuvo la desgracia de morirse joven y de forma repentina. Tal vez sintió mi mismo miedo, sola ante el terror de saber que iba a desaparecer sin poder explicarse. Es terrible quedarse con la palabra en la boca, sin derecho a réplica. Así no se puede ni descansar en paz. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;P.D. Hoy les dejo una necrológica maravillosa: un poema que Ernesto Cardenal, el anciano sandinista, dedicó a la muerte de Marilyn Monroe. Ya que te mueres dejando un reguero de incógnitas, que por lo menos un buen cantor del amor y de la guerra te escriba algo tan hermoso. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;ORACIÓN POR MARILYN MONROE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor&lt;br /&gt;recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,&lt;br /&gt;aunque ése no era su verdadero nombre&lt;br /&gt;(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años&lt;br /&gt;y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)&lt;br /&gt;y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje&lt;br /&gt;sin su Agente de Prensa&lt;br /&gt;sin fotógrafos y sin firmar autógrafos&lt;br /&gt;sola como un astronauta frente a la noche espacial.&lt;br /&gt;Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times)&lt;br /&gt;ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo&lt;br /&gt;y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.&lt;br /&gt;Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.&lt;br /&gt;Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno&lt;br /&gt;pero también algo más que eso...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cabezas son los admiradores, es claro&lt;br /&gt;(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).&lt;br /&gt;Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.&lt;br /&gt;El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo&lt;br /&gt;en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano&lt;br /&gt;expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox&lt;br /&gt;que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.&lt;br /&gt;Señor&lt;br /&gt;en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,&lt;br /&gt;Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda&lt;br /&gt;que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.&lt;br /&gt;Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).&lt;br /&gt;Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,&lt;br /&gt;el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.&lt;br /&gt;Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros&lt;br /&gt;por nuestra 20th Century&lt;br /&gt;por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.&lt;br /&gt;Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.&lt;br /&gt;Para la tristeza de no ser santos&lt;br /&gt;se le recomendó el Psicoanálisis.&lt;br /&gt;Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara&lt;br /&gt;y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena&lt;br /&gt;y cómo se fue haciendo mayor el horror&lt;br /&gt;y mayor la impuntualidad a los estudios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como toda empleadita de tienda&lt;br /&gt;soñó ser estrella de cine.&lt;br /&gt;Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados&lt;br /&gt;que cuando se abren los ojos&lt;br /&gt;se descubre que fue bajo reflectores&lt;br /&gt;¡y se apagan los reflectores!&lt;br /&gt;Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)&lt;br /&gt;mientras el Director se aleja con su libreta&lt;br /&gt;porque la escena ya fue tomada.&lt;br /&gt;O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río&lt;br /&gt;la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor&lt;br /&gt;vistos en la salita del apartamento miserable.&lt;br /&gt;La película terminó sin el beso final.&lt;br /&gt;La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.&lt;br /&gt;Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.&lt;br /&gt;Fue&lt;br /&gt;como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga&lt;br /&gt;y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER&lt;br /&gt;O como alguien que herido por los gangsters&lt;br /&gt;alarga la mano a un teléfono desconectado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor:&lt;br /&gt;quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar&lt;br /&gt;y no llamó (y tal vez no era nadie&lt;br /&gt;o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)&lt;br /&gt;¡contesta Tú al teléfono!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-5324816048840528675?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/5324816048840528675/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=5324816048840528675' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/5324816048840528675'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/5324816048840528675'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2011/11/marilyn.html' title='Marilyn'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-5497230165565970152</id><published>2011-10-02T22:28:00.006+01:00</published><updated>2011-10-03T00:18:39.969+01:00</updated><title type='text'>As Sasdónigas</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;Dice el conductor del autobús Vilalba-Viveiro que las chicas de ahora ya no beben agua, porque esta que se baja en la parada de As Sasdónigas - una parroquia de cien habitantes del Ayuntamiento de Mondoñedo- no conoce la fuente, parece que famosa en estos lugares, en la que después de beber ya no se vuelve a tener sed. Yo, que lo escucho sin disimulo desde el cuarto asiento de la fila de la derecha, vuelvo la cabeza hacia la ventanilla y miro cómo la chica abandona el autobús con una pequeña mochila en la espalda y baja por el camino de tierra que une su casa con la carretera general. Tal vez sea una estudiante, aunque pocos universitarios viajan en esta ruta de los sábados por la mañana, lenta y tediosa como debe de ser también la vida en As Sasdónigas, una aldea de viviendas amontonadas con tejados de pizarra y establos en la planta baja. Por una puerta salen los hombres, por la otra, las vacas.&lt;br /&gt;Pues sí, las chicas de ahora ya no beben agua, beben solo porquerías, le explica el chófer a un pasajero que se ha subido en Gontán y que a la fuerza tiene que ser un usuario asiduo de este autobús, al menos en días de mercado como hoy, porque el conductor acaba de prometerle que lo buscará en As San Lucas para tomarse unos cafés. El señor va con boina y, aunque  parezca caricaturesco, lleva un palillo en la boca. Hoy no ha ocurrido, pero los feirantes se suben al autobús con sus varas y su aliento de vino y una, que además es un poco voyeur, no puede hacer otra cosa que quitarse los cascos para escucharles. Hace años que lo hago, es una reacción casi mecánica la de apagar la radio cuando el coche atraviesa el mercado de Gontán y se suben los viejos que han venido a vender ganado o solo a verlo, y alguna señora muy digna y muy educada - las señoras son siempre muy educadas. Lo de ir a Gontán para ver el ganado sin la más remota intención de comprarlo es algo que cada vez se hace más, un placer irrenunciable para los ancianos que  de jóvenes fueron parte de este mundo y ahora, fuera de él, son incapaces de olvidar el jugueteo de los tratantes. Este que nos acompaña hoy da pocos detalles de su día en la feria: de negocios y de mujeres un caballero nunca debe hablar, pienso yo por él, maravillada  con el repertorio de frases hechas y vaciles incomprensibles de los que echa mano para que nadie sepa qué tal le ha ido.&lt;br /&gt;Las chicas de ahora no beben agua, al menos las pocas que quedan en As Sasdónigas, que la toman una vez y ya no la necesitan más. Disculpen que cite a los feirantes, pero hace tiempo uno de ellos, en esta misma ruta que tanto me gusta, proclamó que las mujeres de As Sasdónigas son las más guapas de la zona, mucho más que las de Mondoñedo, porque ni la fama, ni los buenos restaurantes, ni tampoco las modistas que trabajan por encargo explican la belleza de estas jóvenes crecidas en lo alto de la montaña, con el carácter rabioso que imprimen el destierro y las nevadas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-5497230165565970152?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/5497230165565970152/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=5497230165565970152' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/5497230165565970152'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/5497230165565970152'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2011/10/as-sasdonigas.html' title='As Sasdónigas'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-3425278229287381054</id><published>2011-09-15T14:19:00.005+01:00</published><updated>2011-09-23T00:28:51.330+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Mi relación con el psicoanalista -un intercambio fantasioso, casi siempre inútil y sin duda contractual de pareceres atormentados- se ha ido al traste. Ayer me recibió más tarde de lo normal, después de echar a gritos de la consulta a una viejecita enjuta, con pinta de viuda de muchos años. La escena me resultó tan violenta que estuve a punto de darme la vuelta y marcharme, sobre todo cuando al cruzarnos en la puerta la señora me miró con sus ojos enormes y humillados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya me lo decía mi hijo. Esto es para gente joven, me advirtió al pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El consultorio de mi psicoanalista podría parecerse a cualquier otra cosa de no ser por la decena de diplomas que adornan la salita en la que enreda y desenreda las mentes ajenas, y a veces hasta la propia. A mí me recuerda mucho al piso de una amiga de la Universidad, que vivió cinco años en un estudio sin muebles pero lleno de alfombras. Es más acogedor así, me decía cuando yo le recomendaba comprarse un armario. A veces leíamos tiradas sobre el suelo, la opción más cómoda porque en el colchón se adivinaban los hierros del somier.&lt;br /&gt;- Pase, pase, no estábamos discutiendo. Tengo un tono de voz demasiado alto. ¡Pero qué le voy a contar a usted! La gente es tan complicada...&lt;br /&gt;Mi psicoanalista, que cobra por reconocer en los otros los perversos mecanismos con los que el cerebro esconde el miedo y el deseo, se pone muy nervioso al mentir. Se lo noté en la primera consulta, cuando me contó que las cosas le iban bastante bien a pesar de que la nuestra es una ciudad pequeña, orgullosamente conservadora y siempre reticente ante los ejercicios liberadores. En realidad, este hombre es mitad iluso, mitad encantador de serpientes. Se engaña y engaña y va viviendo de eso.&lt;br /&gt;El ritual es el mismo todas las semanas. Yo entro en el consultorio, dejo mi bolso y espero a que el psicoanalista se ponga de nuevo la bata blanca, se acerque y me estreche la mano con afecto fingido. Después me tumbo en el sillón y empiezo a hablar de lo primero que se me viene a la cabeza. Él me interrumpe cuando percibe entre mis reflexiones alguna señal de alarma. Sucede de forma invariable a los cuatro minutos y medio; el psicoanalista se adueña de la conservación y ya no hay manera de salvarse. Ayer me cortó justo cuando trataba de contarle que soy la menor de tres hermanos y la nieta preferida de la abuela. No sabíamos aún -¡pobrecitos nosotros!- que nuestro vínculo semanal estaba a punto de irse al garete.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;- ¿Tiene padre?- empezó. Sentí la tentación de aclararle que padre lo tenemos todos para fortuna o desgracia de nuestra madre, pero me contuve porque al psicoanalista no le gusta nada que me haga la graciosa. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;- ¿Y qué cree que espera su padre de usted? - preguntó cuando yo asentí sin demasiado entusiasmo. Sabía que después de eso no tardaría en llegar el diálogo enrevesado. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Que sea guapa, elegante, bien educada. Y que lo respete y no lo contradiga en nada. Ah, y que sea muy decente y lo vea siempre como una autoridad. Esa es la hija perfecta para él. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;El psicoanalista se ríe mientras anota en su cuardeno que tengo un padre autoritario que fiscaliza todos mis movimientos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;- Por lo menos no me dice que lo que su padre quiere es que usted sea feliz. Estoy harto de ese lugar común. Aquí quien más quien menos tiene un padre así. Los que dicen eso son hijos de un inocentón, ¿no le parece?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me esperaba semejante reflexión de mi psicoanalista, que en realidad es un hombre melifluo al que le gusta mucho la versión dedicada a Lady Di de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Candle in the wind&lt;/span&gt;. Pienso ahora que tal vez debí preguntarle si le pasaba algo, si necesitaba hablar o salir a tomar el aire, esas cosas que se dicen los amigos o los amantes, más los primeros que los segundos, cuando las cosas pintan mal. Pero a él le fastidia mucho que interrumpa mis pensamientos para ocuparme de los suyos, así que decidí limitarme a contestar la pregunta que me había hecho.&lt;br /&gt;- Sin duda alguna. A la larga, no hay nada peor que un padre inocente. El mío debe de pensar que soy una mujer terrible para amenazarme como lo hace.&lt;br /&gt;- Y su madre, ¿qué dice?&lt;br /&gt;- ¿Mi madre? Pues que no se lo tenga en cuenta, porque lo que mi padre quiere es que yo sea feliz.&lt;br /&gt;Levantó la vista de su cuaderno y me miró fijamente. No estaba tan mal el psicoanalista.&lt;br /&gt;- Dígale que venga&lt;br /&gt;- ¿A quién?&lt;br /&gt;- A su madre. Así podré entenderla mejor a usted.&lt;br /&gt;- Oh, no, ni hablar. No puedo decir en casa que me gasto el dinero en esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí se acabo todo. Mi tenue relación con el psicoanalista no soportó tanta franqueza. Aunque sin maldad, llevaba semanas mintiéndole, contándole historias fantasiosas para poner a prueba su capacidad de reacción, siempre sorprendente. Nunca creí que pudiera entender mi mente ni la de ninguna otra persona. Sé que es un charlatán y que probablemente los títulos que adornan su consultorio son falsos. Y, por supuesto, no tengo duda de que los diagnósticos de estos días -señorita, es usted una kamikaze; es evidente que su amor frustado por aquel profesor de Filosofía le ocasionó un trauma; teme usted a la muerte porque sobredimensiona la importancia de su vida-  no fueron más que inventos apresurados para salir del paso y ganarse el sueldo. La pequeña ciudad en la que vivimos, esa reticente a los ejercicios liberadores, nos enferma y nos convierte en farsantes de medio pelo.&lt;br /&gt;- ¡Salga usted de aquí ahora mismo! - me ordenó. Tenía  la mirada vidriosa de los moribundos o de los personajes de dibujos animados cuando van a llorar.&lt;br /&gt;- Oiga, ¡que le voy a pagar!&lt;br /&gt;- Acabo de echar a una vieja por lo mismo. Que quería hablar con su marido muerto hace 45 años, me dijo. Si no creen en esto, ¿a qué vienen?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me marché, indignada y sin contestarle, no porque mi amigo tuviera razón, sino porque ninguno de los dos la tenía. Hace tres meses que me gasto una parte de mi sueldo - un sueldo pequeño, de esos que no dan para mantener un alquiler y un coche al mismo tiempo- en hablar con mi ya expsicoanalista una hora a la semana, a veces dos. No sé por qué lo hago; tal vez lo descubra ahora que comienza el otoño. Ya no tendré mi cita de los jueves de ocho a nueve. A lo mejor salgo a pasear para ver cómo cierran las tiendas y empieza a caer la noche, con las calles en pleno colapso. Es el mejor momento del día si uno es peatón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-3425278229287381054?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/3425278229287381054/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=3425278229287381054' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/3425278229287381054'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/3425278229287381054'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2011/09/mi-relacion-con-el-psicoanalista-un.html' title=''/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-8651457580794946645</id><published>2011-08-12T22:47:00.014+01:00</published><updated>2011-08-13T02:35:28.125+01:00</updated><title type='text'>Balzac</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;He hecho mal en decirle a mi &lt;span id="SPELLING_ERROR_0" class="blsp-spelling-error"&gt;psicoanalista&lt;/span&gt; que anoche soñé que me mataba un chino en la puerta de mi casa. Tampoco debería haberle dicho que cuando me desperté, aún conmocionada porque había estado a punto de ser acuchillada por la espalda, me quedé un rato pensando en lo terrible que tiene que ser el instante en el que uno se da cuenta de que va a ser asesinado. Pero mi error, mi gran error de paciente novata, fue contarle, entre risas, que después de recuperarme del susto y comprobar que estaba sola en casa, me quedé observando la luz que entraba por la rendija de la persiana y pensé: ¡Bien! ¡Hoy me he despertado temprano, así que aprovecharé mejor el día! Aunque luego me quedé dormida sin querer y tuve que apurar la ducha y el desayuno, mi &lt;span id="SPELLING_ERROR_1" class="blsp-spelling-error"&gt;psicoanalista&lt;/span&gt; ni se conmovió con mis pretensiones de mujer ordenada. Todo lo contrario. Me miró con gesto severo y me dijo muy serio: me preocupas, no puedes tomarte tu vida tan a la ligera. Dicho lo cual, me retuvo una hora más en su consultorio para arrancarme ese tipo de imbecilidades que él, ser complejo como todo &lt;span id="SPELLING_ERROR_2" class="blsp-spelling-error"&gt;psicoanalista&lt;/span&gt;, cree confesiones de persona atormentada. La sesión extra me la cobrará la próxima vez, porque le he dicho que si le pago mañana no tengo cereales para desayunar, y mi &lt;span id="SPELLING_ERROR_3" class="blsp-spelling-error"&gt;psicoanalista&lt;/span&gt; no quiere que pase hambre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿Pero usted como sabía que era un chino?&lt;br /&gt;Observo a mi &lt;span id="SPELLING_ERROR_4" class="blsp-spelling-error"&gt;psicoanalista&lt;/span&gt; y me parece mentira que pueda dedicarse a esto (quiero decir, a hablar estupideces con gente que ni conoce). Es un hombre alto, como todos los hombres interesantes, y aunque sus preguntas son casi siempre lamentables, he terminado por cogerle un gran cariño.&lt;br /&gt;-Al volver él la cabeza me di cuenta. Era chino, un chino de manual, un chino perfecto.&lt;br /&gt;-¿Has estado en China alguna vez?&lt;br /&gt;-No, pero me gustaría. Tal vez el año que viene.&lt;br /&gt;- ¿Qué opinas de Hu &lt;span id="SPELLING_ERROR_5" class="blsp-spelling-error"&gt;Jintao&lt;/span&gt;?&lt;br /&gt;Hay cosas que uno no debe decirle jamás a su &lt;span id="SPELLING_ERROR_6" class="blsp-spelling-error"&gt;psicoanalista&lt;/span&gt;. Yo sé &lt;span id="SPELLING_ERROR_7" class="blsp-spelling-error"&gt;perfectamente&lt;/span&gt; que a este buen hombre que me atiende puedo &lt;span id="SPELLING_ERROR_8" class="blsp-spelling-error"&gt;mentirle&lt;/span&gt; sin remilgos, porque no se dará cuenta y porque al fin y al cabo lo que yo necesito es olvidarme de la estupidez cotidiana; por eso estamos él y yo aquí, yo acostada sobre un sillón &lt;span id="SPELLING_ERROR_9" class="blsp-spelling-error"&gt;carísimo&lt;/span&gt; y él a mi lado, demasiado cerca diría yo, la suya es una distancia de dentista y no de &lt;span id="SPELLING_ERROR_10" class="blsp-spelling-error"&gt;psquiatra&lt;/span&gt;, aunque tampoco estoy muy segura de los códigos que rigen en la especialidad.&lt;br /&gt;- Mire, es que yo no sé quién demonios es Hu &lt;span id="SPELLING_ERROR_11" class="blsp-spelling-error"&gt;Jintao&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Lo anota en su libreta: mi hoja clínica debe de ser un compendio de &lt;span id="SPELLING_ERROR_12" class="blsp-spelling-error"&gt;observaciones&lt;/span&gt; incomprensibles.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;De niña le impresionaban las peceras en las tiendas. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;No le gusta el &lt;span id="SPELLING_ERROR_13" class="blsp-spelling-error"&gt;macramé&lt;/span&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Tiene un primo que se llama &lt;span id="SPELLING_ERROR_14" class="blsp-spelling-error"&gt;Ludovico&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;E&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;n su último sueño la mataba un chino&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;No es culpa mía que mi &lt;span id="SPELLING_ERROR_15" class="blsp-spelling-error"&gt;psicoanalista&lt;/span&gt; conozca tan íntimos y &lt;span id="SPELLING_ERROR_16" class="blsp-spelling-error"&gt;rocambolescos&lt;/span&gt; detalles, es él el que me lleva a esas confesiones con sus preguntas precisas, a veces tan difíciles de contestar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿Tienes miedo a la muerte?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Hombre, un poco sí. Anoche, justo cuando iba a clavarme el cuchillo, el chino giró la cabeza y me desperté. En el fondo creo que es porque no quería morirme, pero cuando suceda de verdad pasaré mucho miedo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿Cuando suceda de verdad el qué? ¿Que la mate un chino?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Como ven, mi &lt;span id="SPELLING_ERROR_17" class="blsp-spelling-error"&gt;psicoanalista&lt;/span&gt; es un hombre realmente complicado. Ni siquiera puedo ayudarle a ver claro porque no me permite corregirlo ni introducir matices. Las cosas son o no son, piensa él. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Me intranquiliza mucho que sueñe usted que un chino la asesina. ¿Cuál fue el último libro que le presté?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- &lt;em&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_18" class="blsp-spelling-error"&gt;Balzac&lt;/span&gt; y la joven costurera china.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿Le gustó?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Bueno, lo leí en el autobús. Es una bonita historia sobre la redención de la lectura.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Anota de nuevo en su libreta algo como "lee en el autobús". Se quita las gafas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- &lt;span id="SPELLING_ERROR_19" class="blsp-spelling-error"&gt;Resúmamelo&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- No recuerdo el nombre de los protagonistas, eran dos chicos burgueses enviados por el régimen chino a un campo de reeducación, en los años de la Revolución Cultural. Allí se enamoran de una campesina analfabeta a la que enseñan a leer con las obras de &lt;span id="SPELLING_ERROR_20" class="blsp-spelling-error"&gt;Balzac&lt;/span&gt; que tienen escondidas en una maleta.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Sigue anotando, ahora a la velocidad del rayo. Es un &lt;span id="SPELLING_ERROR_21" class="blsp-spelling-error"&gt;psicoanalista&lt;/span&gt; zurdo, obsesivo con la reacción espontánea, con los miedos que afloran bajo el perfume y el maquillaje, dice. Yo no sé hacerme ni la raya de los ojos.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿Por qué cree usted que transforma una historia de amor, al fin y al cabo una historia de redención, como usted misma reconoce, en un mal sueño?&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Disculpe, no entiendo lo que me dice.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿Por qué el chino enamorado de la campesina iba a querer matarla a usted?&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Bueno, yo no creo que sea el mismo chino.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- ¿Qué chino iba a ser entonces? &lt;span id="SPELLING_ERROR_22" class="blsp-spelling-error"&gt;Cuénteme&lt;/span&gt;, ¿qué le parece el mensaje del libro?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Ella acaba huyendo de la aldea porque &lt;span id="SPELLING_ERROR_23" class="blsp-spelling-error"&gt;Balzac&lt;/span&gt; despierta su curiosidad por el mundo. Es natural que a la chica le suceda eso, pero él no lo comprende. La prefería ignorante y miedosa. Es un poco triste, ¿no cree?&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;- Aquí las preguntas las hago yo. Veo que durante la lectura ha desarrollado un profunda aversión hacia el protagonista masculino de la obra de &lt;span id="SPELLING_ERROR_24" class="blsp-spelling-error"&gt;Dai&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_25" class="blsp-spelling-error"&gt;Sijie&lt;/span&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Empieza a sacarme de mis casillas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;- No, para nada. Yo lo entiendo también a él. Es hijo de médicos, viene de la ciudad y se siente prisionero en esa montaña llena de bárbaros. La campesina es su creación. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;- ¿Le daría miedo un hombre que le recuerda a cada instante todo lo que ha hecho por usted?&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;- Eh, claro, un poco.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Sonríe por primera vez en la tarde. Son las ocho en punto. Como es verano todavía no ha &lt;span id="SPELLING_ERROR_26" class="blsp-spelling-error"&gt;anochecido&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;- ¡Son todas &lt;span id="SPELLING_ERROR_27" class="blsp-spelling-error"&gt;igualitas&lt;/span&gt;!&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Se levanta, se quita la bata de psiquiatra y me estrecha la mano con afecto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;- ¿Ve como vamos mejorando?&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Lo que mi &lt;span id="SPELLING_ERROR_28" class="blsp-spelling-error"&gt;psicoanalista&lt;/span&gt; no sabe, ni se imagina, es que todas las noches después del capítulo de rigor de &lt;em&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_29" class="blsp-spelling-error"&gt;Balzac&lt;/span&gt; y la joven costurera china&lt;/em&gt; en el autobús, leo a &lt;span id="SPELLING_ERROR_30" class="blsp-spelling-error"&gt;Henning&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_31" class="blsp-spelling-error"&gt;Mankell&lt;/span&gt;. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-8651457580794946645?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/8651457580794946645/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=8651457580794946645' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/8651457580794946645'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/8651457580794946645'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2011/08/he-hecho-mal-en-decirle-mi.html' title='Balzac'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-585332235564534570</id><published>2011-05-29T18:17:00.005+01:00</published><updated>2011-05-29T18:41:28.086+01:00</updated><title type='text'>IV</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;[A ver quen merda lle deu licencia a este chalé]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A galería da casa de Lina daba xusto ao mar, á praia deserta. Unha sentíase moi pequeniña alí enriba dos penedos. Ou moi poderosa tamén. Xulieta, cunha cervexa na man e outras dúas no corpo, até pensaba que se ela nacese nun lugar así non querería marchar nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Mais aló, no fondo do val, non hai para onde escapar. Non te rías, Romeo, é como estar no fondo dun caldeiro]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lina e a nai vivían soas; o pai, no barco. Ela non o botaba de menos, era un estraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-O home que vén deitarse con miña nai e me fai fumar ás agachadas- Lina prende un cigarro. Xulieta cala -Eu que sei, ao mellor non lle gusta que o faga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lina só a invitara unha vez, ao cumplir os quince. Á noite sairían todos, xa bébedos. Sempre era divertida a festa na vila. Caralluda, diría Romeo. Non había un Loureiro pero no mesón do porto, que en realidade era unha tasca noxenta, podían comer bocadillos de xoubas a calquera hora da noite e sempre había algún momento no que soaban habaneras, unha vella nostalxia do dono, ao que de novo lle prohibiran embarcar por mor dunha doenza de corazón. "E todo nada, nin taquicardia teño", dicía cando lle preguntaban que tal ía o seu. A Xulieta facíalle moita graza ese lamento pola desagraza que nunca acontecera e tamén esa maneira de gardarllas aos médicos polo diagnóstico errado. "Non perdas as esperanzas, calquera día pódeche dar algo. Iso pásalle a calquera", razoáballe Romeo, intentando conter a risa. "Xa, pero mentras aquí estou, atendendo borrachos. Levo toda a vida atendendo borrachos", laiábase dende a barra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Non volvas dicirlle iso. Calquera día mátasenos e acábase a festa, animal]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lina era das que marchara, máis ben só estaba nas vacacións. Tiña na cara un nonseiqué que lle gustaba a Romeo. Xulieta tamén lle vía na faciana algo de moi lonxe, se cadra as pegadas de antepasados doutras razas, máis ela xuraba que alí a carón da taberna vella estaba a casa dos seus e que, a no ser os homes, todos mariñeiros, ninguén vivira xamais noutro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cando falaban de temas graves -que non era o mesmo que falar con gravidade- sempre acababan mencionando a Romeo sentado na primera cadeira da aula, cos ollos perdidos na nube de integrais e matrices que debuxaba a profesora de Matemáticas sen compaixón todos os venres pola mañá. Xulieta, coa mirada fixa no carderno raiado, calculaba a magnitude da desgraza de non conseguir un aprobado en xuño. Ao pai non podía dicirlle cousas importantes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Papá, manqueime por estar facendo o parvo cunha cadeira da cociña.&lt;br /&gt;-Papá, dándolle marcha atrás ao coche toquei na carreta.&lt;br /&gt;-Papá, Romeo e máis eu bicámonos antes de acabar a carreira, pero tranquilo, que non vou deixar os estudos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Papá, eu non entendía ren de ecuacións e cando intentaba estudar só pensaba parvadas. Que viña unha avelaíña e se me pousaba enriba da cabeza e cando intentaba espantala abría unha boca grande e se me facía enorme diante do ollos. Ou que un día entraba na casa e vía a mesa do comedor ateigada de fotos de cando era pícara, sen darme conta de que nós nunca tivemos comedor. Tamén podía suceder que pensase en Romeo aquela noite dos quince de Lina fronte ao mar e me botase a rir porque eramos todos uns pailáns, uns pobres rapaciños que non sabían o que era mercar leite en brick nin facer cola diante dos probadores dunha tenda de Inditex. Descubrilo non nos fixo a vida máis doada, pero arrancounos a venda dos ollos e aprendimos os matices, desexamos por vez primeira aquilo que perderamos, o leite que non viña en cartón e caía quente nas mans. A distancia que mantiñamos co resto do mundo acabara sendo insoportable. Romeo non sabía onde estaba, nin a onde ía ir, nin con quen. Non sabía se quería ir a algún lado. Eu estaba farta das paredes da casa, das que non eran do comedor que non tiñamos, pero tamén de ti que non sabías de poesía nin de viaxes nin de Romeo nin pensabas que che quedara algo por saber porque a túa palabra era autoridade e eu, muller de poucos anos, nunca podería desobedecela. Papá, eu era nova pero medrara coa rabia das mulleres enganadas; non ese rancor que ti cres pola mentira ou polos cornos; outro moito peor: o de mamá, que aprendeu a baixar a cabeza e a dicir sempre que si].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A casa de Lina era nova e apenas tiña memoria. A Xulieta gustábanlle os mobles de liñas rectas e limpas do salón e sobre todo a terraza acristalada con vistas ao mar, aínda que ás veces pensaba que un día viría unha onda tan grande que arrastraría a Lina e á nai -e á súa colección de canarios e máis os libros de ioga e sexo tántrico-e poría a casa no seu sitio, varios metros ao interior, cara onde nacían os prados. Pero mentres non chegaba o desastre, contentábase con estar alí, bebendo cervexa gratis na casa de Lina e axexando a Romeo, que esbardallaba cos outros mozos de cousas que a Xulieta non lle importaban nada, pero que se cadra para el eran serias e sesudas coma aquela moza que agora miraba o mar dende a fiestra. Parecía triste, mais en realidade só estaba pensando que un cantil non era un bo lugar para levantar unha casa.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-585332235564534570?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/585332235564534570/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=585332235564534570' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/585332235564534570'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/585332235564534570'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2011/05/iv.html' title='IV'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-9106869568037514699</id><published>2011-04-15T22:02:00.004+01:00</published><updated>2011-04-15T22:31:25.396+01:00</updated><title type='text'>isto non é un poema</title><content type='html'>isto non é un poema de amor porque estou en contra do amor nos poemas isto non é un poema de desamor porque o desamor non me gusta isto non é un poema valente porque tremo se volves a cara isto non é un poema covarde porque de selo estaría calada isto non é un poema bonito porque o bonito é sempre un engano isto non é un poema feo porque tampouco é un poema bo isto non é un poema triste porque escacho a rir mentras o escribo isto non é un poema alegre porque me fai chorar cando o leo isto non é un poema ofensivo porque non che chamo desgraciado nin nenodepapá isto non é un poema inofensivo porque poido desquiciarme se o continúo isto non é un poema erótico porque o sexo non hai que idealizado isto non é un poema reprimido porque reprimidos son os que se menten isto non é un poema útil porque isto non é un poema&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-9106869568037514699?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/9106869568037514699/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=9106869568037514699' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/9106869568037514699'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/9106869568037514699'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2011/04/isto-non-e-un-poema.html' title='isto non é un poema'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-8852913119964410710</id><published>2011-04-07T23:24:00.004+01:00</published><updated>2011-04-08T00:42:07.809+01:00</updated><title type='text'>La vida de T.L</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La vida de T.L parece más interesante de lo que es. Cada mañana se levanta -siempre con retraso, porque la noche anterior se ha acostado tarde y le duele la cabeza- y cuando se mira al espejo se ve feo - porque en realidad no es tan guapo como quisiera ni como le dicen su madre y su novia. Que su madre y su novia digan las mismas cosas no le entusiasma pero tampoco le atormenta; peor sería, piensa cuando no puede dormir, que además de parecerse se compinchasen en su contra. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La vida de T.L parece más divertida de lo que es. Los viernes y los sábados es fácil verlo en los bares de su ciudad -a veces incluso en los bares de otras ciudades- porque T.L tiene tantos amigos que quieren beber con él que a duras penas logra repartirse entre todos. Cuando no lo llaman se los encuentra apoyados en las barras o mirándole el culo a alguna chica de minifalda que mete barriga justo cuando entra en el pub. Entonces T.L se retira para no interrumpir el amor fugaz y se dice a sí mismo que la noche ha refrescado y que será mejor volver a casa, aunque sea solo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La vida de T.L parece más lógica de lo que es. Todos piensan que se ha quedado en la ciudad porque tiene un trabajo más o menos estable que incluso le deja libres los domingos para dormir o ir al estanque a echar comida a los patos, él puede elegir. En realidad, T.L tiene un gato viejo y enfermo que no soporta los viajes y que su madre no quiere en casa. Es animal silencioso, frío e independiente, pero de vez en cuando, sobre todo cuando en la tele ponen comedias románticas y películas de acción, se sienta a su lado en el sofá y ronronea.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La vida de T.L parece más saludable de lo que es. Su madre le llena la mochila de patatas cada vez que vuelve a casa y en el coche, entusiasmado, aprovecha para recordar la receta del guiso de verduras que le ha enseñado su tía la del pueblo. En el supermercado, T.L jamás compra bollería ni precocinados, porque piensa que tal vez todo eso le dé granos y le reste vigor sexual. Pero en realidad las patatas del guiso de verduras siempre acaban convertidas en una costra negra pegada al fondo de la olla. Entonces T.L se siente muy desgraciado y baja al bar a comprar una bolsa de patatas fritas sabor barbacoa para almorzar y sobrellevar el fracaso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La vida de T.L parace más intensa de lo que es. Su perfil en una conocida red social muestra que T.L lleva una actividad frenética. Asiste a fiestas de cumpleaños -algunas incluso aeropuerto mediante-, a ciclos de escritura creativa en cafés literarios, a despedidas de soltero, a picnics en el campo, a fines de semana de ibuprofeno y pasión con su novia, a todos los conciertos de los grupos de moda, a cenas de empresa, a reencuentros con los compañeros de guardería e incluso de vez en cuando queda con alguna ex para tomarse un café y demostrarse la amistad mutua y desinteresada que ha dejado tras de sí el chasco amoroso. En realidad, cuando T.L se aburre mucho en casa y se pone a pensar, se da cuenta de que sabe muy pocas cosas de la gente que le rodea. A veces hasta se alegra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La vida de T.L parece más honesta de lo que es. Ha visto Yakarta, Bombay, El Cairo, Fez, Pekín, el Gran Cañón del Colorado, Guanajuato, el Rímac y el delta del Orinoco, aunque jamás se atreverá a confesar que le dan miedo las multitudes y que, en el fondo, teme y desprecia a los que no son como él. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La vida de T.L parece más tranquila de lo que es. Nunca ha leído poesía -no la entiende ni le interesa- pero se ha aprendido de memoria varios versos de Paul Éluard y de Jaime Sabines por si acaso se convierten en tema de conversación algún día en casa de los amigos. T.L vive en un estado de alerta constante y le da vergüenza no entender. Cree que conocer a Roque Dalton puede salvarlo de la soledad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-8852913119964410710?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/8852913119964410710/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=8852913119964410710' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/8852913119964410710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/8852913119964410710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2011/04/la-vida-de-tl.html' title='La vida de T.L'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-3269523164679308110</id><published>2011-03-27T18:17:00.006+01:00</published><updated>2011-09-16T23:20:06.785+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El barrio sin luz ha salido en la tele. El pueblo del barrio sin luz, ese adonde va la gente a comprar o a consultar el saldo de su libreta de ahorros. No me refiero, claro está, al lugar solitario del que tanto hablo; ese no saldrá nunca en la tele a menos que cometamos un asesinato, se nos caiga la casa encima o desaparezcamos de repente de la faz de la tierra. Hablo de Ferreira, la villa, -en castellano esta palabra siempre me ha parecido estúpida- que ayer celebró el mercado de primavera, el que los viejos llaman todavía &lt;em&gt;el del 25 de marzo,&lt;/em&gt; porque&lt;em&gt; &lt;/em&gt;la referencia a la estación es posterior, de hace tan solo cinco años, los que han pasado desde que el Ayuntamiento recuperó la festividad. Antiguamente, el del 25 de marzo era simplemente un mercado más grande del que ya entonces se celebraba, sin excepción, todos los sábados. Más que nada, un encuentro de vendedores de ganado, artesanos y agricultores llegados de las parroquias a vender patatas, manzanas, repollos o &lt;em&gt;cimós&lt;/em&gt;, nuestra palabra para llamar a los grelos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Este año no fui a casa para el mercado de primavera. Quería, pero me disuadió el mal tiempo: prefiero ver llover en Compostela. Todo ello no quiere decir que no haya estado atenta al televisor. La expectación por ver a mis vecinos diciendo lo primero que se les pasa por la cabeza ante los micros de la televisión pública gallega no la niego. Desde principios de semana me bombardearon con invitaciones en Facebook para celebrar que &lt;em&gt;Vaia troula!,&lt;/em&gt; el programa de TVG sobre verbenas y farras, iba a estar en el barrio sin luz, incluida la orquesta Compostela contratada por la productora. Hasta mi padre me avisó el jueves por teléfono del gran acontecimiento, por si me servía de argumento para una visita, debió de pensar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Salir en la tele es, para muchos viejos que conozco, una cosa de gran importancia, así que ayer en Ferreira se reunieron unos cuantos, elegantes, sonrientes y estratégicamente colocados muy cerca de la presentadora, que no sabía ni que el municipio vecino se llama Alfoz y tuvo que ser socorrida por su entrevistada. "Aquí al lado", le apuntó. En realidad, lo entrañable del asunto es esa puesta en escena tan cantosa para los que alguna vez hayamos estado en el mercado de primavera de Ferreira: las parejas de amigas que bailan, mirando a cámara, al ritmo del &lt;em&gt;Eva María se fue&lt;/em&gt; de una charanga o la fila de niños de parvulario vestidos con el traje regional que confiesan que están allí porque su madre se ha empeñado. La presentadora habla más que sus entrevistados (o no consigue de ellos otra respuesta más que la repetición de lo que ella misma les pregunta) y le sigue la broma a varias amigas que dicen que vienen al mercado a gastar lo que ganan sus maridos. Pobres, si en el campo la mujer ha trabajado siempre el doble que el hombre: en casa lo hace todo y fuera hace lo mismo. Cuando aborda a dos hermanas que le cuentan que su juventud la pasaron emigradas en París no se le ocurre otra cosa que exclamar "&lt;em&gt;¡&lt;/em&gt;qué glamour!", como si estas dos mujeres, ahora jubiladas y retornadas, hubieran dejado su casa por placer. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;No hace falta tratar de tontos a los viejos para que sean espontáneos. En realidad, hasta la fiesta de un lugar como Ferreira puede ser más interesante que las escenas de farra, tan parecidas en cualquier otro lugar de Galicia. El mercado lleva siglos celebrándose y tras varios enfrentamientos con el obispado de Mondoñedo - le restaba afluencia al suyo, al parecer- consiguió sobrevivir hasta hoy. Todos los pantalones vaqueros que he tenido hasta los 18 años los compré en un puesto al lado del río. Antes de llegar el euro, aquella tienda ambulante vendía vaqueros eternos por 2.000 pesetas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Todo eso sobrevivirá, espero, a la tele y a las &lt;em&gt;performances&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-3269523164679308110?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/3269523164679308110/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=3269523164679308110' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/3269523164679308110'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/3269523164679308110'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2011/03/el-barrio-sin-luz-ha-salido-en-la-tele.html' title=''/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-2989169185531423764</id><published>2011-03-09T22:33:00.010Z</published><updated>2011-03-10T10:40:43.906Z</updated><title type='text'>El asco</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me dice mi psicoanalista -que es un hombre alto y con bigote al que respeto mucho- que en mi vida anterior viví al lado de un río contaminado y que me morí de asco una noche de diciembre, justo después de oír al otro lado de la puerta que alguien -un enemigo, tal vez- intentaba forzar la cerradura. Inmediatamente le digo a mi buen amigo, que se gana la vida atendiendo mis traumas, que lo más probable es que no me haya muerto de asco, sino de miedo, y que de ser así por favor me lo diga sin tapujos: siempre he preferido ser cobarde a escrupulosa, sobre todo porque en mi vida presente -esta que me ha llevado a los brazos del psicoanalista- soy hija de labradores y he visto y tocado ya mucha mierda. Pero él insiste, se pone agresivo incluso, y me dice muy serio que, efectivamente, perdí la vida estando sola en casa y a punto de ser víctima de un atraco, pero que en ningún caso puede achacarse mi muerte a un allanamiento ilegal de mi morada. Tenía y tengo, me cuenta, el corazón fuerte para muchos sustos, las arterias limpias y los pulmones llenos de oxígeno; mi vida era tranquila al lado del río contaminado, que como ya no tenía peces me evitaba a mí el riesgo de morir envenenada y a los ladrones los libraba de una condena por asesinato: al mismo tiempo que los intrusos echaban la puerta abajo, caía yo muerta de asco sobre la plaqueta. El juez los halló culpables de homicidio imprudente, y a la cárcel fueron, porque resultaron inútiles los sollozos de sus madres (eran unos pobres chicos que venían a por dinero para emborracharse). Es una pena, sigue explicando mi psicoanalista, que no haya podido volver a mi vida anterior para solucionar los enredos que dejé sin aclarar debido a mi marcha repentina. La condena fue a todas luces injusta, porque cuando los ladronzuelos entraron en mi casa, ya estaba yo en mejor vida, quiero decir en esta, que no sé si es mejor o peor porque la otra no la recuerdo. Por eso tengo que venir a estas consultas una vez a la semana. Me ha prometido mi psiconalista poner un poco de orden en medio de tanto caos e invitarme luego a beber cerveza, que es algo que no hice, al parecer, en mi vida anterior. No vaya a ser, advierte, que me vuelva a pasar lo mismo en esta. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-2989169185531423764?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/2989169185531423764/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=2989169185531423764' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/2989169185531423764'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/2989169185531423764'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2011/03/el-asco.html' title='El asco'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-1670012262269282003</id><published>2011-02-22T17:35:00.009Z</published><updated>2011-02-23T10:43:15.530Z</updated><title type='text'>M.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;M. jamás pudo asomar la cabeza por las ventanas porque el tatarabuelo, que levantó la casa en tiempos de carestía, las había asegurado con rejas de hierro para espantar a los ladrones. Muchos años después, aquella vista interrumpida por los barrotes provocaría una congoja difícil de borrar en la tataranieta anémica que vino a nacer en la misma casa, convertida gracias al tiempo y a los terremotos en un lugar miserable. En la televisión, en los bares y en los mercados - que solo conservaban la venta de cerdos y de pantalones vaqueros venidos de muy lejos - la gente insistía en los cambios rápidos del mundo. Pero detrás de las rejas cubiertas de telarañas, la tataranieta perdía el apetito y se quejaba de lo lento que pasaba el tiempo cuando en verano el autobús del colegio la dejaba abandonada en el barrio de al lado, adornado por el jardín de camelias de una vieja obsesionada con las plantas y con un perro sin raza que murió ciego. El buzón de la tataranieta lo tenía alojado en su portal un vecino chepudo que solo dejó de traer las cartas hasta la casa de las rejas cuando los años le impidieron subir la cuesta que separaba un barrio del otro. Era un viejo tan sencillo que podía ser cualquiera. Se llamaba José y su mujer, más anciana aún, María. Los dos habían perdido todos los dientes. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-1670012262269282003?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/1670012262269282003/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=1670012262269282003' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/1670012262269282003'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/1670012262269282003'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2011/02/m.html' title='M.'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-4251878139965167094</id><published>2011-02-15T12:38:00.004Z</published><updated>2011-02-19T15:44:19.389Z</updated><title type='text'>carta á señora Capuleto</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Mamá:&lt;br /&gt;Vas dicir que son mala, desagradecida, caprichosa. Non son nada diso, mamá. Xa sei que non se poden desprezar os brazos que te suxeitaron nin os peitos que che deron de mamar. Xamais fixen tal, nin vou facer. Mais eu sei que nunca te preguntaches se o feito biolóxico de empreñar e parir che dá algún dereito. E non me digas que me vas querer sempre, iso non me serve para nada. Podes quererme e facerme moito mal. O amor é un burro, mamá, un zoquete&lt;/span&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-4251878139965167094?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/4251878139965167094/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=4251878139965167094' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/4251878139965167094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/4251878139965167094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2011/02/carta-senora-capuleto.html' title='carta á señora Capuleto'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-2893058951499697357</id><published>2011-02-04T22:50:00.008Z</published><updated>2011-02-04T23:56:56.218Z</updated><title type='text'>anestesia</title><content type='html'>Eu non quero&lt;br /&gt;morrer nova&lt;br /&gt;nin ser vella e facer aeróbic&lt;br /&gt;ou capoeria para sentirme forte e fermosa&lt;br /&gt;eu non quero&lt;br /&gt;que deixen de medrar leitugas na terra que pisei de nena&lt;br /&gt;nin que se me esquezan os sufrimentos&lt;br /&gt;nin ser feliz coma as mozas das películas&lt;br /&gt;só porque un rapaz me regalou un anel ou me invitou a cear&lt;br /&gt;eu non quero que chova&lt;br /&gt;mais se chove terei que saír igual á rúa&lt;br /&gt;e abrir o paraugas se o levo&lt;br /&gt;eu non quero tampouco&lt;br /&gt;que me digan que vale todo&lt;br /&gt;no amor e na guerra&lt;br /&gt;non quero&lt;br /&gt;porque non me dá a gana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Eu non quero que me anestesien nunca&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-2893058951499697357?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/2893058951499697357/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=2893058951499697357' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/2893058951499697357'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/2893058951499697357'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2011/02/anestesia.html' title='anestesia'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-5019026274034259374</id><published>2011-01-27T22:17:00.007Z</published><updated>2011-01-28T00:26:29.662Z</updated><title type='text'>III</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;A Romeo e a Xulieta pilláranos unha vez copiando nunha examen de francés, moi cativos. Se de mozos se acordasen daquela anécdota e se ademais gustasen de ver algo transcendente no pasado, de seguro pensarían que fora aquel cero no exame - e a chamada aos pais, por suposto- o principio de todo. Mais non. Ningún dos dous sabía moi ben onde quedara o principio. Aquel día, ao volver co suspenso á casa, a Romeo retiráranlle a bicicleta, as clases de guitarra, o chocolate das merendas e os sábados pola mañá na piscina. O peor de todo non é que sexas tramposo, é que es parvo. Mira que copiar desa tarambaina, se ti sabes máis francés ca ela. Xulieta non dixera nada, entrara na casa dos pais moi caladiña, co exame sen corrixir no peto pequeno da maleta. Logo collérao, mirárao con rabia e soltara unha bágoa. Dérase conta de que lle puxera suxeito a todos os imperativos. Merda, Xulieta, cantas veces non o repasarías onte? &lt;em&gt;Mange, mangeons, mange&lt;/em&gt;z, eran so tres persoas e ti sabíalo Xulieta, como vas caer sempre no mesmo erro? Por riba o parvo de Romeo seguro que copiou o bon e se riu do malo. El sempre fai iso. Aproveita o cómodo e deixa os cristos para os demais. Estarase agora burlando da túa maneira de facer o imperativo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;[Se ese fose o principio, Romeo e Xulieta comezaran aborrecéndose moito]&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Dous días despois, o pai de Romeo, o pai de Xulieta, o xefe de estudos, eles dous coa cabeza baixa e a mestra de francés asistían ao xuízo sumarísimo no despacho do director. A Romeo o seu vello pasáballe a man pola cabeza de cando en cando e chamáballe campión. Romeo dicía que llo chamaba sempre, aínda que non lle gustara moito que se refirise a el así fóra da casa. O pai de Xulieta avisáraa antes. Que vergoña, eu non te penso defender. E ti non dicías nada, tivo que chamar o director para me enterar. Que vergoña, ti a min non te pareces, ho, es coma túa nai de tramposa, pero ti comezas máis nova, has de ser moito peor ca ela. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;- Esa é a pícara, Romeo? - preguntara o pai.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;- Si - contestara el&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;- Ola Xulieta, son o pai de Romeo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;- Ola. Eu son Xulieta. E non tiven culpa de nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Romeo case non podía nin pasar a saliva. Cando o director lles pediu que se desen a man como xesto de paz, el apertouna como se lle quixera romper os ósos. Xulieta pasou moitas noites pensando nese momento, até que co tempo o esqueceu, así que cando Romeo volveu a facer algo semellante anos despois - unha noite, co Loureiro sen unha alma e os dezasete acabados de cumprir - ela creu que era a primeira vez. Era tan doado enganarse. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Romeo pasou un mes sen sair ao recreo e Xulieta copiou cen veces o imperativo do verbo &lt;em&gt;manger&lt;/em&gt; para non esquecelo nunca. Aos pais pareceulles xusto. Romeíño era un campión pero ás veces pecaba de inxenuo e cría que todo o mundo lle deixaría a folla do seu exame con gusto. Xulieta, de seguir así, sería unha moza problemática, con dificultades para levar a bo porto calquera tipo de relación (humana, sinalara a orientadora do colexio antes de estalar a cativa nunha gargallada que lle custou unha nova reprimenda). Romeo non pensaba que Xulieta fose hermética, egoísta, fría e competitiva como dixera a psicóloga, se cadra so un pouco solitaria, pero os do seu sangue eran todos así. O pai dicíalle a Xulieta que o home que a levase a devolvería axiña. Ela berráballe que non era un saco de patacas e que ninguén a levaba, que se ía ela soa porque lle daba a gana. Romeo nunca oíra tal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;[Aquilo, mesmo cando ningún dos dous o lembraba, fora o principio]&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-5019026274034259374?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/5019026274034259374/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=5019026274034259374' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/5019026274034259374'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/5019026274034259374'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2011/01/iii.html' title='III'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-2131829632498089325</id><published>2011-01-09T22:24:00.013Z</published><updated>2011-01-10T16:22:32.487Z</updated><title type='text'>Y la luz fue hecha</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Cada vez que se acercan las elecciones municipales, los alcaldes proceden al reparto de la luz o, lo que es lo mismo, la colocación de faroles por doquier. Es una tarea ardua, que exige don de gentes y una cierta sensibilidad: el vecino que se quede sin un punto de luz enfrente de su puerta puede sentirse marginado, sobre todo si en su fuero interno ya ha decidido votar a la oposición. La oscuridad es el mayor desprecio de un político hacia su electorado. Es ignorarlo, decirle que no existe. Durante años, mi padre pensó que el alcalde lo había abandonado porque de todos los barrios de los alrededores el nuestro era el único que no tenía alumbrado público. He de decir que, al menos en mi pueblo, el concepto de alumbrado público es bastante reducido y que, en la práctica, se reduce a tener una o dos farolas iluminando la entrada de cada casa, el corral, como dirían mis vecinos. La gente rechaza sin miramientos los faroles encendidos en los caminos, entre eucaliptos y curvas por las que ya no pasa nadie. Es una pérdida imperdonable de luz habiendo barrios fantasmas a los que alumbrar, pensarán. Lo cierto es que mi padre no comprendía por qué el alcalde había dejado nuestro barrio a oscuras. A veces hasta se arrepentía de haberle dicho, varias campañas electorales antes, que no pensaba votarle ni loco. Ahora, por deslenguado, desaparecíamos cuando caía la noche. Porque el efecto era justo ese: anochecía y los barrios desgraciados se evaporaban bajo un manto negro. Supongo que por eso en mi casa siempre hubo obsesión por las linternas. Cuando me fui a vivir a Santiago, me obligaron a llevar una conmigo, para que no me quedase a oscuras si un día se iba la luz. Me la regaló mi abuelo, que también me compró una manta horrible para que no pasase frío. Nunca usé ninguna de las dos cosas: Compostela resultó ser un lugar bastante más cálido y luminoso que el que dejaba atrás.&lt;br /&gt;El alcalde iluminador sabe que Dios, antes de crear al hombre, creó la luz. Se la inventó, no hay duda, para que fuese importante y por eso hoy sigue siendo símbolo de progreso. En mi pueblo, las campañas electorales giran en torno a la instalación de nuevos focos y la limpieza de cunetas. Que el cargo público debe velar por la seguridad y el bienestar de votantes y no votantes es algo que no dudo, pero el intercambio de votos por faroles me parece una forma muy mediocre de hacer política.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;- Mira qué bien alumbra. Y justo en el corral.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Un viernes de hace cuatro años llegué a casa de mis padres a pasar el fin de semana y me encontré un foco del Ayuntamiento justo enfrente de la puerta. Me desconcertó un poco tanta luz y sobre todo tanto entusiasmo. Yo estaba acostumbrada a oír gritos cada vez que me dejaba encendida la luz del alpendre y en alguna ocasión había discutido con mi padre sobre la necesidad de iluminar un poco más la entrada en casa. Él siempre estaba en contra, era un gasto del que podíamos prescindir, decía. Pero el alumbrado público empezó a llegar a los lugares más insospechados: incluso el camino que va a dar a la iglesia, bien poblado de eucaliptos a ambos lados, se llenó de focos en cuestión de semanas. Al anochecer, se veían lucecitas amarillas entre los árboles, y solo después del susto inevitable una recordaba que el Ayuntamiento había iluminado uno de los caminos menos transitados de la parroquia y que no estaba ardiendo el monte ni nada parecido. El reparto fue anárquico e incomprensible, pero cambió algunos hábitos. Alguna vez temí que quien nos conociese de noche fuese a pensar que en realidad éramos un pueblo mediano, con calles, plazas y avenidas, pero ahora sé que eso será imposible, a menos que el Ayuntamiento decida alumbrar también las pistas de la concentración, largas, rectas y en cuadrícula como los ensanches de las ciudades. Pero eso no ha pasado y, sinceramente, no creo que pase porque las arcas municipales han debido de quedar temblando ahora que tenemos un paseo fluvial (con buen alumbrado, por supuesto) en el río Ferreira, que cada vez lleva menos agua. Mis amigos dicen que será un fracaso porque ni los viejos vendrán por las tardes a sentarse a ver el río, aunque a mí el paseo - que inauguré la noche de fin de año junto a mis colegas pesimistas- me ha servido para descubrir que el río Ferreira tiene varios saltos nada desdeñables que nunca antes pude ver porque los cubría la maleza. También han arreglado el puente &lt;em&gt;das comenencias&lt;/em&gt;, que permite el acceso a una casa que está justo al lado del río. Era en este lugar donde los tratantes hacían sus negocios cuando el mercado de ganado todavía existía, de ahí el nombre. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Pero no es del río de lo que quiero hablar, sino de la luz. Pese a lo que pueda parecer, mi pueblo ha sido privilegiado: la luz eléctrica llegó a las casas a finales del siglo XIX, algo insólito en zonas de montaña como la nuestra. El río Canedo, que atraviesa los montes de Santo Tomé dejando a su paso pozos profundos y cataratas interminables - otra cosa no habrá en los valles salvo saltos de agua, dice mi madre - vio nacer una de las primeras industrias del municipio, una pequeña presa que desterró las lámparas de aceite ya en tiempos de mis tatarabuelos. La construyó un indiano que también fue alcalde en un lugar aquejado de superstición: el Canedo era el hábitat de los encantos, esas mujeres de los ríos a las que a veces los vecinos sorprendían lavando la ropa (también mi abuela iba al Canedo a lavar, aunque ella era muy de este mundo). Pero que la luz llegase tan pronto no significa que llegase bien. En realidad los cortes de luz fueron muy frecuentes hasta hace pocos años. Recuerdo que cuando era niña, con la mínima tormenta, nos quedábamos a oscuras durante varios días. Para esas ocasiones teníamos unos candelabros gigantescos que poníamos sobre la mesa para poder cenar - aunque con la boca siempre se acierta, razonaba mi madre cuando yo usaba la oscuridad como excusa para no comer. Nunca lamenté la falta de luz, sobre todo porque mi hermana y yo aprovechábamos el incidente para imaginar que estábamos en un restaurante lujoso como los que salían en las películas. Los incidentes eran tan habituales que desde niña sé que cuando se apaga la bombilla de repente pueden suceder dos cosas: una, que un rayo haya bajado el automático, nada grave porque se vuelve a subir, y otra, que haya una avería gorda en el transformador (en este caso el automático no tiene por qué bajarse) y la cosa vaya para largo. Entonces lo único que se puede hacer es esperar a que la luz se haga de nuevo. Casi como un milagro. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;He de decir, sin embargo, que las averías son cada vez menos frecuentes y que se subsanan mucho más rápido. Hasta el alumbrado público funciona rabiosamente bien. Una se acostumbra a la luz y de pronto la oscuridad le parece asunto de miserables. Si no hay foco, no hay ciudadano. La noche en la que descubrí el farol frente a la puerta de mi casa fue toda una revelación. Mi padre, entusiasmado con la luz - para más inri, es electricista - ya no se sentía discriminado por el Ayuntamiento y en aquellas elecciones fue a votar. Por la tarde, cuando empezaba a anochecer, se quedaba mirando el foco para ver el instante justo en el que se iluminaba, como un niño con zapatos nuevos. Al verlo así, recordé algún viaje de noche desde Mondoñedo: la luz me servía para saber a qué altura del camino estábamos: si era cálida, amarilla, en San Pedro; si era blanca, ya en Ferreira. El resto del trayecto era una incógnita. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Qué quieren que les diga. No tengo nada en contra de la luz, todo lo contrario: sin ella no podría escribir, ni leer, ni cocinar, ni barrer bien el suelo (aunque a oscuras también se pueden hacer cosas interesantes). Al alcalde iluminador no le interesa nada que no sea iluminar, porque no tiene dinero para más o porque no sabe hacer otra cosa. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Es un pequeño dios, reparte faroles a su antojo y en mi pueblo quien tiene la luz tiene el poder. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;P.D. Les dejo un enlace nostálgico. Es del blog de Miguel Vila, nacido también en este pueblo oscuro de puertas para fuera. Él tiene más edad y por lo tanto más recuerdos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.colineta.com/2009/10/31/calexon/"&gt;http://www.colineta.com/2009/10/31/calexon/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-2131829632498089325?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/2131829632498089325/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=2131829632498089325' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/2131829632498089325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/2131829632498089325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2011/01/y-la-luz-fue-hecha.html' title='Y la luz fue hecha'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-5894581690605288969</id><published>2010-12-26T23:17:00.003Z</published><updated>2010-12-27T00:17:23.236Z</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A J. 14 anos despois&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Perdoa&lt;br /&gt;se algún día intentei marchar&lt;br /&gt;ou negarte a ti albiscándome&lt;br /&gt;ou pedíndome&lt;br /&gt;un conto&lt;br /&gt;ou un iogur&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;pero era tan doado:&lt;br /&gt;ninguén nos vía&lt;br /&gt;e eu tiña&lt;br /&gt;as pernas novas e fortes&lt;br /&gt;---------------------------------------------- para&lt;br /&gt;----------------------------------------------------- correr&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-5894581690605288969?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/5894581690605288969/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=5894581690605288969' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/5894581690605288969'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/5894581690605288969'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2010/12/j.html' title=''/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-3496492520806787388</id><published>2010-12-13T22:38:00.014Z</published><updated>2010-12-15T08:20:45.134Z</updated><title type='text'>Elogio de la tristeza</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/TQgIkEAkKiI/AAAAAAAAAHQ/JB8UxFqskSk/s1600/kl.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 264px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5550695956378561058" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/TQgIkEAkKiI/AAAAAAAAAHQ/JB8UxFqskSk/s400/kl.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#333333;"&gt;Fiesta en Lagoa (Alfoz), en los años 60. Carreiras es el hombre de la derecha.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;Muchachas que algún día leáis emocionadas&lt;br /&gt;estos versos&lt;br /&gt;y soñéis con un poeta:&lt;br /&gt;sabed que yo los hice para una como vosotras&lt;br /&gt;y que fue en vano&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:85%;"&gt;(ERNESTO CARDENAL)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;A veces me pregunto por qué escribo. Es una duda legítima, aunque estúpida. Supongo que lo hago porque hay cosas que no me gustan y porque, además de descontento, siento las manos atadas. Si pudiera solucionar cualquier entuerto en el momento exacto en que lo descubro (o si pudiera solucionarlo, sin más) seguramente nunca habría empezado a escribir; actuaría, que es para lo que me han educado mis padres. La afición, por descontado, es otra cosa. La creación es el placer más maravilloso que conozco y también el más valioso para el ser humano, porque lo transciende. La frase tópica del plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro -la dijo José Martí, que con 17 años escribió una crónica sobre una nevada en Nueva York que aún me emociona- es en realidad muy sabia. Pudo haber sido aprender inglés, viajar al Caribe o comprar un coche de gama alta, pero no, el sentido de la vida parece residir más en la creación que en el disfrute de lo ya creado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El impulso primero siempre viene de la queja. No conozco a nadie que haya empezado a escribir para decirle al mundo lo feliz que es, lo bien que le sientan los pantalones nuevos o lo mucho que se ha emborrachado la noche anterior. A cualquiera le puede gustar hacer todo eso, pero no creo que nadie sensato e intelectualmente maduro pueda contarlo sin sonrojarse.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Cuando aprendí a escribir, mi padre me regaló una libreta y empezó a exigirme resúmenes diarios de lo que hacía en casa mientras él estaba trabajando. Tardé muy poco en esperarlo ansiosa del otro lado de la puerta del coche para leerle mis pequeñas tragedias: la vaca Ratina degollada con el vientre abierto y los ojos muertos en el alpendre, el miedo de mamá cuando a Cuca, la burra que vivió hasta los 25, se le quedaron atrapadas en el barro las piernas traseras, los ruidos de madrugada que acababan siendo terremotos o el hastío del verano, siempre demasiado largo. Lo que mi padre no se imaginaba - le importaba mucho más que escribiese sin faltas de ortogafría y con buena sintaxis, justo lo que él nunca logró- era que tuviese tanto que contarle al final del día. Había demasiadas cosas a mi alrededor que no me gustaban. La mayoría siguen ahí y no han conseguido agradarme. Al pensar en ellas siento la misma rabia de entonces. De niña me hicieron llorar. Ahora, si tuviesen cara, les escupiría. Por eso escribo, para hacer algo menos destructivo con las manos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Vengo de un lugar que se está muriendo. La mayoría de la gente que conozco ni siquiera sabe que existe, así que no les importa que desaparezca. Aparentemente, el daño no será grande: pocas casas, ningún negocio. Reina la superstición y la apatía. No hay cines, ni tabernas, ni supermercado, ni asociación de vecinos y el amor es un recuerdo del que hablan otros. A los que se vayan, como yo, no les será difícil vivir mejor que sus padres y sus abuelos. No tendrán que dar muchas explicaciones sobre el pasado, que se ha convertido en un tema de pésimo gusto, porque a nadie le interesará enterarse de que ha desaparecido lo que no sabía que existía. Será muy fácil hacer borrón y cuenta nueva, como dirían los felices, que se pasan la vida haciendo y deshaciendo como si tal cosa, que es lo que hizo Penélope (y mi madre) cuando Ulises se fue a la guerra. Nada de eso me sirve.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Antes de morir, Carreiras, vecino longevo, labrador toda la vida y amante de los caminos y de los ríos con truchas, perdió la memoria. Fue una mala jugada que le sucediese precisamente a él, el único de los viejos que sabía de los marcos de las fincas, de la morada de los &lt;em&gt;encantos &lt;/em&gt;(espírutos a veces de los ríos, a veces de las profundidades de la tierra) y del pasado de todos. No es que Carreiras fuese más listo que los demás (probablemente lo sería si hubiese podido ir a la escuela y alguien le hubiera enseñado a escribir), simplemente había tenido la suerte de ver el mundo con ojos tristes. Como en los últimos tiempos, antes de olvidarlo todo, ya había perdido el oído y apenas escuchaba, se limitaba a contar. Tres escritores nacidos en este lugar que ahora se muere, Isaac Ferreira, Manuel Lourenzo y Xesús Pisón, acudieron a él cuando se terminaban los buenos tiempos. A él y a otros, pero sobre todo a él. Carreiras sabía que entre nosotros había una &lt;em&gt;vedoira&lt;/em&gt;, una mujer que por ser bautizada con los óleos de un difunto podía anunciar el próximo muerto de la parroquia si barría de noche delante de un espejo. Y ni corto ni perezoso, lo contó. Ya todo el mundo lo sabía, pero él tenía detalles, lugares, nombres. Dolores de Esqueira llevaba años muerta y a nadie le estrañaba su olfato. Seguramente fue una mujer triste y tal vez le tocó anunciar el fin del padre, del marido, del amante, incluso del hijo. Tal vez estaba un poco loca también, pero qué importa eso si Dolores acertaba. Carreiras la describía con una frialdad pasmosa, como si el talento de adivinar la muerte no fuese terrible. El hombre acostumbrado a los aprietos tiene la capacidad, cercana al cinismo, de mantenerse impasible ante las desgracias propias y ajenas. Mi abuela, sin ir más lejos, porfía en que con diecisiete años, yendo a visitar a una enferma al barrio vecino, vió en una curva del camino el ataud en el que sería enterrada la buena mujer cuando unos días más tarde pasó a mejor vida y mi madre, más joven pero igual de supersticiosa, insiste en que antes de la muerte de sus padres sintió, segando hierba en medio de un prado, un fuerte olor a incienso que le avisó del entierro. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Los escritores pasaron por todas los barrios, aunque se detuvieron más en el de Carreiras.Querían recoger las leyendas del pueblo para hacer un libro que las guardase del paso del tiempo y del abandono de la superstición. En mi casa cenaron una noche, mientras mi padre hablaba de &lt;em&gt;mouros&lt;/em&gt;, capillas y cegueras súbitas. Mi padre es un hombre triste y un buen contador de historias. Las recuerda -algunas de memoria, con las palabras del abuelo-, las inventa y las retoca. Nunca me contó cuentos felices, eso sí. Por mi niñez deambulan los lobos, los hombres pobres que buscaban guarida en invierno, los forajidos y los fantasmas, la negación de la existencia. Papá, que nunca oyó hablar de Walt Disney, cerraba los ojos para contar esas vidas trágicas. Contar, porque no recuerdo que me leyese nunca. Para hojear un libro tuve que esperar a ir al colegio y aprender el abecedario. Que yo recuerde, solo me compró un libro de relatos, &lt;em&gt;Cuentos para las noches de invierno&lt;/em&gt;; el resto era herencia de los primos mayores (y felices) de la ciudad. El mundo que pierdo es oral: escrito en mi pueblo solo hay los certificados de nacimiento, de matrimonio y de defunción. Mi madre dejó de leer a los 13 años, mi padre, poco después. No pusieron mucho empeño en buscar historias más &lt;em&gt;modernas&lt;/em&gt; para mí y por eso, aunque conozco los títulos, nunca he visto el &lt;em&gt;Rey León&lt;/em&gt;. En el colegio nos pusieron una vez &lt;em&gt;La Bella y la Bestia&lt;/em&gt; en el comedor: yo estaba demasiado lejos del televisor y era incapaz de escuchar los diálogos. Tuve que escoger entre el cine mudo y las lentejas y escogí lo último. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Escribo porque a alguien tengo que contarle que es más triste olvidar que recordar lo que no se quiere. Nunca sabré hacer borrón y cuenta nueva porque me falta cinismo, hipocresía y voluntad. Por eso también escribo. Existen más principios con los que justificar tal enfermedad, pero estos son los míos y, al contrario de Groucho Marx, yo no tengo otros. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-3496492520806787388?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/3496492520806787388/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=3496492520806787388' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/3496492520806787388'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/3496492520806787388'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2010/12/elogio-de-la-tristeza.html' title='Elogio de la tristeza'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/TQgIkEAkKiI/AAAAAAAAAHQ/JB8UxFqskSk/s72-c/kl.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-8667379393473286595</id><published>2010-12-06T22:12:00.003Z</published><updated>2010-12-06T23:14:12.640Z</updated><title type='text'>A arrepentida</title><content type='html'>renego&lt;br /&gt;das follas pautadas da primeira libreta&lt;br /&gt;-non servían para anotar&lt;br /&gt;o recordo da cheirume dos xeranios&lt;br /&gt;a cegueira da nena prematura&lt;br /&gt;ou a anfibia nostalxia da auga-&lt;br /&gt;das mancaduras de amígdalas e rosetas&lt;br /&gt;-teño brincos para sempre&lt;br /&gt; de tanto apertar unha margarida contra a orella-&lt;br /&gt;a avoa crioume para que fixese de farisea na misa&lt;br /&gt;-coas mans dereitiñas &lt;br /&gt;e a saia por debaixo dos xeonllos gustáballe moito ás veciñas-&lt;br /&gt;por iso non vou querer&lt;br /&gt;a desidia &lt;br /&gt;nin o sangue callado nas veas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  dicíannos que parir sempre é chorar risas vellas&lt;br /&gt;pero eu aínda meto os pés nos regos&lt;br /&gt;e baixo os automáticos para non ver o deserto&lt;br /&gt;por iso renego&lt;br /&gt;dos xeonllos cubertos da farisea&lt;br /&gt;do buraco das rosetas na orella virxe&lt;br /&gt;e do caderno no que escribo poemas arrepentidos&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-8667379393473286595?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/8667379393473286595/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=8667379393473286595' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/8667379393473286595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/8667379393473286595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2010/12/arrepentida.html' title='A arrepentida'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-4331953083372782043</id><published>2010-11-15T21:39:00.012Z</published><updated>2010-11-18T18:10:48.867Z</updated><title type='text'>II</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;[Mira que aborrezo a xente que só fala do pasado. O pasado éche unha merda de mal gusto. Hai que mirar ao fronte. Sempre ao fronte.] &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;O &lt;em&gt;Loureiro&lt;/em&gt; cambiaba de dono cada dous por tres. Non era un bo negocio malia recoller case sen excepción aos cativos que baixaban do autobús do instituto a iso das cinco da tarde. Tamén diso se queixaran as nais, a quen se lle ocorría poñer un bar a carón da marquesina da escola, os pequenos xa sentían a música nada máis deixar a última escaleira do coche, aínda non ben pousaban as bonecas e xa estaban pedindo cervexa ou pasando as horas mortas apoiando os cóbados na barra, coma a xente sen oficio. Pero non, primeiro de todo fora o &lt;em&gt;Loureiro&lt;/em&gt;, que estaba alí dende moito antes da escola unitaria que baixaba aos montañeses á vila, entre a farmacia e a tenda de abrigos de pel que os pipiolos coma Romeo e Xulieta nin sequera acordaban aberta. A quen pertencía o &lt;em&gt;Loureiro&lt;/em&gt; a noite aquela que volveu a xuntalos era, pois, un misterio. Tampouco importaba moito: o &lt;em&gt;Loureiriño&lt;/em&gt; seguía a ter os sofás vermellos, a barra ben estreita ateigada de cabichas e a música machacona de sempre. O tempo nin andaba case.&lt;br /&gt;Ao atopáranse, Xulieta pensou na noite de había catro anos. Ao volver para a casa, atropelara un gato co coche. Alí quedou destripado o animaliño mentres Xulieta apertaba o acelerador, coma escapando. Na radio poñían un deses programas noxentos para solteiros que se preguntan por que a moza lle puxo os cornos co seu mellor amigo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- O gracioso, Romeo, é que non sei se quero volver.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No &lt;em&gt;Loureiro&lt;/em&gt; aínda estaban as fotos daquela época. Deberían quitalas, merda, pero empéñanse en ir pegando imaxes das nosas troulas pola parede. Ves a Felix, cando meteu, bébedo como estaba, o burro do seu avó no bar e tiveron que chamar á Polícía? Ou mesma esa túa, Romeo, sen camiseta, facendo o sinal da victoria no medio da praza, en pleno decembro? Algún trofeo debistes de gañar no futbol, xa non me lembro cal fora a escusa para facer o parvo aquela vez. E a dos rapaces da clase escanciando na sidra o día da festa? Moita sidra bebimos aquí, Romeo,eu penso que mesmo bebimos de máis.&lt;br /&gt;Pero aquela vez de había catro anos fora a última. Non houbera ningunha máis. Xulieta chuchaba da palla un pouco máis de ron con refresco e sorría, entre tímida e desafiante antes de volver a cabeza cara outro lado, moi lonxe de Romeo. Entón soltouno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- Sabes o que me dixo? Que era unha puta redomada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Romeo, ti ocúpate de vivir, que túa nai e máis eu xa nos ocupamos do demais. O neno este fin de semana non vén que está en Londres cos amigos e coa moza de carallada. Hai que deixalos, que vexan o que nós non vimos por miserentos, para que os imos estar amolando como nos amolaron os nosos pais a nós. O pasado éche unha merda de mal gusto. Hai que mirar ao fronte. Sempre ao fronte.&lt;br /&gt;[Ás túas amiguiñas, Romeo, non lles gusta o &lt;em&gt;Loureiro&lt;/em&gt; porque seica o Golpe só pon música hortera. Mágoa que despeine tanto o rock and roll. Pero sabes que? Ao final o que din que lles gusta, ese que poñen tan ben os críticos musicais, o que enche festivais e louvan os entendidos, ese é o mesmo hortera: tamén chora porque a tipa non lle dá bola. Pero é profundo, hai que foderse].&lt;br /&gt;A última vez, Romeo aprendía a facer integrais coma un autómata e ás veces lía un pouco de novela negra. Xulieta afastábase e achegábase segundo virase o vento. Cando viña do norte, era imposible acadar dela unha resposta que non fose a burla. Mesmo o día do reencontro, no &lt;em&gt;Loureiro&lt;/em&gt; sen dono coñecido, lle pareceu a Romeo ver aquela xenreira que ela tiña até cando ría, daba o mesmo o porqué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Nunca foi ben da cabeza, é unha escandalosa, unha tarabela.Viches que maneira de burlarse do mundo? Esa cativa ten algo moi vello detrás da risa, esa sabe o latín. Vén de xente estraña, eles non eran de aquí. O avó preñou a unha na emigración e volveu escapando. Casou coa moza de toda vida e de aí, desa muller triste, corneada, vén Xulieta. Coidado coas rancorosas, van con pés de chumbo, non cren nas palabas á beira da orella, dálles gusto pero pechan as pernas porque lembran a desgraza das vellas. Vaite con Lina. Chamará ela á porta,mesmo aínda que non a convides, as mozas de agora sonche así, quen se volvera novo para aproveitar a vida sen prohibicións estúpidas. Quen tivera unha muller coma Lina na cama, con ese ferriño no embigo que move cando baila, sempre disposta aínda que despois che diga que nada, somos amigos nada máis, xa atoparás a quen te queira de verdade. Cando che dixo iso Xulieta, Romeo? Pénsao con tino e mira ao fronte, que o pasado, non serve nin para contar. Non es amigo de Lina, Romeíño? Lina anda polo instituto, vai a canto concerto hai, ten un piercing no embigo como vos gusta aos novos].&lt;br /&gt;Xulieta deixara de roer as unllas. Soaba no &lt;em&gt;Loureiro&lt;/em&gt; a música machacona. Ela tarareaba. Na televisión, os políticos discutían sobre a conveniencia de invadir Iraq.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;[Sopraba do norte]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-4331953083372782043?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/4331953083372782043/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=4331953083372782043' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/4331953083372782043'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/4331953083372782043'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2010/11/ii.html' title='II'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-1486536699560636866</id><published>2010-11-09T21:36:00.004Z</published><updated>2010-11-15T23:31:39.702Z</updated><title type='text'>I</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;[En realidade Xulieta estaba de volta de todo] &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Romeo roe as unllas coma se a roese a ela. Pero o bocado non mente: aquilo que ten entre os beizos é a unlla do dedo pulgar. Felix trae pipas, cervexas, dálle unha labazada cariñosa no lombo.&lt;br /&gt;- Só che falta entolear, Romeíño&lt;br /&gt;Cos anos, Romeo e Xulieta deixáranse de parvadas. Ás veces bebían xuntos sentados nos sofás vermellos do &lt;em&gt;Loureiro&lt;/em&gt; e contábanse a vida. Desapareceran os calos que fixera ela nas mans de pequena, pero a Romeo custáballe crer que algún día estiveran alí, tres ou catro boliñas duras debaixo da pel de Xulieta.&lt;br /&gt;- A quen non sabe o que é un calo non lle sabe igual o pan que come - dicía, sempre coa mirada fixa nalgún punto da parede. Non eran as humidades que acabarían por botar abaixo o&lt;em&gt; Loureiro&lt;/em&gt; – o amor aprendíase sempre, sempre, no &lt;em&gt;Loureiriño&lt;/em&gt;- senón o cartaz de Juan Luis Guerra pendurado enriba da barra, con aires mesiánicos. A Romeo aborrecíao aquela maneira pretenciosa de se ausentar, de cantar cancionciñas estúpidas coma se fosen o máis importante do mundo.&lt;br /&gt;[O que me presta, Romeo, é botar o cigarro á xeada. Saír, pisar a herba de diante da porta, sentir como estala, prender un pito e fumar sen que ninguén me moleste. Fumar ao frío préstame máis ca ti].&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;E escacha a rir. Ri coma unha tola, unha gargallada franca, sen remilgos. A Romeo ás veces faille gracia e ri tamén, pero non sabe facelo coma ela, con esa risa que chega do fondo da gorxa sen contemplacións, como se non houbese na vida nada máis urxente que&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:arial;"&gt;o chiste.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-1486536699560636866?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/1486536699560636866/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=1486536699560636866' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/1486536699560636866'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/1486536699560636866'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2010/11/en-realidade-xulieta-estaba-de-volta-de.html' title='I'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-6350631804919678934</id><published>2010-11-02T23:11:00.006Z</published><updated>2010-11-03T09:36:12.058Z</updated><title type='text'></title><content type='html'>A figueira chumba medra no seco,&lt;br /&gt;bota raíces na terra comida dos eucaliptos&lt;br /&gt;e no po branco que levantou a apaleadora.&lt;br /&gt;Un hipopótamo laranxa ruxe na aira&lt;br /&gt;e arrastra os pés de ferro por riba dos croios&lt;br /&gt;Estaban aí antes de chegarmos nós&lt;br /&gt;co macuto dos que fuxen&lt;br /&gt;(tamén é o macuto dos valentes)&lt;br /&gt;e asentar aquí debaixo do ribeiro,&lt;br /&gt;a onde veñen rodar as pedriñas cando treme a terra&lt;br /&gt;e apozar a auga cando se baleira o ceo.&lt;br /&gt;Imos destruír o que queda do páramo&lt;br /&gt;coa pá&lt;br /&gt;co pau de ferro&lt;br /&gt;Podemos facer o buraco que adelgace o barranco&lt;br /&gt;ao que lle temen os tractores cando pasan polo alto:&lt;br /&gt;Os que medraron gardados á sombra do ribeiro&lt;br /&gt;saben que o mundo é inimigo.&lt;br /&gt;Pola parte de abaixo da casa&lt;br /&gt;esténdese o val coma unha saba fresca&lt;br /&gt;e dáse a herba nas lombas coma un destino&lt;br /&gt;pero o norte é un muro&lt;br /&gt;que achaia sen esperanzas o hipopótamo da aira&lt;br /&gt;Resistirá a figueira chumba aprendida a chupar lonxe a auga?&lt;br /&gt;Botou raíces na beira do ribeiro&lt;br /&gt;e no día final é unha moza erizada&lt;br /&gt;que espera cos pelos de punta a quen vén domar os camiños&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-6350631804919678934?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/6350631804919678934/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=6350631804919678934' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/6350631804919678934'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/6350631804919678934'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2010/11/figueira-chumba-medra-no-seco-bota.html' title=''/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-890706008883906151</id><published>2010-10-04T22:55:00.003+01:00</published><updated>2010-10-22T23:11:58.373+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>A. pensa&lt;br /&gt;cando mira cara arriba e ve fendas nas vigas do cuarto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A. pensa que un día ten que arranxalas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;xa as vía dende o fondo do berce pero daquela eran ríos ou corredoiras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A. pensa que un día ten que arranxalas ou tiralas abaixo&lt;br /&gt;cas mans non pode&lt;br /&gt;as mans serven para pouco&lt;br /&gt;o uso máis nobre é o de acariñar&lt;br /&gt;pero o amor non alimenta, sábeo,&lt;br /&gt;(por riba aínda dá máis fame)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A. pensa que un día ten que arranxalas ou tiralas abaixo e mandalas facer de novo&lt;br /&gt;os veciños pensarán que está tola se o fai ela mesma&lt;br /&gt;(podería, porque ten nos brazos a bravura da auga&lt;br /&gt;e na mente a fouteza do trono)&lt;br /&gt;que os veciños pensen non é malo&lt;br /&gt;a vida detrás do fregadeiro é coma un labirinto&lt;br /&gt;e dende o Curro hai días que non se ve o mar&lt;br /&gt;coma se o mundo fose so o lugar no que unha&lt;br /&gt;ten pousados os pés&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A. pensa que un día ten que arranxalas ou tiralas abaixo e mandalas facer de novo pero sabe que nunca serán as mesmas as vigas nin as olladas&lt;br /&gt;non lle gusta a perfeción da madeira lambida polo barniz&lt;br /&gt;onde buscar o amor os medos os monstruos os soles!&lt;br /&gt;acabaría a viaxe polas manchas as fendas os buracos dos bichos&lt;br /&gt;polo teito que miraron os pais cando a concibiron a ela&lt;br /&gt;a certeza de ir morrer soterrada pola fantasía&lt;br /&gt;é tan grande como o medo de atopar un día un santo debuxado na madeira&lt;br /&gt;seica aparecen de vez en cando, dino na televisión&lt;br /&gt;e non podería durmir se sobre a cabeza ten un nazareno&lt;br /&gt;mirándolle o sono&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A. pensa cando mira cara arriba e ve fendas nas vigas do cuarto&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-890706008883906151?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/890706008883906151/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=890706008883906151' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/890706008883906151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/890706008883906151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2010/10/blog-post.html' title=''/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-6390253267573425085</id><published>2010-08-30T22:20:00.007+01:00</published><updated>2010-08-31T01:29:17.685+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>O Orinoco era moito máis ca un río:&lt;br /&gt;daquela nos mapas só vía ríos&lt;br /&gt;e cidades encendidas que non morrían no horizonte&lt;br /&gt;os mares botábanse por riba dos vales&lt;br /&gt;coma o leite na pota cando ferve&lt;br /&gt;e eu soñaba co Pacífico&lt;br /&gt;coa selva&lt;br /&gt;co permafrost&lt;br /&gt;co deserto de Atacama.&lt;br /&gt;Cos dentes poido conter o Orinoco&lt;br /&gt;e traerche algo da Amazonia que nunca vin&lt;br /&gt;- os ventos&lt;br /&gt;as chuvias&lt;br /&gt;o amor contrariado-&lt;br /&gt;todo vai morrer ao Orinoco&lt;br /&gt;roído e mexado polos ratos,&lt;br /&gt;a escola vella dos nenos sen liberdade&lt;br /&gt;que levantaban a man diante do ditador&lt;br /&gt;e baixaban a mirada diante do crucificado.&lt;br /&gt;De nena imaxinei o Congo&lt;br /&gt;o Amazonas,&lt;br /&gt;o Nilo,&lt;br /&gt;o Yangtsé,&lt;br /&gt;pero amaba o Orinoco e o seu retrouso de ecos,&lt;br /&gt;a música das pedras lavadas pola auga,&lt;br /&gt;a suavidade dos meandros camiño da desembocadura,&lt;br /&gt;o delta inmenso que os conquistadores confundiron co mar.&lt;br /&gt;Tal vez nunca me entendas&lt;br /&gt;porque nunca tiveches a necesidade de soñar co Orinoco&lt;br /&gt;e fuxir dos atlas encetados pola miseria do peto e do corazón&lt;br /&gt;O Orinoco volvía brillante a cara da morte&lt;br /&gt;que sopraba dúas habitacións máis alá:&lt;br /&gt;os xemidos aínda os teño no máis profundo dos ósos&lt;br /&gt;e xa non creo que poidas quererme&lt;br /&gt;sen a dor que vin de cativa repousando nunha almofada&lt;br /&gt;e o Orinoco pintado nos libros mexados polos ratos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-6390253267573425085?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/6390253267573425085/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=6390253267573425085' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/6390253267573425085'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/6390253267573425085'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2010/08/o-orinoco-era-moito-mais-ca-un-rio.html' title=''/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-5834905732559649740</id><published>2010-08-13T22:32:00.004+01:00</published><updated>2010-08-14T01:00:12.517+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;1. Amarás a deus sobre todas as cousas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(eu amo sobre todas as cousas o cheiro dos libros&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;a túa man no pomo da porta&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;os xardíns de Luxemburgo un domingo desolado&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;e a vista do val no que nacín)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;2. Non tomarás o nome de deus en van&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(pronuncio sen coidado o teu nome&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;porque me gusta terte nos labios&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;e xogar &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;a que te me quedes no veo da boca)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;3. Santificarás as festas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(con incendios, con nevadas espesas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;mesmo coa chuvia de abril&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;recollichesme sempre fronte ao cruceiro&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;para irnos rir baixo o lume, as folerpas,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;os torbóns e os relámpagos)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;4. Honrarás a teu pai e a túa nai&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(papá contaba que o inverno era un vello&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;pobre&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;que vivía en Mangoi, aquel padro húmido&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;no que tantas veces mollei os pés;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;mamá sempre soñou con verme calcetar&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;facer tarta de piña &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;coser un botón da chaqueta&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;e eu sempre soñei con vela a ela&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;lonxe da tristura das alfergas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;e das katiuscas enlamadas)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;5. Non matarás&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(na praga de 1997&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;matei os escaravellos das patacas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;pisei os caracois que roían nas leitugas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;e perdín os rabos de culler &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;que me encomendara a mestra&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;-vivía preto do rego &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;onde desovaban as rás)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;6. Non cometerás actos impuros&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Eu non sei se é acto impuro&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;sentir friaxe no medio do espiñazo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;nas coxas ou no ventre&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;ou querer que as xemas dos dedos&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;se convertan en xeranio, en alga&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;ou en améndoas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;para cheiralas cando ti non vés)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;7. Non roubarás&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(ti mesmo es roubado: &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;nin pola lei de deus nin pola dos homes&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;me pertences)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;8. Non levantarás falsos testemuños nin mentirás&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(obríganme a dicir que a terra é amable&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;que non choran os nenos no lugar do que veño&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- sempre hai pícaros felices detrás dos puxigos&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;debaixo da lingua teño máis mentiras, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;para cando as queiras)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;9. Non consentirás pensamentos e desexos impuros&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(penso logo desexo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;pero non desexo todo o que penso)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;10. Non codiciarás os ben alleos&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(escoito detrás das portas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;roio na madeira cando me dou conta&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;de que todo o que non teño &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;é porque o ten outra)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Non amo a deus sobre todas as cousas nin o veciño coma a min mesma&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-5834905732559649740?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/5834905732559649740/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=5834905732559649740' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/5834905732559649740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/5834905732559649740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2010/08/1.html' title=''/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-2696002896468181888</id><published>2010-08-04T22:29:00.006+01:00</published><updated>2010-08-04T23:28:45.304+01:00</updated><title type='text'>Vudú</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;Retorzo os dedos e sinto os ósos&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;dentro de min os ósos rozan as costuras &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;da carne&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;afloxo a man volven en si&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;                                   as falanxes son coma agullas&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;cravan &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;chántanse&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;na pel e nos ósos&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;teño arredor dos nocellos&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;unha cadea que me suxeita ao chan&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;intento voar caio redonda na terra&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;limpo o vestido &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;as mans as bágoas&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;                                non importa que esteas aquí&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;teño os pulsos&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;ateigados de puntiños vermellos&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;e o nariz canso de cheirarte&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;mentres te espero ao frío&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Fago labor de costura&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;coa pel cos ósos coa carne &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;coas vísceras todas&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;e imaxínote cos ollos pechados&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;pensando en min&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;ou noutra calquera&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-2696002896468181888?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/2696002896468181888/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=2696002896468181888' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/2696002896468181888'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/2696002896468181888'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2010/08/vudu.html' title='Vudú'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-8308858751838199161</id><published>2010-07-17T00:36:00.002+01:00</published><updated>2010-07-17T00:41:02.740+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Á boneca gustáballe o rock and roll&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;de noite remexía na boca&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;até contar coa lingua todos os dentes&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(agromaba nos labios a saliva fresca dos vinte anos)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Logo metía os puños por debaixo da roupa da cama&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;apertaba&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;e abría a boca para berrar&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;I had a brother at Khe Sanh fighting off the Viet Cong&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-8308858751838199161?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/8308858751838199161/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=8308858751838199161' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/8308858751838199161'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/8308858751838199161'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2010/07/boneca-gustaballe-o-rock-and-roll-de.html' title=''/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-5029721018584937243</id><published>2010-07-15T01:38:00.001+01:00</published><updated>2010-07-15T01:42:13.140+01:00</updated><title type='text'>La tierra, la hierba y el cielo</title><content type='html'>&lt;p style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0cm 0cm 6pt" class="MsoBodyText" align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;ben o sei ben sei eu todo&lt;br /&gt;que para eu aprender este ladrido&lt;br /&gt;á fin fixeron falla&lt;br /&gt;mil mulleres lavando a reo no río de Saá&lt;br /&gt;e mil arando e dúas mil cosendo e cinco mil&lt;br /&gt;apañando cozas e garabullos no medio do monte e Ti&lt;br /&gt;sobre todo ti plantando pinos nun serragoto inmenso&lt;br /&gt;desaprendendo canto es&lt;br /&gt;esfuracando as túas dúbidas&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0cm 0cm 6pt" class="MsoBodyText" align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;(OLGA NOVO)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 6pt" class="MsoBodyText"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Mamá había nacido en un barrio sin luz muy parecido al nuestro, quizás solo un poco más alegre. La abuela ya tenía canas entonces, porque se había pasado la vida intentando enderezar al hijo legítimo de su madre. Nunca había dejado de ser la hija de aquel campesino de San Vicente que al volver del servicio militar se había encontrado a su novia casada con un marino mercante que contaba historias maravillosas de Nueva Orleáns. No se parecía tampoco a nadie que los suyos quisieran recordar. Su piel oscura, casi de gitana, era demasiado parecida a la tierra y sus dedos adolescentes se retorcieron pronto de tanto sembrar, regar, cortar, cavar y lavar en agua fría. Siempre fue taciturna, desconfiada, un tanto rencorosa. Presentía que le habían robado algo, pero no sabía qué, ni quién, ni por qué. Cuando se casó, empezó a quererse un poco, porque se dio cuenta de que nadie la querría nunca como ella se merecía. Vendió sus árboles y levantó una casa de lo que era un matorral. Se pasó la vida domando la tierra y parió cinco hijos, cuatro vivos y uno muerto, que bautizó ella misma sobre sus piernas manchadas de sangre y de restos de la placenta inútil. Con los años, ni siquiera se le caían las lágrimas al recordar que el cadáver no había sido enterrado en sagrado. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 6pt" class="MsoBodyText"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Cuando mi madre nació, la abuela todavía recogía pinas en el monte para venderlas en los mercados. Mamá creció viéndola defender con uñas y dientes su casa, su matrimonio, los nervios que tantas veces le fallaban y le hacían odiar el mundo, las palabras y sobre todo la luz que entraba por todas las ventanas como un presagio. Sí, la luz llegó mucho antes al barrio de mi madre que al de mi padre. Los hijos de la abuela, que no estudiaron más allá de los trece años, nunca tuvieron miedo del mundo o se lo tragaron como mi madre se tragó la leche en polvo que el régimen franquista enviaba a las escuelas para que desayunaran los niños escuálidos del campo. Mamá recuerda todavía la tina llena de agua sucia en la que lavaban las tazas y llora su miseria. No le gustaba el colegio. Vivía demasiado lejos y la asustaban los caminos, la lluvia, el frío y la soledad de las comidas, que hacía sola, sentada fuera de la escuela, mientras los otros niños iban a almorzar a sus casas. La única vez que la maestra la castigó fue porque se le escapó el gallego en clase. A mamá, que nunca supo hablar otra cosa, se le hacía difícil pensar la vida de forma diferente a su madre, que por aquel entonces era casi una vieja que los tratantes de ganado confundían a veces con la abuela. Los hermanos se fueron, casi analfabetos, de su barrio sin luz, que poco a poco fue abriéndose al mundo y al amor como nunca antes lo había hecho. Mi madre, la única que se quedó en casa, &lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;/span&gt;todavía no había olvidado las divisiones, las raíces cuadradas, los números primos, los triángulos equiláteros, el género neutro, las reglas de ortografía, las capitales de Europa y los cuatro jinetes del Apocalipsis. Alguna vez envidió a su hermana, emigrada en Barcelona, con vacaciones en verano y ropa nueva cada dos por tres porque lejos de casa había aprendido un oficio distinto al de sus padres. Pero cuando quiso hacer lo mismo que ella, la abuela se lo prohibió, porque ya por entonces tenía miedo de la soledad y del abandono de sus cuatro hijos vivos. Así que mamá se quedó y conoció El Recreo, Foz en los conciertos, tantas y tantas fiestas que acababan siempre temprano, cuando la amiga que tenía coche decidía volver a casa de repente y sin excepción. Mamá siempre pensó que la premura de su amiga tenía algo que ver con un desengaño amoroso. Tampoco resultaba fácil el amor en el barrio de mi madre, y eso que siempre fue más desinhibido, descarado y duradero que en el de mi padre, riguroso, exigente y fallido. Significaba renunciar, de alguna manera extraña e incomprensible, a la libertad que la madre se había ganado con lágrimas por el padre ausente, &lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;/span&gt;las tías pusilánimes que le regalaban una moneda en los entierros,&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;el hermanastro díscolo y el hijo muerto y enterrado fuera del cementerio, como un apestado, como un delincuente, como un ser sin alma . Ya entonces mi madre se había convertido en una mujer muy distinta a su hermana: podía pintarse las uñas que siempre acababa apareciendo la tierra muy a pesar de la manicura francesa. Acabó por transformarse cuando una noche de fiesta en La Naranja , al lado de un río que se desborda sin remedio todos los inviernos, mi madre conoció a mi padre, que estaba ahí por casualidad, con su amor riguroso, exigente y fallido. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 6pt" class="MsoBodyText"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;A mi madre nunca le gustó el barrio sin luz en el que mi padre quiso vivir y en el que nacimos y crecimos mi hermana y yo, entre la tierra, la hierba y el cielo. &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-5029721018584937243?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/5029721018584937243/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=5029721018584937243' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/5029721018584937243'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/5029721018584937243'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2010/07/la-tierra-la-hierba-y-el-cielo.html' title='La tierra, la hierba y el cielo'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-7339601519006017500</id><published>2010-06-05T21:39:00.000+01:00</published><updated>2010-06-05T21:45:59.282+01:00</updated><title type='text'>Excentricidades del barrio sin luz: la foto</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/TAq3NYD1JRI/AAAAAAAAAGQ/c6iQLht7A6g/s1600/Imaxe0020.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5479393337074328850" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/TAq3NYD1JRI/AAAAAAAAAGQ/c6iQLht7A6g/s400/Imaxe0020.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-7339601519006017500?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/7339601519006017500/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=7339601519006017500' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/7339601519006017500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/7339601519006017500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2010/06/excentricidades-del-barrio-sin-luz-la.html' title='Excentricidades del barrio sin luz: la foto'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/TAq3NYD1JRI/AAAAAAAAAGQ/c6iQLht7A6g/s72-c/Imaxe0020.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-3218037939105034491</id><published>2010-06-02T02:11:00.002+01:00</published><updated>2010-07-27T22:24:45.930+01:00</updated><title type='text'>Excusa para no lavar los platos</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;Atónito quedé y embelesado,&lt;br /&gt;como estatua sin voz de piedra dura,&lt;br /&gt;cuando de Galatea el estremado&lt;br /&gt;donaire vi, la gracia y hermosura&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:85%;"&gt;(La Galatea)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La hora de comer en casa de M. es siempre una hora triste. Si a pesar de todo tiene suerte, hay platos limpios en el estante superior del armario. Entonces M. toma uno y observa con atención los cisnes, los estanques, los detalles pasados de moda que adornan la loza. Los de peor gusto son los de los pastorcillos tocando el arpa: M. no soporta las escenas idílicas. A veces, cuando no tiene más remedio que usarlos porque la vajilla blanca y sobria que tanto le gusta está sucia sobre el fregadero, se queda mirando con atención la estampa pastoril y recuerda al profesor de bachillerato que hablaba de &lt;em&gt;La Galatea&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;La Diana&lt;/em&gt; en tono grandilocuente. Sobra decir que a M. no le gusta nada recordar esas cosas. Preferiría ver algún bombardeo en televisión, o discutir con alguien hasta notar que no le queda aire en los pulmones para más palabras, pero los informativos ni siquiera hablan ya de la guerra y todos los vecinos parecen felices, tanto o más que los pastorcillos que se cuentan el amor en la loza.&lt;br /&gt;En realidad M. no sabe por qué conserva platos tan antiguos. Piensa que si los mirara fijamente podría destruirlos, pero nunca lo ha intentado por miedo a descubrir que no tiene límites. Cuando era niña, su madre le contaba que aquella loza desgastada había sido el regalo de boda de la abuela, que se casó joven y apresurada para separarse antes del primer aniversario. La abuela tenía la casa repleta de recuerdos de aquel día aciago: dos fruteros de cristal, uno de ellos tallado –siempre el preferido, porque ya de joven gustaba de lujos extravagantes – brandy, guinda y ron de más de un siglo, tres o cuatro cafeteras que nunca había usado, una máquina de coser, dos fotografías de estudio con un fondo terrorífico de motivos florales, un par de zapatos negros de un número menor al suyo y decenas de invitaciones devueltas por los invitados que no habían querido asistir. M. piensa ahora que presentían la catástrofe, que para la abuela nunca había sido otra cosa que la vuelta a la vida normal. Pero ahí se quedaron los platos, llenos de cerezas, estrellas, enredaderas y naturalezas muertas. Ahora M. ha colocado con cierta indiferencia un solomillo sobre el cabello suelto y rubio de una dama y mientras corta un trozo y se lo lleva a la boca piensa que la abuela debió de adquirir su gusto por las decoraciones exóticas durante su estancia de cinco meses en un internado de monjas. Tenía 15 años entonces y ya sabía que lo suyo no era la cocina, ni los hijos ni el matrimonio, pero aún así sus padres quisieron convertirla en una chica de bien encerrándola una temporada con unas religiosas famosas por su mano dura. M. está convencida de que tal experiencia marcó los gustos estéticos de la abuela, cuyo único contacto con el mundo exterior eran las salidas que hacían de cuando en cuando, siempre acompañadas por alguna monja andarina, para llevar los patos del convento hasta un estanque próximo. M. puede ver a aquella adolescente resolutiva, tal vez un poco mimada, en una fila india de jóvenes tristes, con el botón del vestido abrochado hasta la nuca. Tal vez la abuela soñaba con lugares lejanos, con estanques más grandes y aves magníficas y tal vez sabía que las cartas del primer novio no llegaban porque una monja las interceptaba antes para censurarlas sin miramientos. A la abuela el enclaustramiento le había desarrollado la fantasía.&lt;br /&gt;El solomillo está frío y otra vez, piensa M. con desgana, lo ha vuelto a pasar demasiado. M. nunca encuentra el punto justo del solomillo. Lo hace a un lado y su mirada se topa, por error, con la montaña de platos sucios de macarrones a la boloñesa, ensalada de arroz, pollo al ajillo, lentejas con chorizo, crema de verduras, merluza rebozada, salpicón y puré de patata. El suspiro de M. se oye en toda la cocina, rebota en los azulejos y entra a gritos en sus oídos. M. cree que todo es culpa de los amores cursis de Galatea, que vienen a perturbar su tranquilidad y su digestión, pero después se da cuenta de que lo que en realidad le da miedo es la columna de platos blancos, sobrios y modestos que estos años ha acumulado para escapar de las secuelas de la novela pastoril. Para sobreponerse se toma un café bien cargado y espera un rato, hasta que siente que la cafeína le activa los nervios. M. adora el poder excitante del café: le gusta porque le recuerda al del amor, porque evita que se duerma en el sofá y la tragedia se agrande a la hora de la cena. M. levanta los pies como una autómata – primero el izquierdo, porque es zurda, luego el derecho – y observa de frente la montaña de platos. M. piensa en cómo afrontaría la abuela el embate de la vulgaridad cotidiana, lejos de los patos, los estanques y las bodas rocambolescas. Busca el estropajo y cuando lo encuentra lo estruja con la mano y piensa que, después de todo, la loza blanca, sin adornos de mal gusto, hace que la hora de comer sea todavía mucho más triste.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-3218037939105034491?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/3218037939105034491/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=3218037939105034491' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/3218037939105034491'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/3218037939105034491'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2010/06/excusa-para-no-lavar-los-platos.html' title='Excusa para no lavar los platos'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-2804951231208043470</id><published>2010-04-28T01:18:00.006+01:00</published><updated>2010-04-28T09:39:52.266+01:00</updated><title type='text'>Excentricidades del barrio sin luz</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;En el barrio sin luz y sus alrededores están sucediendo, de un tiempo a esta parte, cosas inquietantes o, por lo menos, asombrosas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Creo que buena parte de los vecinos ni cuenta se ha dado, porque estamos acostumbrados a que en este lado de la montaña sólo se escuche el viento o el búho, que suena a presagio y a veces a lamento de ultratumba. El búho es una animal sabio, viejo y siempre triste. Ayer sábado el barrio sin luz presenció un encuentro de rapaces nocturnas que, como casi siempre, nunca se ven, sólo se escuchan. Mi abuela dice que el canto del búho es augurio de mal tiempo; los libros, de mala fortuna, incluso de muerte. El sábado los búhos cantaban en cada rincón, casi podría decir que se contaban unos a otros sus desgracias de noctámbulos. Mi madre y yo, asomadas a la puerta, nos dijimos entonces ah, sólo son búhos, y regresamos a la cocina. Que se escuchen tan bien las aves siniestras significa que el barrio está en ese silencio seco que se parece a la muerte y que a esas horas la vida está en los salones. No se puede esperar nada bueno de un lugar que confina las cosas importantes a las paredes de las casas. Permítanme una comparación un poco forzada: cuando estudiaba en París, una gallega emigrada en Francia quiso explicarme el choque entre europeos y árabes como un conflicto entre dentro y fuera. “Ellos viven mucho en la calle y son ruidosos”, recuerdo que me dijo. Yo adoraba el ruido de las calles árabes, como el de la rue Jean Pierre Timbeau, tan populosa que para caminar había que mirar siempre al suelo para no pisar a nadie, aunque a una a veces se le fuese la vista hacia los coranes de las librerías y el prêt-à-porter de algunas tiendas humildes. No, no se puede esperar nada nuevo de un lugar que desprecia la calle y ensalza los salones y el chocolate caliente. Ahora en el barrio sin luz los búhos cantan para nadie. Se escuchan algunas noches, antes de que cambie el tiempo, casi siempre cuando el cielo se pone rojizo y se levanta la brisa que anuncia la lluvia. Las noches de verano con búhos forman parte de mi educación sentimental, igual que los mosquitos, las luciérnagas y los ciervos voladores, que por estas tierras llamamos &lt;em&gt;escarnabois&lt;/em&gt; y que hacen temblar a mi madre desde que una vez, hace ya años, uno de ellos se enredase en sus rizos por equivocación. Hace tiempo que no escucho a un escarnabois –permítanme que siga usando el nombre familiar – acercándose al caer la noche con intenciones siniestras, y mucho más que no veo una luciérnaga –&lt;em&gt;unha vella facendo o caldo&lt;/em&gt;, así las conocemos por aquí – engalanada con sus luces cuando se acerca el tiempo de la reproducción. No sé qué les habrá pasado a unos y a otras, pero por su ausencia los ruidos son cada vez más simples. Cuando desaparezcan los búhos – tal vez nunca lo hagan mientras haya ratas que devorar- el silencio será total.&lt;br /&gt;En realidad no vengo a hablar de bichos, sino de los cambios del barrio sin luz en estos tiempos tan extraños. Dije al principio que están sucediendo cosas inquietantes y hasta asombrosas. Quizás no lo sean tanto, pero el sigilo con el que ocurren me preocupa. Aparentemente no hay novedades. “Aquí no pasa nada”, dice mi padre, a quien siempre le han gustado los lugares tranquilos. Mi madre se queja de que hay semanas en las que no ve a nadie, a no ser el pescadero, que viene los martes, a eso de las doce, o el panadero, que nos visita los miércoles y sábados, después del mercado. El pescadero es un hombre discreto, poco hablador, que cuando termina su jornada se pone traje y corbata y predica en la Iglesia de Jehová, de la que es miembro destacado. De niña me daban miedo sus manos escamosas, que de tanto tocar el pescado habían dejado de parecer humanas. Por aquel entonces su furgoneta llegaba llena de mercancías interesantes: mejillones, a veces percebes, y mucho pescado blanco. Con el tiempo fue reduciendo la oferta y hoy abundan, según la temporada, el jurel y la sardina, de la que tanta nostalgia tengo tierra adentro. Un día, casi sin avisar, vino en lugar del pescadero una jovencita que dejó a mi madre y a mi abuela anonadadas por su manejo de la furgoneta (mi familia profesa una admiración despreciable por las mujeres jóvenes que conducen bien). Ahora vemos menos a nuestro amigo, que subió los precios y perdió clientes.&lt;br /&gt;Más preocupante es lo del panadero. Se ha unido al coro de la iglesia, una institución que, al menos que yo sepa, nunca antes había llamado su atención. El sábado, que fue un día muy fructífero, lo vi en un funeral, cantando el salmo. Llevaba consigo una carpeta con las partituras y parecía feliz, observado por amigos y enemigos. A su favor debo decir que su pan es el mejor del mundo y que lo prefiero, si está fresco, al dulce más exquisito. En realidad no tiene nada de malo formar parte del coro de tu parroquia, al menos que cantes rematadamente mal o lo tuyo sea el rock y el rap. A fin de cuentas, la Iglesia es una institución de recreo para mucha gente, por qué no para un panadero jubilado, siendo como es el pan el alimento de los cristianos (a mí me gusta incluso solo, pero si va con un poco de chorizo, mejor). Lo que realmente me preocupa es la iglesia con la que se va a encontrar mi buen amigo, el tufillo rancio que brota de las sotanas, del incensario, de los curas viejos que ya han agotado los sermones y se van a lo fácil, es decir, a los debates que hacen sangre aunque no le interesen a nadie. Ayer mismo el sacerdote advirtió: “Los mejores matrimonios son los que traen al mundo una prole amplia para educarla cristianamente”. Menos mal que las beatas no escuchan los sermones de los curas, en realidad son más listas de lo que parece. Piensan en sus cosas: en el zapato nuevo que les hace daño en el tobillo, en el vestido rojo pasión de la vecina o en el anillo - ¡vaya usted a saber si de compromiso! – de la hija del alcalde. Hacen bien. Cuando al cura de mi parroquia le tocaba sermonear, solía hablar de Miguel Hernández, de Antonio Machado o de la reforma protestante. Nos tenía mal acostumbrados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;- Este cura habla muy bien, pero yo no lo entiendo – decían algunos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Menos mal que aún queda la misa en el barrio sin luz, porque hace años que nos quedamos sin tabernas. La primera, &lt;em&gt;Casa Pardeiro&lt;/em&gt;, echó el cierre cuando mi padre era joven. Pese al olvido, tiene también su pequeña historia: fue la discoteca de la generación de mi abuela, "el baile", como se decía entonces, y no hay viejo de la parroquia que no recuerde con nostalgia las noches en As Naranxeiras, el barrio de longevos que en otros tiempos también acogía la escuela unitaria. En Casa Pardeiro se celebraba por todo lo alto el día de Santo Tomé, que parecía preferir el calor de la taberna a la devoción de las romerías, y en los años penosos de la posguerra fue el lugar en el que los vecinos sellaban su cartilla de racionamiento. Más felices fueron los últimos tiempos en la pequeña tienda de Chicha, adonde mi madre iba para hacer pequeñas compras y llamar por teléfono. A cualquier hora del día había algún hombre apoyado en la barra, siempre era bueno el momento de jugar a las cartas o beberse una copa de coñac (siempre era coñac, nunca escuché a nadie pedir algo distinto). Cuando Chicha se jubiló, la taberna volvió a ser la casa particular de una viuda que no había hecho en su vida otra cosa que servir licores, y por eso hasta hace unos cuantos años algún vecino despistado acudía a ella para hacerse con una botella de vino.&lt;br /&gt;A falta de taberna, las cosas divertidas ocurren en la iglesia. Acaban de restaurarla, pero todavía no he tenido la oportunidad de ver el resultado. Sé de buena tinta que la bóveda azul de la que ya he hablado alguna vez está ahora pintada de blanco y que la calavera que asomaba de una de las paredes del cementerio desde hace más de un siglo ha sido enterrada no sé muy bien por qué en algún lugar del camposanto. Como el ciervo volador y la luciérnaga, el muerto desconocido del cementerio también formaba parte de mi educación sentimental. Nunca he visto forma más macabra de indicar que aquel era el lugar de la muerte en el barrio sin luz. Todos los niños recordamos el momento en el que nos mostraron por primera vez la calavera y nos leyeron –de memoria, porque la inscripción está borrada – aquello de “como te ves me vi yo, como me ves, te verás, piensa y reflexiona y no te condenarás”. La advertencia data de finales del siglo XIX, cuando el párroco Fernando Bocelo mandó levantar el campanario de la iglesia. Le pedido a mi abuela y a algunos vecinos que recordarn los recuerdos de sus antepasados, pero ninguno sabe por qué en medio de esas obras se decidió colocar un cráneo a la entrada del cementerio, y mucho menos a quién pertenecen los huesos. Algo muy malo –o muy bueno- debió de hacer para que sus restos fuesen expuestos públicamente durante más de cien años, pero ver cubierto de cemento el hueco desde el que el muerto miraba a los vivos me ha hecho llegar a una conclusión un poco triste: mi pueblo está perdiendo la más deliciosa de sus excentricidades, su relación fantasiosa y descarada con el más allá.&lt;br /&gt;No sé si ya se habrán dado cuenta de que en el barrio sin luz están sucediendo cosas realmente inquietantes. Por si no les he convencido del todo, tengo un ejemplo más: tras la fiebre de la construcción que durante unos años asoló Ferreira, la capital del municipio, los corderos han vuelto a pastar en los solares en los que no se llegó a edificar, porque ya no había a quien vender. Más que un cambio, el regreso de las tiernas crías a la hierba fresca es un retorno a la normalidad. En las fincas vecinas a mi primer colegio siempre hubo vacas y ovejas, hasta que un buen día las empresas de la construcción anunciaron en grandes carteles la adquisición de los mejores solares. Desaparecieron los rumiantes y los nuevos pisos los compraron turistas madrileños, impresionados por los bajos precios tan cerca de la costa, virtud que las promotoras se encargaron de recalcar mientras les duró el éxito. “Pisos a sólo 12 minutos de las playas”, anunciaban, con fotos a todo color, a la entrada de Abadín (les aseguro que para poner la sombrilla en la arena hace falta algún minuto más, por lo menos si se cumplen los límites de velocidad).&lt;br /&gt;El solar en el que hace unas semanas descubrí a los animalillos redentores fue comprado en su día por treinta millones de pesetas. El vendedor hizo el negocio del siglo y no precisamente por ahorrarse el engorro de cambiar a los animales de finca. Del promotor, mejor no hablemos. Tiene una tierra magnífica en la que pastan las ovejas de otro. No sé imaginan la hermosura de la estampa, ni el contraste del cordero que juega con el cartel que la constructora colocó hace cuatro años para anunciar a bombo y platillo la compra. Cuando consiga descargar la foto del móvil de mi hermana – no pude resistirme, tuve que hacerlo – quizás me comprendan mejor. No siempre se recuperan los paisajes de la infancia.&lt;br /&gt;El barrio sin luz se ha vuelto excéntrico, y ahora se parece más a un viejo cascarrabias que al lugar humilde, un tanto mediocre, que fue algún día. No hay muchos héroes por aquí, y a los que podrían serlo no les interesa el heroísmo. A veces tengo miedo de que el barrio sin luz llegue a parecerse a cualquier otro lugar del mundo, que los pequeños avisos –la desaparición de ciertas aves y escarabajos nocturnos, por ejemplo – no sean recibidos como una señal de alarma. El barrio sin luz reacciona con mediocridad a las cosas mediocres que le ocurren. Debí darme cuenta hace ahora casi diez años. Después de misa, el cura que hablaba de Antonio Machado en los sermones invitó a los vecinos a asistir a una conferencia sobre la Teología de la Liberación. Todo el mundo se quedó helado. No entendían. Hasta que una vecina valiente, acongojada, casi nerviosa, no pudo contenerse y le espetó al cura:&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Qué van a hacer con los montes?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-2804951231208043470?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/2804951231208043470/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=2804951231208043470' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/2804951231208043470'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/2804951231208043470'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2010/04/excentricidades-del-barrio-sin-luz.html' title='Excentricidades del barrio sin luz'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-1632874157949188132</id><published>2010-01-14T22:47:00.006Z</published><updated>2010-04-28T01:44:55.713+01:00</updated><title type='text'>Fútbol en septiembre</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/S9eEqHSp4JI/AAAAAAAAAGI/bSmWjXfXjlc/s1600/DSCF0189.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5464982531884048530" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/S9eEqHSp4JI/AAAAAAAAAGI/bSmWjXfXjlc/s320/DSCF0189.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Jugamos al fútbol frente a la cantina de las fiestas. Era septiembre y algunas cosas volvían a empezar (una llovizna fría nos empapó la noche y a la marquesina agonizaba, silenciosa, al lado del ciprés); todo lo demás seguía igual, pero no nos dimos cuenta porque lo acabábamos de descubrir y era nuevo para nosotros. Era delicioso estar allí y ser de aquella tarde sin horas. A lo mejor nos miraba desde el pasto la vaca de todos los domingos – ella tampoco tenía prisa, porque la vida de estos rumiantes transcurre tranquila entre la leche y los partos – y tal vez cruzaron el cielo varios aviones sin procedencia ni destino, porque se nos olvidó inventárselos (seguíamos con el dedo su rastro de humo y pensábamos que algún día también nosotros escaparíamos).&lt;br /&gt;Jugamos al fútbol frente al cementerio, muy cerca de la calavera ultrajada y el bisabuelo ignoto. Nunca tuvimos miedo de los muertos; es más, siempre los nombrábamos como si estuviesen vivos y pudieran vernos a través de sus lápidas. Por eso el cementerio no era lugar para fiestas: una quinceañera de entonces fue cruelmente humillada por ir a bailar, aquella misma noche, a menos de cien metros de la tumba reciente de la abuela. La blusa verde, que transparentaba el ombligo, no tuvo la culpa de nada, pero sirvió de pretexto (a la muerte no se la teme, pero se la respeta porque es triste, y la tristeza es ridícula si en lugar de desnudarla se enmascara con sombra de ojos).&lt;br /&gt;Jugamos al fútbol al lado de una pareja de novios a la que no le importaba nada el juego. Ella bailaba muy bien y vestía pantalones de pana, a pesar del calor. Él era moreno y servía copas – con el paso de la tarde se fue acercando gente y la barra se llenó de vasos -. A veces la abrazaba y bailaban con la música que llegaba de la cantina. Eran jóvenes, pero no lo suficiente como para contentarse con miradas tiernas y palabras ya usadas por otros. En algún momento abandonaron el juego y se metieron en el coche de él, aparcado a la entrada del campo de la fiesta, de espaldas a la vaca muda que rumiaba somnolienta el almuerzo.&lt;br /&gt;Jugamos al fútbol sin habernos citado a una hora concreta ni en un lugar preciso. Simplemente aparecimos allí todos los que éramos y alguien trajo una pelota. Los equipos no eran de once y no había portero. No hubo zancadillas y teníamos todo el tiempo del mundo para ganar o perder (jugamos hasta que anocheció, y ocurrió tarde, porque era septiembre). Subimos los de abajo y bajaron los de arriba, con sus pantalones cortos y sus brazos morenos – érase una vez un tiempo en el que los niños jugaban fuera y no tenían miedo de las picaduras de mosquito ni de los eucaliptos negros que bordeaban el camino cuando se echaba encima la noche. Sobre nuestras cabezas se encapotó el cielo y el cabello encrespado debió servirnos de advertencia: aquella noche llovería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jugamos al fútbol y, para que no sirviese de precedente, ni siquiera nos despedimos cuando empezamos a sentir hambre: cada uno pensó en su propia cena. La mía no la recuerdo, pero sin duda cené: eran los tiempos en los que mi madre me prohibía pasar más allá de la puerta con el estómago vacío. Sí recuerdo como se fue acabando el día, y cómo algunos vecinos agotaron los últimos petardos de la fiesta justo en el crepúsculo. A eso de las nueve empezó a lloviznar: era una lluvia fina, de esas que duran días y me dan sueño, y también jaquecas. No quise darle importancia porque por primera vez en mucho tiempo en el barrio sin luz pasaba algo fuera de lo normal. Unos días antes habían montado un palco de música en el atrio, porque a alguien se le ocurrió que, veinte años después, era bueno que volviésemos a celebrar nuestras fiestas patronales del Santo Cristo (así llamamos por estos lares al horrible santo de madera que nos daba cierta fama en el pasado; el crucificado sanaba, según dicen, enfermedades incurables de los que tenían fe, pero el nuestro debe de ser un pueblo de descreídos porque ningún vecino le reza, son otros los que vienen a traerle flores de vez en cuando, para que no sienta olvidado, aunque lo esté).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel campo en el que jugamos al fúbtol no ha pasado nada en los últimos diez años. La marquesina de los niños terminó viniéndose abajo. Antes se la comió la maleza, así, a la vista de todos, la tierra se le echó encima como un animal salvaje, la devoró, la deshizo, primero el techo, que tantas mañanas protegió de la lluvia a los chicos de los barrios altos, luego, quien sabe cómo paso y en qué corto espacio de tiempo, se derrumbó el resto, las enredaderas rompieron los cristales, tomaron las esquinas, se apropiaron de todo. Cuando subo al campo de la fiesta (no sé por qué le llamo así, nunca volvió a serlo) siento escalofríos al ver la marquesina y pienso que si los niños de entonces tienen memoria sentirán lo mismo y aún más, porque aquel nunca fue mi refugio, sino el suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El campo la fiesta es hoy un lugar sin esperanzas. Nadie lo nombra, ni lo usa, ni se pelea por él. Ha dejado de existir. Sigue teniendo a la entrada un ciprés – intacto desde aquella tarde de fútbol – y casi siempre hay una vaca que pasta justo al otro lado de la curva, silenciosa, un poco triste, como aquella otra a la que no hicimos ni caso por la euforia del juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pareja de novios no lo fue mucho tiempo más. Lo suyo no era a prueba de bomba (nada en este mundo lo es, que yo sepa). Ella tuvo un hijo con otro poco tiempo después y a él ni siquiera lo reconocería si me lo encuentro por la calle. Pero yo quisiera rendirles un pequeño homenaje, porque no creo que nadie haya vuelto a hacer el amor en el campo de la fiesta desde entonces. Desde aquella tarde de septiembre y su noche, que vino un poco fría pero feliz – bailamos hasta la madrugada, sin paraguas pese a la lluvia – nadie que pase por allí se detiene. Sin cantina, sin fútbol y sin refugio uno se da cuenta de que en verdad aquel sitio era más de muertos que de vivos. No es miedo, es tristeza. Están demasiado cerca y ni el ciprés ni la vaca podrían hacer regresar a los niños ni a los amantes. Los que fuimos, los que fueron, se acabaron con el partido, que ni siquiera tuvo ganador porque en algún momento de la tarde dejamos de contar los goles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-1632874157949188132?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/1632874157949188132/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=1632874157949188132' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/1632874157949188132'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/1632874157949188132'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2010/01/futbol-y-fiestas.html' title='Fútbol en septiembre'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/S9eEqHSp4JI/AAAAAAAAAGI/bSmWjXfXjlc/s72-c/DSCF0189.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-6072112864772440733</id><published>2009-11-17T21:30:00.003Z</published><updated>2009-11-17T21:45:21.421Z</updated><title type='text'>La clase</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SwMW8694ydI/AAAAAAAAAF8/2Xj9eaYfnow/s1600/libro-libreta.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5405189213651519954" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 151px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SwMW8694ydI/AAAAAAAAAF8/2Xj9eaYfnow/s200/libro-libreta.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El profesor es un tipo inteligente, se le nota en la mirada, en los gestos de las manos, en la elegancia con la que lleva puesta la americana. Explica bien y además tiene los ojos azules. Pedazo ojos azules tiene el profe. Ahora nos cuenta que Colón descubrió América en 1492. La &lt;em&gt;Pinta&lt;/em&gt;, la &lt;em&gt;Niña&lt;/em&gt;, la &lt;em&gt;Santa María&lt;/em&gt;. Lo repetimos como una letanía, acariciamos las palabras, las pronunciamos despacio, hay cierto mimo en la repetición. &lt;em&gt;La Pinta, la Niña, la Santa María&lt;/em&gt;, son nombres exuberantes para una conquista. También lo son los de las embarcaciones. La nao, las dos carabelas. Apuntamos con afán de secretaria. Seremos buenas secretarias en el futuro si conservamos esa diligencia, ese orden incorruptible, esa rigurosidad con la que anotamos las palabras del profesor. Él no se fija, pero la &lt;em&gt;Pinta&lt;/em&gt; es verde, la &lt;em&gt;Niña&lt;/em&gt;, azul, la &lt;em&gt;Santa María&lt;/em&gt;, roja. Hacemos caso de las técnicas de estudio: buena iluminación, si es posible natural; un descansito de quince minutos cada hora, nada de pósters (pobre Ricky Martin) ni fotografías del novio en el corcho de enfrente de la mesita minúscula; el hambre distrae, pero no vaya usted a darse un atracón antes de ponerse a estudiar: correrá el riesgo de quedarse dormida encima del capítulo sobre el comercio de Indias, contratiempo fatal porque la Casa de Contratación de Sevilla siempre cae en el examen. En algún momento tendrá que responder sobre su siesta. Y Bartolomé de las Casas, y el Inca Garcilaso – que nada tiene que ver con el sonetista, pero ay, que bien se ve el profesor recitando aquello de &lt;em&gt;en tanto que de rosa y d’azucena / se muestra la color en vuestro gesto&lt;/em&gt;, aunque no venga al caso. Ahora retrocede y habla de Malinche, o Marina, vayan a saber ustedes cómo se llamaba en realidad. Sí que es hermosa la historia de Malinche, pero no se vayan a equivocar, amor hay poco. ¿Saben que es el malinchismo? Negamos con la cabeza y el profe se ríe y por su sonrisa perdemos la explicación y nunca sabremos en qué consiste tal &lt;em&gt;ismo,&lt;/em&gt; pero sea como sea Huidobro seguro que tiene algo que ver. De pronto aterrizamos y escuchamos nombres confusos: Grito de Dolores, Grito de Baire, ¿quién no ha gritado alguna vez en el fondo de un valle? Es un espectáculo único, porque las montañas nos devuelven el eco. Luego el desastre del 98, ése sí que nos lo sabemos, nos lo han explicado hasta la saciedad, aunque no lo pudimos entender hasta que escuchamos aquello de “más se perdió en Cuba”; qué buen resumen para toda una lección, ojalá el profe, gran defensor de la brevedad, nos deje explicar el fin de nuestro titubeante imperio con esta frase. Cuba, Puerto Rico, Guam, otra trilogía como &lt;em&gt;La Pinta, La Niña, la Santa María&lt;/em&gt;. O como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es una pena, pero no puedo hablarles de José Martí, no entra en el temario y tampoco hay tiempo, pero sepan que fue un gran cronista. Anotamos inmediatamente que José Martí fue “un gran cronista”. Al profe se le ilumina la cara cuando nos ve tan atentas. No hace falta que anoten todo, todavía están en bachillerato. Será por eso que José Martí no entra en el temario. Pero el profesor es muy listo, igualmente lo conoce, aunque no se detiene porque estamos a nada de la Revolución Mexicana y ésa si que no es coser y cantar. Qué bien le sienta al profe la americana. Por cierto, Pancho Villa, el &lt;em&gt;Tigre del Norte,&lt;/em&gt; nació en Chihuahua. Menos mal que no estamos en la Universidad, porque tendríamos que aprendernos de memoria toda esa letanía de fechas. En verdad los universitarios, como nuestro profesor, deben de ser gente muy preparada, y muy inteligente. Cuando vayamos a la universidad nos dirán Pancho Villa y soltaremos de corrido todos los datos de su biografía. Y &lt;em&gt;La Pinta, la Niña y la Santa María&lt;/em&gt; nos parecerán vocablos estúpidos y cursis. En realidad estaremos a otras cosas, porque habrá muchos chicos inteligentes que vistan americana como el profesor y nos digan palabras hermosas, de esas que una sigue pronunciando un buen rato después de escucharlas, hasta que dejen de tener sentido. Como Malinche, como Baire, como Huidobro, que a estas alturas de la clase, cuando suena el timbre que nos da la libertad, no sabemos si son parientes o tres amigos que se han conocido en el cine. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-6072112864772440733?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/6072112864772440733/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=6072112864772440733' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/6072112864772440733'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/6072112864772440733'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2009/11/la-clase.html' title='La clase'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SwMW8694ydI/AAAAAAAAAF8/2Xj9eaYfnow/s72-c/libro-libreta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-998383661506604211</id><published>2009-11-12T09:17:00.004Z</published><updated>2009-11-12T09:32:01.334Z</updated><title type='text'>Sobre ruinas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Me he criado entre ruinas, será por eso que me gustan. Otros prefieren las cosas nuevas, limpias, vírgenes, pero la verdad es que casi todo lo yo que tengo es de segunda o tercera mano. No es nada grave; en realidad es lo mejor que le puede pasar a quien le gusten las historias. En casa de mis padres, sin buscar mucho, se pueden encontrar las cartas de amor que mi bisabuelo enviaba a mi bisabuela cuando ella tenía trece años. También los recibos de la contribución, algunas bulas para poder comer carne los viernes de Cuaresma, periódicos de los años treinta, recortes de revistas yucatecas, alguna foto del paso de un huracán por la provincia cubana de Santa Clara y esquelas de vecinos que murieron hace tanto que ni siquiera los más viejos del lugar los recuerdan. La última vez que fui a casa, hace más o menos un mes, traje conmigo las cartas que un tío de mi abuela enviaba desde Encrucijada, una ciudad del norte de Cuba en la que levantó una tienda de curtido de pieles a principios de siglo. Las estoy leyendo poco a poco, para ver si entiendo a aquel hombre sencillo, conservador y melancólico que fue mi antepasado. De él sabemos que murió en Cuba y que sus hijos acabaron marchándose, poco después de la Revolución, a Puerto Rico y a Miami. Antes se habían convertido en personas incómodas para el nuevo régimen: una mañana al levantarse encontraron a su perro muerto con un tiro en la cabeza. Entendieron el aviso.&lt;br /&gt;Más que entre ruinas, he crecido en un mundo que se cae a pedazos. Poco a poco, sin que a nadie le importe – a veces ni a mí misma me importa mucho – el mundo que me ha dado las historias más hermosas se desintegra, se disuelve, y ya casi agoniza. Con algunas excepciones escandalosas, como el coche de mi padre, que con casi treinta años funciona a la perfección y ha visto casi de todo: mis padres, aún novios, iban en él al cine los domingos en aquellos años, los 80, en los que las pantallas ofrecían mucha carne y poco mensaje. Había llegado el &lt;em&gt;destape&lt;/em&gt;, para escándalo de las amigas quinceañeras de mi madre y de mi madre misma. Pero el coche – puedo reconocer el sonido del motor a kilómetros, pero nunca pude memorizar la matrícula – también tiene historia para mí: en él fui el primer día de colegio, en él aprendí a conducir, en él he llorado y discutido a gritos (aunque también me he reído, y me he reído bastante). Nos dió algún que otro susto, como aquella vez que empezó a dar saltitos cada vez más seguidos sin que nadie supiera bien que pasaba; no le sienta bien el frío y en más de una ocasión hemos tenido que romper con los puños el hielo del parabrisas. Por lo demás, es una reliquia, otra de tantas ruinas que he heredado, el compañero de toda una vida de mi padre.&lt;br /&gt;De las cosas rotas, mejor no hablar. Son todas a mi alrededor. La radio del coche es tan vieja que ni siquiera tiene FM; no la recuerdo funcionar porque se estropeó en algún momento antes de que yo naciese y mi padre nunca tuvo la voluntad de arreglarla. Eso sí, monta en cólera si al cerrar el maletero no apartamos con sumo cuidado la antena, la inútil y retorcida superviviente de sus años mozos.&lt;br /&gt;Pero el mundo se nos cae a pedazos también en sentido literal. Hace unos años, el sacristán apartó los bancos del lado izquierdo de la iglesia porque la bóveda se venía abajo sin remedio. Los domingos, antes de misa, la beata de turno barría con gesto compungido las piedrecitas que iban cayendo durante la semana. Tardé mucho tiempo en darme cuenta que la cúpula de nuestro humilde templo no quería imitar un cielo con nubes: simplemente la pintura azul se desprendía poco a poco. A mí me parecía bonito, no se vayan a creer. Cuando una se aburría durante el sermón, que era la más de las veces, miraba hacia arriba y veía un hermoso cielo con nubes. Vaya engaño.&lt;br /&gt;Ni siquiera los santos han podido resistirse al paso del tiempo. Un día le pregunté al sacristán porque siendo San Tomé (Tomás) nuestro patrón, el que nos da el nombre, nunca lo sacábamos en procesión, para que se aireara un poco el pobre. Siempre he sentido una especie de ternura por Tomé. De los doce apóstoles fue el único que osó desconfiar abiertamente de la resurrección de Cristo y eso lo convierte en un héroe. Yo soy de su escuela, escéptica en la amistad y sobre todo en el amor. Pero Tomé, se lo aseguro, ya no está para esos trotes. “Si lo sacásemos se caería a pedazos”, me dice el sacristán. “Esta completamente roto, pero como tiene el cristal que lo sujeta no se viene abajo”. Desde ese día me cae mejor.&lt;br /&gt;Ahora que están arreglando la iglesia, me pregunto si tal vez arreglarán también a Tomé. No creo, nadie se acuerda mucho de él en este valle ruinoso.&lt;br /&gt;De vez en cuando los que dejaron arruinarse la herencia de los viejos sienten remordimientos. Hace dos años el ayuntamiento empezó a colocar por las parroquias indicaciones con el nombre de los barrios deshabitados, para que vengan y nos vean los excursionistas que no tenemos. Los nombres de los barrios muertos volvieron a sonar en los labios de los vecinos de los barrios vivos, que no tienen señal ni amigo que los visite. ¿Ven como es una maldición? Luis Pimentel lo hubiera explicado mejor, él entendía de lugares tristes. Claudio Rodriguez Fer, uno de los primeros poetas que escribió sobre erotismo en gallego, lo evocaba en aquel poema del "Lugo libre antes del espanto sobre el fango". El verso está en &lt;em&gt;Lugo Blues&lt;/em&gt;, mi sueño desde hace tiempo; no se edita ya y a veces me da por perseguirlo, sin éxito, por las bibliotecas de Santiago. Si un día quieren hacerme un regalo, acuérdense de mi pequeña extravagancia.&lt;br /&gt;Y si es de segunda o tercera mano, mejor&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-998383661506604211?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/998383661506604211/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=998383661506604211' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/998383661506604211'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/998383661506604211'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2009/11/sobre-ruinas.html' title='Sobre ruinas'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-5191065711821150345</id><published>2009-08-18T01:31:00.004+01:00</published><updated>2009-08-18T01:48:44.762+01:00</updated><title type='text'>Melibea</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/Son4u8Jrh4I/AAAAAAAAAF0/cDmGR_FHjOc/s1600-h/DSC02221+-+copia.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371097515920426882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 150px; TEXT-ALIGN: center" alt="" 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supieron muy bien cómo derivar&lt;br /&gt;Ni como sumar uno más uno sin contraer deudas)&lt;br /&gt;La madre que lo pregunta todo&lt;br /&gt;Qué quién cómo cuándo por qué demonios lo has hecho&lt;br /&gt;El padre que es una ausencia&lt;br /&gt;La casa con sus laderas&lt;br /&gt;Las paredes de las montañas&lt;br /&gt;Qué me dices del temblor de sus manos&lt;br /&gt;Del rosa de sus uñas&lt;br /&gt;De la carne dura que acariciarías si no fuera tan difícil que ellas se acercaran&lt;br /&gt;Y se quedaran dos segundos más después de la fiesta&lt;br /&gt;Ese lugar en el que crees que me conoces&lt;br /&gt;A mí, que he dejado de pintarme hace tiempo&lt;br /&gt;Porque detesto a esas mujeres sin poros que te rodean&lt;br /&gt;Qué me dices de aquellos zapatos&lt;br /&gt;(¿recuerdas mis talones torturados por una aguja de diez centimetros?)&lt;br /&gt;Ya me gusta la cerveza&lt;br /&gt;Y puedo beberla sola o acompañada&lt;br /&gt;(La cerveza y yo funcionamos exactamente de la misma manera)&lt;br /&gt;A ver qué te dicen ellas que no te haya dicho yo&lt;br /&gt;Tu madre es vulgar&lt;br /&gt;(Tú mismo lo eres un poco)&lt;br /&gt;Tu padre me aburre:&lt;br /&gt;Habla de siempre de putas&lt;br /&gt;Debe de ser porque no las conoce&lt;br /&gt;Y le ha quedado una ausencia en alguna parte&lt;br /&gt;Qué se yo dónde&lt;br /&gt;A lo mejor tú mismo eres el culpable de que tu padre&lt;br /&gt;No sea ahora un chulo reconocido&lt;br /&gt;Aunque sabemos que nunca lo haría bien&lt;br /&gt;Tiene buen corazón&lt;br /&gt;Como todos los que hablan de putas&lt;br /&gt;Sin atreverse a cruzar la frontera&lt;br /&gt;Cuánto vale la libertad de una mujer&lt;br /&gt;(Yo a la mía le compro hasta las bragas)&lt;br /&gt;A cuánto compra usted la niña de dientes separados&lt;br /&gt;La que mira huyendo desde el balcón&lt;br /&gt;(En realidad está buscando marido, aunque todavía no lo sabe)&lt;br /&gt;Qué me dices&lt;br /&gt;Puedes pagar en efectivo&lt;br /&gt;Con tarjeta de crédito&lt;br /&gt;A contrareembolso&lt;br /&gt;Y con la tarjeta de compra del Corte Inglés&lt;br /&gt;(El cliente tiene siempre la razón&lt;br /&gt;El amante a veces la pierde)&lt;br /&gt;Qué me dices de todo esto:&lt;br /&gt;Afuera el mundo es un gran mercado a las doce&lt;br /&gt;Las celestinas preparan su discurso frente al espejo&lt;br /&gt;Y Melibea se llena el sujetador con un par de calcetines&lt;br /&gt;(Aunque no se atreverá a besar a nadie sin beber antes un par de cubatas)&lt;br /&gt;Calisto se muerde las uñas&lt;br /&gt;A veces siente la llamada de la vida ascética&lt;br /&gt;Pero se le olvida cuando ve pasar a Melibea&lt;br /&gt;Con sus piernas temblorosas&lt;br /&gt;Y sus dos hermosos calcetines&lt;br /&gt;Como a buen comensal impaciente&lt;br /&gt;A ti también te hubiera gustado la chica del amor funesto&lt;br /&gt;Qué esperas ahí sentado&lt;br /&gt;Las alcahuetas venden sus lenguas afiladas&lt;br /&gt;Y tú quieres gastar mucho esta noche&lt;br /&gt;Qué me dices de los coches que vienen y van&lt;br /&gt;Y de la tristeza frente a la copa&lt;br /&gt;Te me estás convirtiendo en otro más&lt;br /&gt;Ya no tengo fuerzas ni para un regateo&lt;br /&gt;Qué me dices de esto que te digo&lt;br /&gt;Que te estás yendo y no siento lástima&lt;br /&gt;Que la amistad se ha quedado vacía&lt;br /&gt;Y que al amor le han podido las alcahuetas&lt;br /&gt;Melibea, hoy tu padre prepara un lamento nuevo&lt;br /&gt;Pleberio, bébete tus lágrimas&lt;br /&gt;Que no broten de tus ojos por la hija perdida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Hoy Melibea se quedará en casa&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-5191065711821150345?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/5191065711821150345/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=5191065711821150345' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/5191065711821150345'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/5191065711821150345'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2009/08/melibea.html' title='Melibea'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/Son4u8Jrh4I/AAAAAAAAAF0/cDmGR_FHjOc/s72-c/DSC02221+-+copia.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-1243940380160801613</id><published>2009-08-11T20:30:00.004+01:00</published><updated>2009-08-11T21:23:17.493+01:00</updated><title type='text'>La frontera</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Era un sol pequeniño&lt;br /&gt;que se atopou nas veigas do mencer&lt;br /&gt;(unha mañá delgada, delgadiña&lt;br /&gt;levouno por camiños de nebra)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Aquilino Iglesia Alvariño&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para todos hay un lugar en el que el mundo se hace ancho y ajeno, como diría Ciro Alegría. Para mí es Abadín, más que un lugar, una frontera, la que separa la tierra donde nací del resto del mundo. Siempre soy un poco extranjera más allá de este pueblo discreto que se esconde detrás de las montañas de Mondoñedo, la ciudad hermosa, culta y religiosa que vio crecer a mi madre. En realidad mi relación con Abadín es más lúdica que afectiva – aunque con el juego también empieza el amor -, porque cada año, durante las festividades de Todos los Santos, acudía con mi familia a una feria de ganado en la parroquia de Gontán, modesta, fría y, sin embargo, acogedora. Es famoso el pulpo de Gontán, pero nosotros comíamos en el coche tortilla, jamón y chorizos traídos de casa. A principios de noviembre hace ya mucho frío, se hielan los caminos y los campos, tan verdes en la tierra en que nací, amanecen blancos, las hierbas erguidas, los grifos congelados. He pasado mucho frío en Gontán a pesar de los guantes, la alegría y los churros calientes. Y he pensando tantas veces que aquel mercado gigantesco de la fiesta de los muertos era lo mejor de noviembre que he terminado por creérmelo. Y de ahí esta repentina nostalgia.&lt;br /&gt;El mal tiempo llega a mi casa justo a mediados de octubre, cuando Mondoñedo se prepara para festejar a San Lucas – todo le mundo habla de él pero sospecho que, al contrario de otros santos del lugar, tiene pocos devotos-. Antes ya ha soplado el viento, y ha llovido también, pero todo el mundo sabe que después de As San Lucas sólo puede llegar el otoño, que será invierno pronto (el invierno es un señor muy viejo y muy pobre que vive en Mangoi, me decía mi padre cuando era niña). En realidad, creo que mi vida ha sido una constante huida del verano. No porque no me gusten los días largos y cálidos – más largos que cálidos al norte de la frontera -, ni tampoco porque me aburran las fiestas, las mañanas lentas o los reencuentros con los que viven lejos. Tal vez sea más una cuestión de experiencia personal que de rigor científico, pero hay algo del sopor veraniego que no me sienta del todo bien. Cuando era pequeña, las montañas se hacían más altas a mi alrededor, los días pasaban lentos, las noches solo me traían insomnio y, con el, las ganas de escapar, de cruzar la frontera, de pasar Abadín, sin lágrimas pero con congoja, y adentrarme en el mundo fiero, desconocido y brutal del que vive lejos de los lugares amados. Preparé durante años, con una alevosía que nunca he escondido, mi salida de aquel lugar. Me siento mejor desde entonces, más lejos del hastío, y del estío también. El otoño es una lluvia suave que vuelve a subir el cauce de los ríos y me rescata de la parálisis. Es la llegada del maíz y de las castañas, de todo aquello que me convierte en una nostálgica de cosas concretas: un jersey, un sabor o una noche bonita en medio del desierto de agosto. En Gontán, por ejemplo, comprábamos castañas para asar en la cena, porque en casa se habían talado – nunca entendí muy bien por qué – los dos únicos castaños que nos quedaban. Con aquellos árboles murió algo de mi primera infancia. Con cinco o seis años, mi hermana y yo recogíamos las castañas de sus orizos y las guardábamos en un cubo de la playa. A la misma edad, y casi a la misma altura del otoño, nos hundíamos entre el maíz recién recogido y jugábamos con las barbas de las espigas con las que nuestra madre, siendo niña, fabricaba las únicas muñecas que pudo tener.&lt;br /&gt;Abadín no es hermoso, pero sí coqueto. Durante mucho tiempo creí que era el único lugar del mundo que tenía las farolas de la calle pintadas de rojo, todo un atrevimiento al que, ahora me doy cuenta, solo están autorizados los pueblos fronterizos. Para ser exactos, Abadín no es una frontera, es mi frontera. Más allá de ella no me importa perderme; puedo estar en la China o en Compostela con la misma alegría. En todo caso seré forastera, condición que por otro lado nunca he rechazado. Cuando el autobús en el que suelo viajar atraviesa Abadín – son solo unos metros, unas cuantas casitas pegadas y algún bar de pueblo – tomo aire y miro al mundo con los ojos abiertos. Sé que he salido de casa, que atrás queda la sierra a la que cantó Noriega Varela, el poeta de la montaña, y también Iglesia Alvariño, autor del primer poemario de la posguerra escrito en gallego (la lengua natural y viva de estas tierras y, por lo tanto, también la mía). La montaña cubierta de niebla, en verano y en invierno, en la que cuelgan, solitarias, algunas casas despistadas. Es el mundo que amo pero del que huí, sin remordimientos, hace ya más de tres años. Un mundo que sería perfecto si el otoño, y el amor, durasen siempre. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-1243940380160801613?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/1243940380160801613/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=1243940380160801613' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/1243940380160801613'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/1243940380160801613'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2009/08/la-frontera.html' title='La frontera'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-2838345820419207933</id><published>2009-06-16T00:06:00.002+01:00</published><updated>2009-06-16T00:22:57.194+01:00</updated><title type='text'>Fruto bendito de la caña</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Él era un hombre normal, el ciudadano medio. De pequeño había aprendido a rezar, aunque con los años fue abandonando la costumbre de pedir a Dios por la de pedir a sus padres, más accesibles y menos solemnes. Primero se le olvidaría el Credo Niceno (que nunca se había aprendido del todo) y después la Confesión General. Con siete años, entre el Padrenuestro y la Avemaría metía cinco lobitos tiene la loba para hacer la tarea más llevadera. A los nueve se confesó para hacer la Primera Comunión y le dijo al cura que tenía muy malos pensamientos, entre ellos ahogar a su hermana pequeña en la bañera y darle un sorbo al ron negrita que su abuelo guardaba en la despensa. A los trece ya no hablaba con nadie de sus malos pensamientos, que de pronto se habían convertido en algo muy secreto. A los quince dejó de hablar también de los buenos, que eran muchos a pesar de que no quisiera reconocerlo porque la fama es la fama y cuesta mantenerla. A los diecinueve ya no recordaba muy bien qué pensaba a los quince y los malos pensamientos de los trece le parecían el episodio más bochornoso de su vida (aunque de esos si se acordaba y, de hecho, tardaría en olvidarlos, cómo hacerlo si en ellos estaban aquellas tardes de agosto cerca del mar, y el olor a lino de la falda de Clara, y la música que sonaba siempre, parecía que nunca se agotaba la música, que el mundo entero era música, y amigos, y Clara, y el mar de agosto). Los malos pensamientos ahora eran otra cosa: quedarse en silencio ante el espejo y mirarse a sí mismo dos minutos y olvidar que se estaba mirando, que sus ojos lo apuntaban, a él mismo, como si fuese otro el que miraba. O encender la luz del cuarto a las tres de la mañana, con el corazón queriéndosele escapar del pecho. O discutir con Clara y dejarla llorando y sentir que ni eso le importaba. Los malos pensamientos eran los que aparecían cuando trataba de callarlos, justo cuando iba a asestarles el golpe mortal allí estaban, vivos, seductores, tan terribles en su belleza como las chicas que a los trece años le hacían sentirse blasfemo y pecador. A los veintiuno se había deshecho de todos sus CD y sólo los recordaba cuando en algún bar sonaban canciones viejas. Entonces cantaba, bailaba, se ponía eufórico de alegría, que en realidad era una nostalgia que nunca había aceptado. Se cruzó con Clara por la calle – ella estaba junto al estanco, comprando pipas – y la saludó, le preguntó por sus estudios, por la salud de su padre, por su nuevo corte de pelo. Y siguió caminando como si nada. A los veinticinco conoció a Elena, que en la segunda cita le regaló un libro de Darío Fo. Nunca más volvieron a verse. A los veintiocho había engordado cinco kilos y comenzaban a producirle sarpullidos las personas menores de veinte. Y también los bares en donde se reunían los sábados por la noche para no hablar de nada, solo gritar, bailar un poco y mal y quitarse los complejos con el ron negrita (su ron negrita, nunca había visto una botella tan hermosa como la que guardaba su abuelo en la despensa). A los treinta había firmado un buen contrato de trabajo, se había mudado a un piso nuevo y tenía un perro llamado Salomón que le había hecho descubrir su fascinación por los nombres bíblicos. Se había acostado con ocho mujeres, amado a dos y olvidado sin grandes traumas al resto. Su madre lo veía guapo pero un poco triste; aún así, le agradecía al cielo – como se suele hacer con todo lo que no tiene explicación – que nunca hubiera sentido inclinación por la política militante, por el ecologismo y por los viajes largos. Su padre, con el que había abierto por fin la botella de ron negrita del abuelo, seguía pensando que le hacía falta una mujer, pero no una Clara insípida de falditas de lino y pipas los domingos; una mujer que solucionase sus conflictos con los malos pensamientos, si acaso también con los buenos. Se lo había dicho mientras apuraban el segundo trago de ron. Se está volviendo loco mi padre, pensaba o, como mínimo, lo está perjudicando el ron. Fruto bendito de la caña de azúcar, venga a nosotros tu reino. Da gusto beber con un padre borracho que a los diecisiete ya sabía lo que era la guerra, que a los diecinueve había buscado fortuna en el extranjero, que a los veinticuatro lo tenía a él en brazos, que a los treinta y siete adivinaba sus malos pensamientos porque eran los mismos que él había tenido contemplando la botella de ron negrita del padre, tan deseable en la despensa, al lado de la guinda y del vino dulce con una cita hermosa de Baudelaire en la etiqueta. Una mujer con la cabeza bien amueblada, con estudios, que le quitase los tormentos y las tormentas, que eran las suyas también, porque de humanos es sufrir tempestades. Una mujer que a los trece hubiera descubierto el ron negrita del abuelo y se lo hubiera bebido a escondidas, pensaba él. ¿A los trece? Me parece muy pronto para una chica. Mejor a los dieciocho, es más prudente, aseguraba el padre, que a esa edad ya conocía el ron, la guinda, el brandy y el aguardiente. Una chica que a los veintidós supiera pelar patatas como un robot de cocina. Una mujer, muchacho, una mujer con pantalones y no con falda de lino. A los quince se habría muerto de la risa o, lo que es lo mismo, se habría muerto de vergüenza. A los veinte habría buscado a Clara por última vez para pedirle que fuese su robot de cocina y Clara le habría escupido su odio con lágrimas en los ojos, como casi siempre. No lo había hecho y Clara era ahora un recuerdo borroso, una falda blanca llena de arena de la playa, una canción de amor de la que solo recordaba el estribillo. A los veintinueve lo supo. Fue en verano y ese día descubrió, saludándolo de lejos, al desamor de tantos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los treinta, del ron negrita sólo quedaba el fondo de la botella y se lo bebían, a grandes sorbos, el padre y el hijo, que purgaban a destiempo los pensamientos malos, sin saber aún qué iban a hacer con los buenos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-2838345820419207933?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/2838345820419207933/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=2838345820419207933' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/2838345820419207933'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/2838345820419207933'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2009/06/fruto-bendito-de-la-cana.html' title='Fruto bendito de la caña'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-32458881059563162</id><published>2009-05-21T14:38:00.012+01:00</published><updated>2009-06-01T18:05:40.360+01:00</updated><title type='text'>Los lugares tranquilos</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;No reserves del mundo sólo un rincón tranquilo- &lt;/em&gt;Mario Benedetti&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SiMICt5uuBI/AAAAAAAAAFM/U0pPralY4L0/s1600-h/1240723716_1.jpg"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5342122425766033426" style="margin: 0px 10px 10px 0px; float: left; width: 326px; height: 135px;" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SiMICt5uuBI/AAAAAAAAAFM/U0pPralY4L0/s320/1240723716_1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Vivimos tiempos extraños. Hace tan sólo unas semanas, el mundo creyó ser víctima de una epidemia mundial. Se cerraron escuelas, discotecas y los amantes empezaron a besarse por encima de un pedazo de plástico. Qué sería de nosotros sin la asepsia, el latex y las &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;cuarentenas. Tal vez no recordaríamos que los seres humanos somos un peligro hasta para nosotros mismos, no digamos ya para los demás (esta mañana alguien ha roto la puerta de mi edificio por segunda vez en menos de un mes, algo que me enfurece más de lo que me asusta, pero que de todas maneras ni entiendo ni pienso entender por mucho que imagine que hacer añicos un cristal conlleva un placer inmenso y reduce el estrés). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Vivimos tiempos tan extraños que a veces no nos damos ni cuenta de que lo son. Parece que la crisis económicá está reduciendo de forma considerable el número de divorcios. No son buenos tiempos para el desamor. En época de escasez, vamos a darnos hasta quintas oportunidades si hace falta, vamos a taparnos los oídos y a vendarnos los ojos porque las rupturas, además de tristes, son ahora más caras que nunca. No voy a mentir, me dan lástima esas parejas unidas por la crisis, mucha más que las que durante días no pudieron besarse en los labios a causa de un virus más juguetón que mortífero. La existencia de esos elementos indispensables del buen amor - la hipoteca, el coche, la casita en la playa - comprometen más que el amor mismo (no me digan que el amor no es un tipo extraño de estupidez, sobre todo cuando adquiere rango público y deja de ser algo íntimo). Cómo separarse de la hipoteca - que no acepta demandas de divorcio -, cómo renunciar a ese cochazo -prolongación de la propia persona más que simple medio de locomoción- cómo afrontar las pérdidas económicas del desamor, allende de las emocionales, en el caso de que las haya. Ante estas perspectivas, es preferible reservarse el lugar tranquilo del hogar conyugal, esperar que pase la tormenta y, si no pasa, mejor el desamor secreto que el amor hipotético - que no hay que descartar que sea desamor algún día.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Estos tiempos son tan extraños que incluso los periódicos no renuncian al placer del miedo colectivo. Yo, que para algunas cosas soy una sádica, he disfrutado mucho con las crónicas que el periodista de El País Pablo Ordaz enviaba diariamente desde Ciudad de México durante los días álgidos de la gripe - la nueva, la A, la del cerdo, yo prefiero el último calificativo, el más cálido con diferencia aunque no sea muy acertado. Ver vacía una de las ciudades más pobladas del mundo tiene que ser algo apoteósico, incluso he sentido envidia de no estar allí para sentir -jamás pensé decirlo - la tranquilidad del Distrito Federal. Lo único malo era la existencia del virus, la amenaza que al parecer se gestaba en cada esquina, en los puestos de comida callejera, en los cines, en el aliento del que respiraba al lado. Reclusión. Reservémonos ese lugar tranquilo del mundo que es nuestro hogar - se supone que el conyugal. Es tópico, pero en momentos así no pude evitar recordar a Boccaccio y la reclusión en Florencia de un grupo de diez personas que huían de la peste negra. No sé si Calderón recomendó a sus compatriotas que se contaran historias para superar el hastío; si no lo hizo, tremendo error, porque así el encierro hubiera resultado más simpático y él hubiera quedado de hombre leído.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Estos tiempos que corren son tan extravagantes que incluso yo misma me he visto afectada por un virus del que hasta ahora me había librado, cosa rara en mí. Ahí estaba esperándome, para saldar viejas cuentas, la Varicela. La llegada de la Varicela es un acontecimiento que sólo ocurre una vez en la vida, así que yo, como buena anfitriona, me he esforzado en tratarla bien ahora que está conmigo y sólo conmigo - es curioso, pero creo que a doscientos km a la redonda estoy siendo la única afectada, algo raro porque es una enfermedad muy contagiosa. Ahora acaba mi particular reclusión contra los virus - ha durado una semana, con algunos deslices consistentes en breves incursiones en la vida cotidiana camuflada bajo pañuelos y jersys de cuello alto. Por lo demás, mi Varicela y yo hemos tenido una relación razonablemente cordial; incluso le agradezco que no haya sido excesivamente vengativa conmigo y sólo me haya dado unas pocas décimas de fiebre. La despido con gusto, contenta de que no vuelva más y satisfecha de haber pasado el trámite.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;No sé si en estos tiempos extraños debemos refugiarnos en esos lugares tranquilos de los que habla todo el mundo. Buscarle tres pies al gato es peligroso cuando tenemos las defensas bajas y poco dinero en el bolsillo. Quizás lo mejor sea que nos quedemos en casa. Qué pena, con este sol y estos días largos de primavera. Y el mundo, que es tan complicado y doloroso, ¿tendrá el mismo sentido si dejamos de darle cuerda con nuestras pequeñas tragedias? Yo, en estos días extraños, recuerdo mucho a Benedetti, que decía aquello de &lt;em&gt;no reserves del mundo sólo un rincon tranquilo&lt;/em&gt; o también aquel &lt;em&gt;no quieras con desgana &lt;/em&gt;o &lt;em&gt;no te salves ahora ni nunca&lt;/em&gt;. Me gustan estos versos porque invitan a enfrentarse a las cosas difíciles de la vida, no huyendo de ellas ni buscando refugios fáciles. El mundo, con sus virus y sus depresiones, es un lugar incómodo a veces y, en estos tiempos extraños en los que todo el mundo quiere salvarse, más todavía. Por eso es tan mala noticia nuestro miedo al desamor, o a los países en los que aparentemente ataca con más virulencia el virus de la gripe. Al final no buscamos más que lugares tranquilos, asépticos. Sólo así se nos pasa la vida sin apenas darnos cuenta de que es un lugar incómodo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;(Y qué pena, con este sol y estos días largos de primavera)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-32458881059563162?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/32458881059563162/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=32458881059563162' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/32458881059563162'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/32458881059563162'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2009/05/los-lugares-tranquilos.html' title='Los lugares tranquilos'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SiMICt5uuBI/AAAAAAAAAFM/U0pPralY4L0/s72-c/1240723716_1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-8080031007179782853</id><published>2009-05-04T20:47:00.002+01:00</published><updated>2009-05-04T20:50:41.873+01:00</updated><title type='text'>Stanislavska</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/Sf9Gzx_gpRI/AAAAAAAAAFE/LEyi4sOQ8Ps/s1600-h/P1010027.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5332058339236947218" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/Sf9Gzx_gpRI/AAAAAAAAAFE/LEyi4sOQ8Ps/s320/P1010027.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;“Les français, ils sont des cochons”, me dice Stanislavska, una polaca de 74 años que aún regenta una pequeña boutique a lado del Jardin de Luxembourg. “Los franceses son unos cerdos. Ya lo decían los alemanes en tiempos de la guerra, y es verdad”, me cuenta con su hilillo de voz mientras yo observo su moño gris sujetado por una trenza inmensa que le rodea la cabeza. Es domingo, París ha amanecido desolado, las calles desiertas; hasta la línea 96, que me lleva todos los días desde Belleville a Saint Michel -justo a las puertas del Quartier Latin – está menos ocupada que de costumbre. A la altura de la rue Parmentier consigo sentarme en la parte trasera del autobús, casi vacía. Allí estaba ya Stanislavska , aunque yo ni siquiera reparoen su presencia porque en la gran ciudad parece menos importante pensar en la existencia del prójimo. Y, sin embargo, allí estaba ya, una mujer pequeña y de ojos claros que cantaba en voz baja mientras observaba la calle a través de la ventana. Enseguida supe que era alguien especial o, por lo menos, diferente. Nadie canta en París un domingo a las nueve de la mañana, y mucho menos en voz alta. Es frecuente encontrar en el metro mendigos que piden limosna con voz cantarina, pero en ellos no hay ni rastro de esa alegría que sí tiene Stanislavska, esa mujer dulce, tal vez un poco loca, que cree que el que no canta ni sonríe se muere antes de tiempo. Su madre, me cuenta, cumplió los noventa, pero su padre no llegó a viejo porque no se reía lo suficiente. Ella, que ríe y acaricia las palabras como sólo puede hacerlo quien las ama de verdad, seguramente alcance los cien porque, ya lo he descubierto, adora el mundo con sus tragedias y está dispuesta a hacer de él un lugar mejor en el que vivir.&lt;br /&gt;No sé si París se merece una mujer como Stanislavska. Tal vez ninguna gran ciudad se la merezca. Comprendo pronto que mi compañera de asiento se resiste a ser un número en el censo – justo lo que es en algún lugar del 20e arrondissement -; la canción que entona es sencilla y bastante tópica, no parece muy subversiva, pero en realidad es lo más rebelde que he escuchado en mucho tiempo: palabrería cursi contra la ciudad árida que anula al hombre y lo vuelve hormiga, mota de polvo, animal estúpido que no consigue despegar los zapatos del asfalto ni la lengua del paladar ni abrir los labios para una sonrisa.&lt;br /&gt;Stanislavska cree poco en Dios y por eso trabaja los domingos. Lleva haciéndolo toda la vida y dice sentirse orgullosa de haberle inculcado a su hijo el valor del trabajo. No así a su nuera, una guadalupeña que, me confiesa sin tapujos, sólo piensa en dinero. ¿Será que Stanislavska trabaja los domingos por placer y no por avaricia? Yo, que tengo un porcentaje de sonrisas bastante superior a la media, veo perfectamente posible que una mujer que reivindica la risa como antioxidante se haya dado cuenta ya de que vivir no es solamente respirar. Y que el problema de muchos es que respiran y con eso ya se sienten vivos.&lt;br /&gt;El trayecto entre Belleville – un barrio que fue maldito porque en su día fue prolífico en pequeños bandidos y defensores del amor libre - y Saint Michel dura poco más de media hora, pero en ese tiempo Stanislavska ya me ha contado la historia de su vida: sus padres huyeron de Polonia al inicio de la Segunda Guerra Mundial, se emociona con el flamenco porque le hace recordar un pariente lejano, adivina la edad de los niños con sólo mirarlos y está convencida de que los animales son mejor compañía que los seres humanos. Me dice también que es médium y de vez en cuando habla con su cuñado muerto. Sonrío sin disimular mi incredulidad – soy de las que piensa que la muerte es para siempre – y entonces Stanislavska me explica que a veces presiente cosas y que es capaz de ver la bondad de las personas. “No te creas que le hablo a todo el mundo”, asegura, levantando su dedo de bruja buena. Me siento halagada, confusa y un poco avergonzada porque hasta la bondad me parece algo muy íntimo.&lt;br /&gt;No sé si a Stanislavska le gusta la fuente de Saint Michel y el dragón moribundo. Es mi parada habitual porque desde ese punto puedo llegar fácilmente a casi cualquier rincón del París de las Letras. Aprieto el botón rojo y la puerta del bus se abre. Stanislavska tiene ese aire de abuela feliz y sigue sonriendo. “Cuidado con los chicos, ¿eh?”, me dice cuando ya estoy atravesando la puerta. Levanto el dedo pulgar como señal de aprobación. Aún me da tiempo a decirle adiós otra vez antes de que el autobús arranque y se la lleve, como cada domingo, a los Jardines de Luxemburgo, donde uno se da cuenta de que, además de respirar, para estar realmente vivo hay que lograr que la respiración sea algo más que una simple acción irreflexiva.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-8080031007179782853?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/8080031007179782853/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=8080031007179782853' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/8080031007179782853'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/8080031007179782853'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2009/05/stanislavska.html' title='Stanislavska'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/Sf9Gzx_gpRI/AAAAAAAAAFE/LEyi4sOQ8Ps/s72-c/P1010027.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-4292409741436804479</id><published>2009-04-03T18:09:00.007+01:00</published><updated>2009-04-06T20:24:03.496+01:00</updated><title type='text'>Retorno al país natal</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;A Sonia&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:85%;"&gt;Au bout du petit matin, cette ville plate - étalée...&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Aimé Césaire: &lt;em&gt;Cahier d'un retour au pays natal)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;Ya se ve, aún somnolienta, la ciudad desgastada por los días. Aparece de improvisto, es una pequeña sorpresa escondida entre montañas, el centro de un valle fértil al que ahora se le secan las fuentes. Al regresar es difícil caer en la cuenta de que nada ha cambiado; las calles no son ya las mismas: tienen nuevos nombres o las han creado esos a los que les gustan tanto los espejismos. Hay gente desconocida en el supermercado y, a veces, una se siente extranjera sobre el asfalto de siempre. De otro lugar, muy lejano, donde nadie reconoce las sombras, ni los desperfectos de los años compartidos, ni saluda al que pasa (el que pasa no existe más que en ese segundo en donde las miradas se cruzan) ni envidia sus zapatos nuevos ni toca el claxon cuando llega a casa ni conoce al panadero ni al sacristán ni el deseo de marcharse a ese lugar en el que se roban zapatos, se toca el claxon, se saluda al panadero, se odia al sacristán y se huye siempre. Y, a pesar de todo, nada ha cambiado; basta sentarse en esa piedra, a &lt;em&gt;pedra da porta&lt;/em&gt;, para darse cuenta de que el aire sigue oliendo a humo, que las horas pasan tranquilas y que la vida es lo más parecido al sueño de una anciana, lenta y laboriosa como debió de serlo el nacimiento de esta ciudad, desgastada por los días, cansada de su huida&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-4292409741436804479?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/4292409741436804479/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=4292409741436804479' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/4292409741436804479'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/4292409741436804479'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2009/04/retorno-al-pais-natal.html' title='Retorno al país natal'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-3928996039123791573</id><published>2009-03-20T11:08:00.003Z</published><updated>2009-03-20T11:20:35.644Z</updated><title type='text'>Como si nunca hubieras estado</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;Te parecerá que no, pero sigues aquí aunque te hayas ido sin despedirte casi, sin lavar los platos de la última cena y sin decirme a gritos que soy complicada, paranoica e indigesta. Será por eso, por todo lo que no hiciste antes de marcharte, que ahora pienso que sigues aquí y que esta noche te encontraré otra vez en la cama, dormido ya, sin tiempo ni ganas de hablarme y preguntarme por qué sigue teniendo sentido que estemos aquí, uno enfrente al otro, sin mirarnos por vergüenza a reconocer el fracaso. Que no entiendes que a veces me gustaría que desaparecieras de verdad,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#cc0000;"&gt;&lt;strong&gt;        borrarte&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; de los platos, del lavavajillas, del pomo de la puerta, del lavabo, de las toallas blancas recién lavadas, de la pared del cuarto, de los cajones, de la alfombra del salón, del sofá tentador de las siestas, de la almohada de mi cama, de las lámparas, de los espejos, de la miel, de las ollas, de las latas de cerveza caducadas en la nevera, del maldito despertador que sigue sonando a las siete, de las cortinas, de la bañera discreta de las primeras noches, del radiador, de las sabanas, de los pijamas, del termómetro de mercurio que bajábamos a fuerza de sacudidas, de los calcetines nuevos, de los calcetines viejos, de las tazas de café, de las fotos, de las lágrimas, de los sueños extraños que me da vergüenza recordar por la mañana, de la cesta de la compra, de las ventanas, de las escobas, de tu cepillo de dientes muerto de risa en el vaso, del vino, del agua, del zumo de naranja, del esmalte de uñas, del peine, de mi espalda, de la bicicleta, de los manteles, de los cuchillos, de todos los libros de poes&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/ScN5zNQBAgI/AAAAAAAAAE0/y81aQVTS8Hs/s1600-h/0150186B.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5315225905864442370" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 192px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/ScN5zNQBAgI/AAAAAAAAAE0/y81aQVTS8Hs/s320/0150186B.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;ía, del televisor, de la agenda, de las tormentas, de la suciedad acumulada debajo de la cama, de la botella preparada encima de la mesa, de las pastillas para dormir, de las pastillas para que no seamos más de dos, de las estanterías, de la lista de la compra, de las bufandas, del frutero, del geranio cabizbajo de la terraza, de mi pelo, del edredón rojo que sacabas cuando estabas de buen humor, de las patatas fritas, de las patatas cocidas, de las patatas en salsa, de las patatas guisadas, del partido del sábado, de las cebollas, de mi bolso, de la crema hidratante, de las jaquecas interminables que me hacen llorar, del gorrión que se estrella contra la ventana, de las tardes de teatro, de las tardes de cine, de las tardes de lectura, de las tardes de lluvia, de las tardes de amor, de las botas de tacón, de las pulseras, de los fogones, de los cuadros, del pasamanos, de las sillas, de mi jersey azul con rayas blancas, del neceser, del cubo de basura lleno de basura, del jarabe para la tos, del anillo del primer aniversario, de mi ombligo, de la cartera, de los billetes de diez euros, del vaso medio lleno o medio vacío, de la plancha, de las noches, de los días, de mis pies, de mis manos, de mis ojeras, de los yogures, de la bayeta del polvo, de la ropa interior sobre todo. De mí misma me gustaría borrarte. Como si nunca hubieras pasado. Ni estado.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-3928996039123791573?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/3928996039123791573/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=3928996039123791573' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/3928996039123791573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/3928996039123791573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2009/03/como-si-nunca-hubieras-estado.html' title='Como si nunca hubieras estado'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/ScN5zNQBAgI/AAAAAAAAAE0/y81aQVTS8Hs/s72-c/0150186B.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-2132414954221149248</id><published>2009-02-01T20:35:00.002Z</published><updated>2009-02-02T10:00:52.375Z</updated><title type='text'>El tabú de la muerte</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SYYJNMYU3dI/AAAAAAAAAEc/PRZJJ2ygAHc/s1600-h/untitled.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5297932133914172882" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 306px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SYYJNMYU3dI/AAAAAAAAAEc/PRZJJ2ygAHc/s320/untitled.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Se llamaba Julia y era una de esas mujeres que no se olvidan, o al menos yo sé que no podré olvidarla nunca, porque fue con su desaparición que supe que la muerte existía de verdad y no era una abstracción como otras tantas del Catecismo. Antes había oído hablar de la muerte, quién no; me habían contado que la vida era finita y que después de ella había recompensas y castigos, igualito que al final del año escolar, pero para siempre. Me explicaron también que de la muerte no se volvía porque era una despedida sin retorno, y que por eso la gente lloraba tanto en los entierros, simplemente porque nunca más habría un rencuentro. Mi padre, para poner la guinda al pastel, me confesó también que el cuerpo se corrompía y que de él sólo quedaba, pasado el tiempo, un montón de huesos tristes. En este punto debo decir que, pese a su dureza, mi padre explica muy bien las cosas; es más, siempre fue muy bueno contando historias, es un talento que me ha hecho pasar mucho miedo en la infancia, porque sus cuentos preferidos (y también los míos) son los de lobos, lobos noctámbulos que deambulan por los bosques que yo conozco y se comen a la gente que yo también conozco; sus historias no ocurrían en un lugar lejano, sino en &lt;em&gt;Mangoi&lt;/em&gt;, un campo al lado de mi casa, o en &lt;em&gt;El Coto&lt;/em&gt;, o en &lt;em&gt;Paredes&lt;/em&gt;, esa guarida de espíritus con los que convivimos en perfecta armonía. Tal vez mi padre se divertía asustándome; sí, seguramente, porque no recuerdo que haya contado nunca cuentos felices. Mi padre ama la realidad Por Sobre Todas las Cosas y a veces me regaña porque leo ficción y teme que me vuelva loca como el Quijote, libro que él leyó y que disfrutó aunque ahora no lo recuerde. Quizás por ello, por ese apego excluyente por las cosas que se ven y se tocan, mi padre no quiso esconderme que a la gente que amamos también se le agota la vida, también se le corrompe la carne, también acaba siendo poco más que huesos, poco más que nada. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando Julia murió yo tenía seis años. Fue mi madre quien me dio la noticia viniendo de la escuela. Puedo recordarlo como si ahora mismo estuviese sucediendo. El camino a casa desde la parada del autobús hace una curva cerrada en la que crecen sin remordimiento plantas silvestres que mi padre corta sólo cuando tiene tiempo, es decir, dos veces al año. En verano no importaba, pero en invierno era un verdadero suplicio atravesar el camino; cuando llovía llegaba al autobús con los pantalones empapados hasta las rodillas y más de una vez me resbalé y me caí con la mochila a cuestas. Eso sí, nadie me quitaba el placer de pisar las hierbas tras una noche de helada: nunca olvidaré cómo crujían bajo mis zapatos las hojas caídas y tiesas por el frío, las ramitas blanquecinas de los arbustos que crecían a sus anchas en aquel lugar sin ley del camino público.&lt;br /&gt;Fue en la curva, justo en el tramo que separa mi barrio del barrio vecino –ahora deshabitado – donde mi madre, que hasta el momento había hablado de cosas intranscendentes, me lo dijo. “Ha muerto Julia”. Fue la primera vez, ¿saben?, la primera vez que tuve conciencia de que alguien conocido se había muerto y no regresaría. No sentí tristeza, ni nostalgia, ni rabia, ni todas esas cosas que se sienten a fuerza de encontrarse muchas veces con la dama de la guadaña. Sentí, sobre todo, incredulidad. Si no supiese que mi madre jamás me mentiría en algo tan triste, me hubiera girado hacia mi hermana y le hubiera preguntado ¿tú te lo crees? Pero no, sabía que Julia en verdad se había muerto, que la enterrarían y que no volvería. Ella, a la que yo estaba acostumbrada a ver todos los días, sentada en un banco de madera frente a la puerta de su casa, a sólo veinte metros de la mía. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La impresión no fue la muerte – ese fenómeno natural que, como el nacimiento, no deja de aturdir y maravillar pese a cualquier explicación científica -, sino más bien la muerte de Julia, que no era de esas personas que se rinden fácilmente. Y es que si no puedo olvidarla no es precisamente por su condición de mujer benévola. Todo lo contrario. Ella no se enfrentaba a la vida, la embestía. Era violenta como sólo ella podía serlo, mujer inmensa en carácter y en carnes, presta a proferir maldiciones y a blasfemar como un carretero. Su afición más notable eran los toros. Se tragaba las emisiones de Televisión Española de principio a fin, y disfrutaba con la lenta agonía de animal, al que veía morir atravesado de banderillas mientras se comía una buena ración de tocino y chorizos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que sus pies, inmensos, desbordaban sus zapatillas, unas zapatillas verdes estilo campero de las que no se despegaba. No voy a mentir; los niños la temíamos. No era cosa sencilla sacarle una sonrisa a Julia, de la que siempre fue más fácil lograr una bofetada. Su nieto, que vivía en la ciudad pero pasaba todos los fines de semana con ella, lo sabía. Era mayor que nosotras, pero igualmente éramos fieles compañeros de juego –quizás fue, su nieto, el mejor amigo hombre que he tenido nunca y, a pesar de que el tiempo nos fue separando, sigo viendo en él a aquel niño que llegaba los viernes y nos llamaba a gritos, en gallego, con su &lt;em&gt;¡neeeeeenas!&lt;/em&gt; tan característico, desde las escaleras de casa. No se imaginan la de percances que tuvimos juntos por culpa de los triciclos. Los nuestros eran nuevos y resistían, pero el del chico estaba viejo y maltratado y se tambaleaba peligrosamente cada vez que lo empujábamos por una pendiente del camino. Como éramos niños y no teníamos miedo a matarnos –he ahí el gran engaño, pensar que la muerte es sólo cosa de los viejos – nos tirábamos como locos por la pendiente sin tener en cuenta los baches ni las piedras. Un día, el triciclo de mi amigo se partió literalmente en dos en pleno descenso. El accidente fue memorable. No saben con qué angustia lucía el pobre chico sus heridas de guerra: tenía las rodillas cubiertas de sangre y raspaduras en las piernas y en los brazos. Mi madre, que oyó sus gritos, salió de casa temiendo tener que llamar a la ambulancia. Menos mal que mi amigo la advirtió: "No se lo digas a mi abuela, por favor". Ahora sé que David, nombre que mi hermana y yo pronunciamos siempre a lo anglosajón y que con el tiempo quedó convertido en Dei, temía, sobre todo, la ira de Julia. Le importaban bastante poco sus heridas y mucho el enfado de la matriarca al ver el triciclo partido en dos, su primer modo de locomoción en pedazos por una imprudencia infantil. Mi madre lo curó como pudo y lo llevó a casa, con sus piernas doloridas, su triciclo roto bajo el brazo y los ojos llenos de lágrimas. Mientras mi madre estuvo en su casa, Julia no gritó ni profirió los insultos que tenía por costumbre. Muchos años después, al recordar a la abuela muerta, David mencionaría la aventura de los triciclos y los tres nos moriríamos de risa y de nostalgia por aquellos tiempos felices. Pero en aquel momento, nuestro gran accidente vial fue una tragedia que conmocionó al barrio entero, ya por entonces – y no lo sabíamos – enfermo de muerte. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Julia fue una abuela estricta, una madre digna de Esparta y una esposa marcada por las tragedias de su tiempo. Nadie sabe a ciencia cierta de dónde vino porque nunca se le conocieron otros padres que los adoptivos. No esperó al amor, salió en su busca y lo encontró pronto. Él era un militar, joven, atractivo y parece que muy enamorado. Hace poco, viendo algunas fotos antiguas en casa de mis padres, encontré el retrato de un soldado. Me llamó la atención porque era guapísimo y no se me ocurría quién podría ser, no vengo de una familia de militares. “Fue un novio que tuvo Julia de joven”, me explicó mi padre. “Murió de tétano después de clavarse una espina en un dedo. Como no tenía familiares cercanos, Julia fue su heredera”. Así me enteré de que la casa de al lado había sido en realidad el último regalo de amor de un desdichado soldado a su novia blasfema. Julia se casó poco después con otro hombre, ironías de la vida, un antiguo combatiente de la Guerra Civil que había perdido una pierna en el bando nacional. Toda la vida lo recuerdo con su pata de palo, como pirata cuento, al lado de aquella mujer difícil que aportó a la dote la casa del novio muerto. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Como ven, fue difícil para mí aceptar que una mujer como Julia pudiese dejar de existir. Al fin y al cabo, ella no era una ancianita decrépita que hacía bolillos después de almorzar. Ella, después de almorzar, volvía a almorzar. Se pasaba la vida almorzando. Le gustaba tanto comer que prefirió morirse antes que renunciar a su placer favorito. Y así, gracias a su última rebeldía, fue como yo supe que la muerte era para todos y que ni el más fuerte se le resistía. Creo que esos días bombardee a mi padre a preguntas. Qué por qué se había muerto. Que y a ahora qué. Nada saciaba mi curiosidad ante el misterio recién descubierto y, en un alarde de valentía, le pedí a mí padre que me llevase al entierro. Su reacción fue bastante lógica. Los niños no van a los entierros, la gente llora y se pasa mal, me dijo. Pero al final, no pudo negarse, sobre todo porque siempre ha estado en contra de hacer crecer a los niños en un cuento de hadas. No fue traumático asistir, con solo seis años, al funeral de mi vecina, ni tampoco verla muerta –porque quise verlo todo y mi padre no pudo evitarlo. Solo me chocó verla sin sus gafas, desposeída de aquel útil con el que habíamos aprendido a conocerla. “Ya no las necesita”, me explicó mi padre. Creo que en ese momento empecé a entender – uno no acaba de entenderlo nunca – que la muerte es verdaderamente el fin de todo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El de Julia fue el primero de la larga lista de funerales a los que me tocó asistir. Viendo que el fenómeno no nos asustaba, mis padres delegaron pronto en mi hermana y en mí la tarea de asistir a los entierros de los vecinos. Nunca me dio miedo hacerlo, quizás porque acepté pronto que si Julia se había muerto, los demás se morirían también y aún con más razón. Me sentía sabia entre mis compañeros de clase, a los que sus padres prohibían asistir a los entierros por miedo a que la escena fuera demasiado dantesca e hiriese su sensibilidad infantil (claro que después esos mismos padres no tendrían problemas en que sus mocosos de trece años saliesen hasta las tantas y entrasen en pubs sólo permitidos para mayores de dieciséis). Siendo ya una jovencita de doce (por lo tanto, una veterana tuve que salir de la iglesia en medio de un funeral por una bajada de tensión. Mi profesor de entonces se enfureció porque un entierro no es sitio para niños. Traté de explicarle sin demasiado éxito que mi desvanecimiento nada tenía que ver con la presencia del cadáver –que yo no veía, por cierto, escondida al fondo de la iglesia – sino con la pésima alimentación de los últimos días –acabábamos de llegar de un viaje de fin de curso a Sevilla, durante el cual casi no comí porque mi madre no estaba allí para presionarme – y, sobre todo, por el calor y la hora que llevaba en pie escuchando el sermón del sacerdote. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El profesor no aceptó mis razones porque era de los que practicaba el tabú de la muerte con sus hijos. Qué tendrán la vida y la muerte que los adultos niegan a los pequeños el conocimiento de sus mecanismos. Los niños vienen de París –me pregunto qué les dirán los padres parisinos a sus hijos, porque sin abstracción la mentira pierde efectividad – y la muerte, si existe, es cosa de los demás y no tenemos que enfrentarnos a ella. Y, sin embargo, todos estos tabúes estúpidos se vienen abajo tarde o temprano, a veces de manera trágica, y es ahí, justo ahí, cuando una agradece saber que la muerte en sí misma no es lo terrible – no hay nada más inofensivo que un muerto, créanme -; lo terrible es la separación, el vínculo roto, el adiós definitivo. Lo primero me lo enseñó Julia, que daba mucho más miedo de viva que de muerta; lo segundo no terminaré de aprenderlo, tal vez me contente con estar viva para sufrirlo.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-2132414954221149248?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/2132414954221149248/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=2132414954221149248' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/2132414954221149248'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/2132414954221149248'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2009/02/el-tabu-de-la-muerte.html' title='El tabú de la muerte'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SYYJNMYU3dI/AAAAAAAAAEc/PRZJJ2ygAHc/s72-c/untitled.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-3200084901135922206</id><published>2009-01-27T17:54:00.003Z</published><updated>2009-01-27T18:12:04.282Z</updated><title type='text'>Sobre clasificaciones y aventuras</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;Gusta el hombre de clasificar las cosas que lo rodean bajo la excusa ambigua de ordenarlas para su estudio, y gracias a esta tarea ciertamente ingrata la humanidad cae en la mayor sinrazón que le es posible, rozando muchas veces el absurdo. Quién no ha maldecido alguna vez al profesor de turno por obligarle a memorizar listas estúpidas que ni él mismo entiende. Ese profesor –que sin duda alguna odia la enseñanza – comete, además, un pecado todavía mayor al de aburrir a sus alumnos: su actitud obstruye el acceso al sentido de las cosas, a la reflexión, y si el estudiante no reflexiona seguro es que no aprende. Mejor le hubiera sido quedarse en casa.&lt;br /&gt;Se me ocurren pocas cosas que el hombre no haya intentado clasificar, sea de manera inocen&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SX9NJy7GfGI/AAAAAAAAAEU/H3wdn2beaPI/s1600-h/untitled.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5296036517494815842" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 197px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SX9NJy7GfGI/AAAAAAAAAEU/H3wdn2beaPI/s320/untitled.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;te o deliberadamente maligna. Qué me dicen de las razas. Ahora ha pasado de moda, pero hubo un tiempo en el que el ser humano fue blanco, negro,  amarillo y hasta cobrizo. Así, y no de otra manera, aprendió mi padre a ver a los otros gracias al buen hacer de la escuela franquista. Aún hoy me sorprende su capacidad para recordar las clasificaciones más impensables y me pregunto si no será culpa de la escuela que haya tantas mentes cuadriculadas ávidas de dirimir lo bueno de lo malo, lo noble de lo innoble.&lt;br /&gt;Al separar el mundo en compartimentos estancos el hombre destruye el intercambio con ese al que de repente considera el otro. El absurdo llega hasta los campos que han hecho de la libertad y la experimentación su seña de identidad. Las vanguardias artísticas lo fueron porque se burlaron sin piedad de las clasificaciones, porque de repente a algún loco no le importó mezclar la poesía con el diseño o la fotografía con la pintura. Pero durante la mayor parte del tiempo, y salvo algunos momentos de delirio anti- academicista, el género fue la prisión de la creatividad artística y, por ende, también de la literaria. A las editoriales, por ejemplo, les encanta establecer fronteras con el ánimo definir con más facilidad el perfil de sus consumidores y atacarlos con toda la agresividad que permite el mercado hasta llevárselos de calle y de la calle a la sección betsellers de la librería más próxima. Afortunadamente no siempre aciertan. De entre todas las clasificaciones que se han hecho en literatura, la temática es la más espeluznante porque da lugar a engendros como el libro de aventuras. Para mí, decir que me gustan los libros de aventuras es lo mismo que decir nada, porque no conozco ni un solo libro que no sea de aventuras. Hay aventura, por supuesto, en todos los libros de Jules Verne, al que yo descubrí no hace mucho a pesar de que las editoriales, tan sabias ellas, se empeñan en clasificar sus novelas como literatura infantil y juvenil, o por lo menos eso es lo que dice la portada de mi bienamado &lt;em&gt;Miguel Strogoff,&lt;/em&gt; ese prodigio de hombre de las estepas en constante lucha contra los tártaros –siento no poder precisar si son blancos, negros, amarillos o cobrizos, porque no he tenido la suerte de cruzarme nunca con ninguno y además he olvidado en España el libro de mi padre. Hay aventura, y mucha, en el &lt;em&gt;Robinson Crusoe,&lt;/em&gt; otro clásico parece que juvenil, aunque a alguno le convendría releerlo en la madurez para aprovechar mejor lo que tiene de apología del buen salvaje y de superioridad del hombre blanco. Pero hay aventura también en &lt;em&gt;Crónica de una muerte anunciada&lt;/em&gt;, o en &lt;em&gt;La ciudad y los perros&lt;/em&gt;, o en &lt;em&gt;El extranjero&lt;/em&gt; e incluso en el &lt;em&gt;Romancero Gitano&lt;/em&gt; de Lorca y en &lt;em&gt;El perro del hortelano&lt;/em&gt; de Lope. La noción de aventura no debe quedarse en el viaje a tierras lejanas y la vivencia de situaciones insólitas: lo cotidiano es también un acontecimiento digno de la ficción. Quien dice que el tira y afloja amoroso de la comedia de Lope no sea una aventura, o que la violencia sin concesiones del colegio militar de Vargas Llosa no signifique ella misma una acción o, como les gusta decir a los franceses, un bouleversement, es decir, un cambio radical y revolucionario que pone patas arriba la vida de quien lo sufre.&lt;br /&gt;Yo si leo es porque hay alguien dispuesto a contarme algo, a mí, lectora de no importa que edad ni raza ni clase ni estado mental. A veces me doy cuenta de que el escritor se cree los perfiles impuestos por las editoriales. Se lo cree hasta tal punto que sus obras se convierten en un engendro que justifica las clasificaciones más absurdas. Es algo que les pasa a muchos autores de literatura juvenil. De repente sus libros se convierten en panfletos que necesariamente hablan de consumo de drogas, de fiestas nocturnas, de embarazos a destiempo y de desequilibrios alimenticios. Que quieren que les diga, el simplismo al que nos condenan las clasificaciones puede ser flagrante. Si al final los que hoy se consideran clásicos juveniles no han sido creados ni para los niños ni para los adolescentes, más bien se han abalanzado sobre ellos hasta convertirlos casi en una propiedad indiscutible. Pero de ahí a que haya una edad en la que ya no se puede leer &lt;em&gt;La vuelta al mundo en 80 días&lt;/em&gt;, o &lt;em&gt;Los Viajes de Gulliver&lt;/em&gt;, o &lt;em&gt;La isla del tesoro&lt;/em&gt; hay mucho trecho y, sobre todo, mucha clasificación vacía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora leo, sin orden pero con ambición, un libro sobre el colonialismo y la Guerra de Argelia –algo así como la Cuba española, el último delirio del imperio decadente -que la editorial ha clasificado bajo la rúbrica de "ensayo y actualidad". No me digan que no suena mucho más serio, aunque en el fondo no se trate más que de una formidable y a ratos vergonzosa aventura.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hay más a los que también les gusta!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=IV8_k4umBUY"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=IV8_k4umBUY&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=LaN4Vo1RgyM"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-3200084901135922206?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/3200084901135922206/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=3200084901135922206' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/3200084901135922206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/3200084901135922206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2009/01/sobre-clasificaciones-y-aventuras.html' title='Sobre clasificaciones y aventuras'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SX9NJy7GfGI/AAAAAAAAAEU/H3wdn2beaPI/s72-c/untitled.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-3166404462251452652</id><published>2009-01-20T18:50:00.006Z</published><updated>2009-01-21T09:58:20.383Z</updated><title type='text'>Fortunata y Pepita</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;-¿Qué come usted, criatura?&lt;/span&gt;&lt;a name="103"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;-¿No lo ve usted? -replicó mostrándoselo- Un huevo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a name="104"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;-¡Un huevo crudo!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a name="105"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Con mucho donaire, la muchacha se llevó a la boca por segunda vez el huevo roto y se atizó otro sorbo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a name="106"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;-No sé cómo puede usted comer esas babas crudas -dijo Santa Cruz, no hallando mejor modo de trabar conversación.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a name="107"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;-Mejor que guisadas. ¿Quiere usted? -replicó ella ofreciendo al Delfín lo que en el cascarón quedaba.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Arial;font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;Fortunata y Jacinta&lt;/em&gt; (Benito Pérez Galdós)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;Juanito Santa Cruz, aquel niño bien, aquel mentiroso ególatra y por lo tanto egoísta, aquel pelele que su madre quiso corregir casándolo con una tal Jacinta, conoció a Fortunata en una barriada miserable de Madrid. Ella, fiel a las costumbres espartanas de la calle, se estaba comiendo un huevo crudo y se parecía más a una prostituta que a una señorita casadera, pero pese a todo Juanito se enamoró de ella (o por lo menos fue lo más parecido a enamorarse que el niño bien haría en toda su vida, siempre tan ocupado en divertirse mientras fuese otro el que le quitase las castañas del fuego llegado el momento). Ay, Fortunata, su modo de hablar la delataba, cualquiera se hubiera dado cuenta de que entre ella y su amante había mucho Madrid por medio y, sobre todo, entre ella y Jacinta, la mujer generosa, beata y gélida con la que Juanito se había casado como quien dice sin darse cuenta. Con el paso del tiempo, he llegado a entender por qué Santa Cruz se fijó en Fortunata; mucho más allá de que ella era vulgar, pobre e inculta, pero hermosa, mucho más allá de que ella también se enamoró de él al verlo tan elegante y&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SXYesra3uMI/AAAAAAAAAEM/h1INh38RDaM/s1600-h/20070418klplyllic_124_Ies_SCO.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5293452164939102402" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 217px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SXYesra3uMI/AAAAAAAAAEM/h1INh38RDaM/s320/20070418klplyllic_124_Ies_SCO.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; tan buen mozo; mucho más allá de eso, Fortunata estaba viva como su Madrid de huérfanos y truhanes, como los polluelos a los que alimentaba y escondía entre sus faldones, como la calle que la había criado y hecho mujer antes de tiempo. Cómo iba resistirse Juanito ante una mujer así, si él no era más que uno de esos polluelos, un niño que se había escapado sin permiso de su Madrid&lt;br /&gt;burgués y se había extraviado entre el populacho para descubrir que la vida sólo se valora cuando, como él mismo, se está muerto por dentro.&lt;br /&gt;Pero no me digan que uno no se da cuenta desde el principio que Fortunata tiene todas las de perder. El novelista decimonónico ya arriesga suficiente con contar la historia de un adulterio como para que encima sea el amor sacrílego el que triunfe. Que se lo digan a Flaubert, que tuvo que recurrir a eso de “narrador y escritor no son la misma persona” para excusarse del escándalo que su Madame Bovary había provocado entre la clase bienpensante. Que esa novela llamada realista cuente básicamente historias de adulterio ya es de por sí suficiente trasgresión. El lector sabe por su conocimiento del mundo la nula justicia del destino para con los amores contrariados, así que el desenlace, aunque fatal, es al menos previsible. Que Fortunata muera poco tiempo después de haber traído al mundo un hijo de Juanito Santa Cruz – de quién si no (una le es infiel al esposo, pero nunca al amante) – es algo que al lector de buenos sentimientos le rompe el corazón, aunque no por ello ese mismo lector deje de darse cuenta de que la desaparición de la amante facilita el restablecimiento del Curso Normal de Todas las Cosas. Fortunata es el conflicto: su aparición justifica la historia; su muerte desemboca necesariamente en el sinsentido de continuarla. La vida de Juanito Santa Cruz, ese niño bien del Madrid del XIX, proseguirá sin mayores problemas, pero no será ya ni la mitad de interesante ni se merecerá una novela.&lt;br /&gt;La mujer es la gran protagonista de la novela realista, pero también su víctima (nunca se pensaron ni Fortunata y Jacinta, ni Madame Bovary, ni Ana Karenina ni tampoco La Regenta como manifiestos de libertad femenina). No conozco muchas historias de este tipo que hayan terminado en final feliz – un final que, por cierto, suele consistir en un matrimonio o, lo que es lo mismo, la legitimación por medio de la Ley de lo que de otra manera no sería tolerado. Sea como sea, si la amante se convierte en esposa, el relato deja también de tener sentido y el escritor, tan sabio él, finiquita la historia.&lt;br /&gt;Una de las mejores novelas realistas que he leído –por lo menos en lo que a estilo se refiere– es &lt;em&gt;Pepita Jiménez&lt;/em&gt;, de Juan Valera, un escritor que muchos califican de regionalista con la estúpida excusa de su predilección por los paisajes andaluces (¡ay el eterno conflicto entre capitales y provincias!). Pepita Jiménez es no sólo un placer intelectual sino también un gusto para los sentidos, con ese gusto exquisito por las descripciones, por las pequeñas cosas, la delicadeza de los trajes y la textura de las telas. Pero más allá del buen hacer de Valera hay algo más. &lt;em&gt;Pepita Jiménez&lt;/em&gt; cuenta la historia de amor entre una bella jovencita y un seminarista con bastantes dudas sobre su vocación. Y, en contra de lo esperado, la protagonista no muere a última hora tras un parto problemático, ni se contagia de tuberculosis, ni tampoco conoce a un joven bueno y disponible que la salve del pecado. Tampoco él –el seminarista confuso – recobra en el último momento la vocación que creyó tener pero nunca tuvo. Hay una salida para los amantes previo paso por el altar aunque, a diferencia de lo que sucede con Fortunata y Juanito, el &lt;em&gt;engañado&lt;/em&gt; no sea una mujer sino el mismísimo Dios. Valiente Valera.&lt;br /&gt;Casi a punto de cantar victoria, caigo en la cuenta de que una sola cosa lo explica todo. Fortunata, la que se comía huevos crudos, la que vivía prácticamente en la calle y no tenía más que su juventud y un cuerpo bello para sobrevivir, estaba fuera del sistema. Pepita, sin embargo, nunca había conocido otra cosa que el sistema mismo. Había mucho Madrid (y muchas Españas) entre sus amores contrariados.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-3166404462251452652?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/3166404462251452652/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=3166404462251452652' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/3166404462251452652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/3166404462251452652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2009/01/fortunata-y-pepita.html' title='Fortunata y Pepita'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SXYesra3uMI/AAAAAAAAAEM/h1INh38RDaM/s72-c/20070418klplyllic_124_Ies_SCO.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-6453905922916187976</id><published>2009-01-11T20:10:00.002Z</published><updated>2009-01-11T20:29:16.246Z</updated><title type='text'>Perfección</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Un día soñé que eras perfecto, que todos mis defectos se estrellaban sin remedio contra tu bondad, tan escandalosa que tú mismo te sonrojabas por no poder hacer nada contra ella. Lo peor era que me perdonabas, eras tan tonto que me lo perdonabas todo, las dudas, los enfados y los silencios durante el desayuno. No sabes qué sentimiento de culpa, qué rencor, qué ganas de huir de ti y de tu mundo bajo control.&lt;br /&gt;Soñé que eras tan perfecto como el David de Miguel Ángel y que nunca te acostarías con otra, ni siquiera después de que yo te hubiera abandonado sin remordimientos.&lt;br /&gt;Y que jamás te atreverías a romperle el corazón a tu madre desafiando a tu padre&lt;br /&gt;Y que llamabas a tu tía la soltera todas las noches para recordarle que se tomase su pastillita para la tensión (y también que nunca olvidabas el cumpleaños de tus primas, cómo las odio y apenas las conozco)&lt;br /&gt;Soñé además que te afeitabas todos los días antes de ir al trabajo y que la maquinilla no te irritaba la piel de la cara&lt;br /&gt;Y que hasta en invierno te levantabas de buen humor y me llenabas de preguntas retóricas mientras yo desayunaba y tú te preparabas para ir a hacer footing al parque (lo cual era terrible teniendo en cuenta lo poco habladora&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SWpWYyd_5qI/AAAAAAAAAEE/ATSj9vOtRN0/s1600-h/3Miguel-Angel-David-detalle.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5290135696164513442" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 252px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SWpWYyd_5qI/AAAAAAAAAEE/ATSj9vOtRN0/s320/3Miguel-Angel-David-detalle.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; que soy por las mañanas)&lt;br /&gt;Y que querías casarte conmigo y que incluso le habías pedido mi mano a mi padre como en los viejos tiempos (¡y estabas seguro de que yo aceptaría!)&lt;br /&gt;Soñé que te gustaban Georges Moustaki y Chavela Vargas y, a pesar de que en una ocasión estuve a punte de dejarte por soñar justo lo contrario, eso me llenó de tristeza.&lt;br /&gt;Que yo era más importante que tus amigos (sí, los mismos a los que viste perder los dientes de leche, con los que fuiste al instituto y te escapaste de clase para beber cerveza y quién sabe qué más, los mismos a los que les contaste tu primera experiencia sexual -por cierto, soñé que nunca hablabas de sexo con tus amigos – y con los que fuiste en coche hasta Berlín)&lt;br /&gt;Que mi madre te quería como a un hijo&lt;br /&gt;Y que mi hermano te consideraba su colega&lt;br /&gt;Soñé que me escribías cartas de amor (no sabes qué pesadilla, tenía toda una caja llena de cartas tuyas y decías lo mismo en todas)&lt;br /&gt;Soñé también que nunca se te olvidaba poner el despertador y que nunca te habías saltado un semáforo en rojo.&lt;br /&gt;Y que sabías de todo: historia, botánica, cine, literatura… y hasta de dialectología alemana&lt;br /&gt;Que te obsesionaban las causas justas y que tus actos eran siempre consecuentes con tus palabras. Separabas la basura y te sabías de memoria en qué recipiente iban los plásticos y en cual las judías que yo no me comía en la cena.&lt;br /&gt;Soñé que leíamos juntos el Cantar de los Cantares y que a tí también te parecía un poema erótico (y que adorabas a San Juan de la Cruz y su Noche oscura del alma).&lt;br /&gt;Que nunca te dejabas la nevera abierta y te gustaba cocinar (y que yo podía escaquearme mientras tú preparabas pato a la naranja para mí)&lt;br /&gt;Y que eras ecologista. Y feminista. Y humanista. Y artista. Y que siempre triunfabas&lt;br /&gt;Y que querías tener dos hijos.&lt;br /&gt;Y que todos tus vecinos hablaban bien de ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No te imaginas qué alivio, qué respiro cuando desperté y me di cuenta que eran las diez de la mañana del lunes y que no habías puesto el despertador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-6453905922916187976?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/6453905922916187976/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=6453905922916187976' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/6453905922916187976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/6453905922916187976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2009/01/perfeccin.html' title='Perfección'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SWpWYyd_5qI/AAAAAAAAAEE/ATSj9vOtRN0/s72-c/3Miguel-Angel-David-detalle.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-2276198264743892638</id><published>2009-01-09T20:46:00.002Z</published><updated>2009-01-09T21:09:09.058Z</updated><title type='text'>Sofía</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SWe4rv6_lVI/AAAAAAAAAD8/J20VjBwVCaE/s1600-h/sinnend.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5289399349107725650" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 297px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SWe4rv6_lVI/AAAAAAAAAD8/J20VjBwVCaE/s320/sinnend.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;Sofía llega siempre justo antes de anochecer, cuando el día muere y nace una noche dolorosa como una puñalada. La oigo llegar porque los tacones no están hechos para la gente discreta y porque de repente su perfume –lavanda, rosas, a veces vainilla – llena una habitación que solo puede oler a ausencias. Pone su mano en mi hombro y veo que sigue pintándose las uñas de rojo, como en los viejos tiempos. Se disfraza de caricia para engañarme y esconde en sus ojos los ojos de quien ama, pero yo sé que viene atormentada por aquellos años que nos negaron incluso el placer de una simple conversación. Sofía regresa con sus recuerdos en blanco y negro, que en mi conciencia recobran los colores del pasado, la rabia de que tantos años consiguiesen finalmente separarnos. Aún pienso que fue lo mejor, lo mejor para mi. Tú, Sofía, perdiste el blanco de tu diana.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-2276198264743892638?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/2276198264743892638/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=2276198264743892638' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/2276198264743892638'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/2276198264743892638'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2009/01/sofa.html' title='Sofía'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SWe4rv6_lVI/AAAAAAAAAD8/J20VjBwVCaE/s72-c/sinnend.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-8165830531463642306</id><published>2008-12-15T20:17:00.006Z</published><updated>2008-12-15T20:30:36.350Z</updated><title type='text'>Los nueve años</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SUa81RKJFhI/AAAAAAAAADU/6xcePDzTCQc/s1600-h/P7040212.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5280115236463515154" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SUa81RKJFhI/AAAAAAAAADU/6xcePDzTCQc/s320/P7040212.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;Tenía nueve años y el pelo muy largo porque ese año haría la Primera Comunión y sobre todo porque mi madre, aún triste porque mi abuela casi le había rapado la cabeza unas semanas antes de la suya, pretendía recuperar a través de mi su tierna cabellera ultrajada. Me conmueven las nostalgias de mi madre: a los siete años la vistieron de luto por la muerte de su abuela y tiñeron de negro sus zapatos azul cielo, que había comprado unos días antes en el pueblo en el que muchos años después se casaría con mi padre. A los trece años dejó la escuela y cuando pudo darse cuenta estaba sentada en frente de su casa, esperando no se sabe qué y sin perspectivas de futuro. Su único gran viaje fue a Barcelona y, viendo las fotos de aquella época, creo entender que mi madre era feliz entre las palomas de la Plaza de España. También la veo contenta el día de la boda de su mejor amiga, a sus tiernos diecinueve años, vestida con un soberbio abrigo rojo, minifalda y botas negras de tacón imposible (que yo usé, en algún momento de mi adolescencia, sin la mitad de fortuna). Me siento orgullosa de esa madre que aún no era, de esa chica ingenua de pelo largo y ondulado que iba a misa con minifalda – a mí nunca me lo permitieron – y se aburría bastante en las discotecas. Luego vendría la vida, el regreso al pueblo en el que compró sus zapatos azules teñidos de negro, y mi madre se cortaría el pelo harta de bucles y enredos. Nunca más lo dejó crecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía nueve años, el pelo largo y una obsesión casi fetichista por los rizos. Yo no lo sabía, pero aquella sería la Nochebuena más feliz de mi vida. Tres horas antes de empezar a cenar hubo un temblor de tierra. Triacastela, como siempre, en el epicentro. De no ser por mi madre, ni siquiera me habría dado cuenta de que nadie estaba usando la máquina de coser de la bisabuela; sólo mi hermana y yo estábamos en el cuarto, tiradas sobre la cama leyendo cualquier cosa a cualquier hora y en cualquier lugar. De no ser por mi madre, no escucharía ni la mitad de los terremotos, no pasaría ni la mitad de miedo, no saldría de la cama a la calle a las tres de la mañana, en pijama y en zapatillas, a escuchar el ruido de la tierra, tan terrible en la oscuridad.&lt;br /&gt;Así pues, la Nochebuena más feliz de mi vida empezó con un terremoto de más de cuatro grados en la escala Richter. No recuerdo muy bien qué hicimos después, ni qué comimos, sólo sé que esa noche cambiamos de lugar la mesa de la cocina y hablamos mucho de sismógrafos y catástrofes naturales. No se imaginan que revolución en el concepto que yo tenía de mi casa. Ese día amé estar allí, en aquel lugar triste que fue mi infancia. A pesar de las murallas y de las rejas de la ventana de la cocina –siempre comí con la mirada en esa ventana, en esas rejas de cárcel que escondían el huerto en el que mi madre cultivaba sobre todo fresas y lechugas – me sentí dichosa en medio del frío y del pollo asado de todas las Nochebuenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, tenía nueve años, me ponía trenzas para rizarme el pelo y el foco de enfrente de casa tardaría aún mucho tiempo en llegar. Cuando caía la noche, todo a nuestro alrededor se llenaba de sombras. Los árboles parecían gigantes que nos miraban con los brazos abiertos desde El Coto, nuestro bosque más querido, sin el cual nuestra casa no sería la misma cárcel, ni el mismo pedacito olvidado del mundo. Sólo existíamos de día, cuando la luz del sol permitía que los vecinos nos vieran. Al caer la noche, desaparecíamos entre las tinieblas hasta la mañana siguiente. “Un buen método para espantar a los ladrones”, decía mi padre, siempre tan elocuente, a sabiendas de que en nuestro barrio nunca hubo ladrones (sí algún asesino, o eso cuenta la leyenda).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo aquella Nochebuena de mis nueve años, mi barrio sin luz y sin vecinos, y me pregunto en qué momento empecé a cumplir años y a perder sueños. Y en qué instante dejé de tener pánico a los terremotos y a salir a la calle sin miedo a los fantasmas. Y qué pinta un farol frente a la puerta de mi casa, por qué mis padres están tan orgullosos de que los vecinos sepan de nuestra existencia, de qué hablaremos esta Nochebuena si la tierra no ha temblado, si hace meses que me he cortado el pelo y he renunciado a buscar un pino en El Coto porque siempre hay un gato que arruina el árbol de Navidad. Qué importantes fueron mis nueve años y se me fueron sin darme cuenta, una madrugada de principios de febrero se escaparon por la puerta de casa y seguro se perdieron porque por entonces mi barrio era sólo una sombra inmensa y, mis años, ciegos e inocentes como la niña que los perdía.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-8165830531463642306?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/8165830531463642306/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=8165830531463642306' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/8165830531463642306'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/8165830531463642306'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2008/12/los-nueve-aos.html' title='Los nueve años'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SUa81RKJFhI/AAAAAAAAADU/6xcePDzTCQc/s72-c/P7040212.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-214383513338617513</id><published>2008-12-07T22:18:00.003Z</published><updated>2008-12-07T22:29:03.510Z</updated><title type='text'>Del derecho a estar sola</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/STxNaS9UMMI/AAAAAAAAAC0/nq_9e0iN7Ms/s1600-h/soledad2ik9.png"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5277177977532330178" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/STxNaS9UMMI/AAAAAAAAAC0/nq_9e0iN7Ms/s400/soledad2ik9.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;Yo, G.H (soltera, 1,70 de altura, 25 años cumplidos hace dos semanas, por lo tanto, mayor de edad) reclamo mi derecho a estar sola. Por si alguien tiene dudas, escribo estas líneas en estado sobrio (es martes aún, y ni siquiera han dado las dos de la tarde, demasiado temprano para estar de otra forma) y completo dominio de mis facultades mentales. Mi última decepción seria fue hace varios años, así que no soy sospechosa de encontrarme bajo la influencia (nefasta, siempre) de las turbulencias del amor. No creo tampoco en los sentimientos eternos (sólo mi madre, estoy segura, me amará toda la vida) y no veo del todo mal la infidelidad, así que no piensen que tras mi decisión se esconde una concepción pecaminosa del sexo. Simplemente que a mis 25 años y después de haber crecido hasta el 1,70 de altura, no necesito un hombre para casi nada Que conste que lo que yo pienso es que no necesito un hombre para nada; añado el casi porque sé que los absolutos atormentan a las mentes bienpensantes.&lt;br /&gt;Mi madre debió darse cuenta, debió sospecharlo cuando con cinco años me inventé un orfanato para jugar con mis muñecas. Aún peor, tenía que haber dado la voz de alarma cuando a los quince años no tuve mal de amores (ni a los catorce, ni tampoco a los dieciséis). No lo hizo. Tampoco llegó a saber nunca quién era Chantal, esa mujer maravillosa, de pelo corto y ojos claros, que vive encerrada en una caja de suavizante desde mis tormentosos catorce años. Si lo hubiera sabido, se hubiera preocupado, porque mi madre no es tan diferente de esa multitud que intenta decirme (a pesar de mis 25 años y mi 1,70 de altura) lo que debo sentir en cada momento.&lt;br /&gt;El derecho a estar sola no es más que un clamor de libertad. Eso es, hay en mí un deseo ardiente de libertad y un odio secular a la violencia de la conquista, a las estrategias deplorables del cortejo, poco más que un vulgar engaño (y no sólo del otro, a veces también uno mismo se engaña). Como mido ya 1,70 de altura, me cuesta prestar atención a lo que me dicen de noche, especialmente cuando siento que no me están tratando de igual a igual. Hay algo que se le olvida a casi todo el mundo en medio de tanto discurso barato sobre la igualdad de mujeres y hombres: la mayoría sigue creyendo que el amor es un juego de cartas y, como en los juegos de cartas, ningún movimiento es espontáneo. Yo echo tanto de menos el amor espontáneo, el que no recurre a los estereotipos del “te invito esta noche al cine” o “mi amigo piensa que eres muy guapa” (yo evito pedirle a mis amigos que me quiten las castañas del fuego y detesto los intermediarios). Será porque de pequeña encontraba mucho más entretenido aprenderme de memoria las capitales del mundo o porque crecer sin demasiados mimos he hizo darme cuenta de que es mejor la vida sin halagos vacíos, será por todo eso, pero no creo que el amor se construya con una mirada a las cuatro de la mañana y en un bar lleno de adolescentes (deberíamos preguntarnos por que la mayoría de la gente liga en antros cerrados en los que no se puede ni respirar en libertad). Sospecho que el amor a primera vista es una explicación beata de lo que sólo puede ser una atracción sexual irrefrenable, por lo que tampoco creo que se pueda amar a nadie en dos noches, ni siquiera en tres semanas. No hay nada que nos impulse a amar a otra persona más que la costumbre de sentirlo a nuestro lado. El amor no es nunca (en verdad, nunca) gratuito. Yo no amo (no lo amo en absoluto) al chico que está en frente de mí, pero lo miro porque tiene el cabello castaño colgándole sobre la nuca y ríe mucho (y a mí me gustan los hombres que ríen todo el tiempo; eso significa que les gusta la vida y sobre todo las cosas de la vida). No lo amo y si dentro de cinco minutos llega su novia y lo abraza por la cintura y se besan sin remordimientos delante de esta servidora, no lloraré de amor ni pediré consejo a mi amiga para superar la frustración.&lt;br /&gt;Hace unos días un chico me pedía (sin demasiado tacto, por cierto) que le explicase mi idea del amor. Yo, que no soy teórica y que detesto que me dicten lo que tengo que sentir, sólo sé que para mí el amor no es obligatorio. La cara de sorpresa de mi amigo –que debió darse cuenta de que ciertas preguntas me molestan, pero no lo hizo – habló por sí sola: qué escandalosa nos sigue pareciendo la mujer libre, la mujer que no espera ni busca, la mujer que no necesita invitaciones, ni falsos cumplidos, ni retóricas desfasadas, para irse a la cama con un hombre. Cómo nos molesta aún que esa mujer –podría ser yo, G.H, 25 años recién cumplidos y 1,70 de altura – marque su territorio y no acepte presiones. Hace unos días hablaba con unas compañeras de clase –universitarias las dos, leen mucho pero creo que no entienden demasiado – sobre qué hacer cuando un hombre se pone pesado e intenta ir más allá de lo que se le permite. A todas nos ha pasado alguna vez, porque a pesar del discurso superficial sobre la conveniencia de hablar en femenino, nadie toca las cuestiones importantes, entre ellas ese acoso sutil y cotidiano de las caricias que ni se piden ni se desean, y es tan sólo un ejemplo porque las formas de presión sexual son múltiples y en la mayoría de los casos permanecen escondidas en la pareja. Será por eso que mis amigas me ofrecieron, más que una solución, una no-solución: no hay nada que hacer, así son los hombres, tienen necesidades, me dicen. Yo, que ya tengo 25 años (pero no superaré el 1,70 de altura) me resisto a creer que las necesidades de los hombres sean más importantes y más imperiosas que las mías. Y tampoco acepto lo inaceptable, porque quien justifica ese tipo de acoso puede acabar justificando hasta la violación (la lógica es exactamente la misma, es decir, la falta de respeto por el cuerpo y la voluntad del otro). Por eso me pregunto qué esta fallando, si no está fallando todo, en el discurso creado alrededor de la libertad femenina. Qué puede estar pasando cuando mis amigas –que se definen como feroces defensoras de la igualdad de sexos – ven normal que el hombre toque, que el hombre decida, que el hombre insista hasta la saciedad y no sólo con la palabra. Y qué pasará si cuando les digo, “yo, yo reivindico mi derecho a estar sola el tiempo que me plazca, incluso toda la vida”, me miran incrédulas y me confiesan “es bonito que te llamen estrecha”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;G.H, (25 años, 1.70 de altura, inteligencia normal, ojos castaños heredados del padre y todo lo demás, incluso el drama de ser objeto de caza, de la madre), se asoma por la ventana de la habitación y contempla las estrellas. El mundo es difícil para una mujer sola (se lo ha dicho su abuela, casi 80 años, divorciada a los 20), pero no es necesariamente más fácil para la que está o se cree acompañada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;G.H (sigue teniendo 25 años) mira su cama de 90 cm. y piensa, sin sonreír, que el 1.40 está hecho para los cuerpos que no se tocan.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-214383513338617513?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/214383513338617513/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=214383513338617513' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/214383513338617513'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/214383513338617513'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2008/12/del-derecho-estar-sola.html' title='Del derecho a estar sola'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/STxNaS9UMMI/AAAAAAAAAC0/nq_9e0iN7Ms/s72-c/soledad2ik9.png' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-1330808972579885204</id><published>2008-12-01T23:39:00.003Z</published><updated>2008-12-01T23:46:12.677Z</updated><title type='text'>Hombre de noche</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/STR2YaKGRMI/AAAAAAAAACs/YFM7ofQVv3c/s1600-h/Oscuridad.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5274971225268307138" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 223px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/STR2YaKGRMI/AAAAAAAAACs/YFM7ofQVv3c/s320/Oscuridad.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;Anochecía cuando la comadrona cortaba sin parpadear el cordón umbilical que lo separaba de su madre y lo obligaba a enfrentarse al mundo.&lt;br /&gt;(Por eso no pudo ver el día hasta muchas horas después de haber nacido, porque además era invierno)&lt;br /&gt;Eran las dos de la mañana cuando soñaba que se caía por la ventana al intentar atrapar una golondrina que había hecho su nido en el un agujero de la pared&lt;br /&gt;(De ahí que caminase siempre mirando al suelo, porque más que a caerse, sentía un miedo atroz a no saber en qué lugar lo hacía)&lt;br /&gt;Era luna nueva cuando la tierra temblaba y hacía rodar ruidosamente algunas piedrecillas desde lo alto de la pendiente que llevaba a su casa.&lt;br /&gt;(Nunca soportó el canto de los grillos ni los murmullos ni el chasquido de las tablas de la escalera a medianoche, eran demasiado fuertes en la oscuridad)&lt;br /&gt;Acababan de dar las doce de la noche cuando hacía el amor con María por primera vez. La luz de su cuarto llevaba varias semanas fundida.&lt;br /&gt;(Así que cuando por fin pudo verla desnuda se dio cuenta de que el cuerpo que tenía delante no era el mismo que había tocado)&lt;br /&gt;Ya se veía Venus cuando las bombas caían sobre la aldea en la que había nacido y destruían la cabaña en la que había fumado su primer cigarro.&lt;br /&gt;(No volvió a dormir una noche entera, siempre pensando qué otro recuerdo le tocaría perder. Envejeció pronto y a los veinticinco ya aparentaba cuarenta)&lt;br /&gt;El sol no era más que un pequeño resplandor en el este cuando le cortaban el paso a la entrada de su guarida. Reconoció el zapato de piel de un viejo amigo&lt;br /&gt;(Su última libertad fue contemplar un segundo el amanecer de octubre)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hizo de día poco después, pero él ya no pudo verlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-1330808972579885204?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/1330808972579885204/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=1330808972579885204' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/1330808972579885204'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/1330808972579885204'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2008/12/hombre-de-noche.html' title='Hombre de noche'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/STR2YaKGRMI/AAAAAAAAACs/YFM7ofQVv3c/s72-c/Oscuridad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-6309387340593680771</id><published>2008-11-28T19:46:00.002Z</published><updated>2008-11-28T19:51:00.854Z</updated><title type='text'>Nota a un marido</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hoy te escribo sólo esta pequeña notita porque ando apurada. Dile a Lucía que cuando vuelva del trabajo saque el perro a pasear. Ah, y que no se le olvide comprarme una cuña de queso para la merienda de los niños. Curado, mejor. Volveré tarde así que prepárate algo de cena y no me esperes despierto, trataré de no hacer ruido al abrir la puerta. ¿Sabías que Elena la del cuarto se ha marchado de casa? Con un hombre más joven, dicen. Hay que ver las vueltas que da la vida, si ayer era de las que repartía folletos en la parroquia en contra de la píldora anticonceptiva. Lo peor es para Enrique, el pobre estaba tan acostumbrado a ella. Si es como un niño, hay que darle indicaciones hasta para cepillarse los dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, y ni se te ocurra dejar el tubo del dentífrico abierto, qué cochinada.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-6309387340593680771?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/6309387340593680771/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=6309387340593680771' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/6309387340593680771'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/6309387340593680771'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2008/11/nota-un-marido.html' title='Nota a un marido'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-4856748450675849300</id><published>2008-11-23T20:08:00.003Z</published><updated>2008-11-23T20:22:25.777Z</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Me moriré en París con aguacero&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;un día del cual tengo ya el recuerdo&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;.Me moriré en París &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;-y no me corro- tal vez un jueves, &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;como es hoy, de otoño&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;César Vallejo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;César Vallejo, el poeta de Santiago de Cucho, soñaba tanto con París que vino a morir aquí, a la ciudad inmensa de los artistas y de los que anhelaban serlo. Él estaba, no hace falta decirlo, entre los primeros. Todavía no he visto su sepultura en el cementerio de Montparnasse y eso que la busqué durante horas a lo largo de la Avenue de l’Est y la division 12, donde según mi mapa se encontraba la tumba de ilustre peruano. Ilustre ahora, porque Vallejo fue pobre como las ratas en el París de entreguerras y no halló ni la felicidad ni el brillo que ya por entonces – y sobre todo entonces – se le suponía a esta ciudad de la luz en la que no sale mucho en sol. Fue en su malvivir uno de tantos bohemios de París y quizás por eso la ciudad que tanto amó ni siquiera lo recuerda. Encontré fácilmente las sepulturas de Sastre y Beauvoir, de Baudelaire y Cortázar, pero no la del peruano universal a pesar de buscarla con l&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SSm6p3TxcuI/AAAAAAAAACc/L2WrFcR6V70/s1600-h/DSCF0655.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5271950067198161634" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SSm6p3TxcuI/AAAAAAAAACc/L2WrFcR6V70/s320/DSCF0655.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;os ojos bien abiertos, esperando una tumba sencilla o incluso miserable.&lt;br /&gt;No es fácil encontrar a Vallejo en un lugar como París, una ciudad de eternas llegadas. En otros países la inmigración es un fenómeno reciente, pero Francia y por ende, su capital, reciben los sueños de los foráneos desde hace más de un siglo. Y eso se nota en el color variopinto de las calles, en los olores de las carnicerías musulmanas, en la experiencia quasi sociológica que es coger el metro a las ocho de la mañana. Nunca hubo verdaderos parisinos en París, aunque en una ciudad como esta cuestión debería ser la menos importante. El Paris de los chinos, el de los magrebíes, el de los indios, el París incólume de los negros – quizás el más bello de todos gracias a los tocados de sus mujeres, que aún lucen como una muestra de orgullosa identidad africana. Metrópoli desgraciada, París habla todas las lenguas del mundo, las de sus colonias de ultramar y las que dejaron de serlo a costa de mucha sangre. Lejos del brillo de los cafés literarios de Saint Germain y Montparnasse hay un París real que vive a la intemperie y sobrevive a duras penas en la vendedora de maíz cocido del metro de Ménilmontant y en los pequeños comercios regentados por musulmanes. A veces aquí uno tiene la sensación de que los dos París no se dirigen la palabra, que la ciudad obrera y la turística son entidades diferentes que la simple expansión de viviendas ha unido sin consentimiento. No se ven vendedoras de maíz en Saint Germain, pero sí alguna gitana vieja que plañe su miseria a la vez que tiende el cuenco de las limosnas con la parsimonia de quien ha hecho lo mismo toda la vida. Los parias de París son sus mendigos, de mirada triste pero voz firme desde el mismo momento en que la ciudad empezó a existir como Lutecia, prodigio romano. Esmeralda, la gitana de Notre Dame, pertenecía a esta casta de parisinos que se dedicaban con poca fortuna a la vida bohemia. Ahora que lo pienso, Vallejo y Esmeralda eran el uno para el otro: enamorados de quien les asesinaba y condenaba a una existencia miserable en los círculos del hampa y de la poesía maldita, de ese París que enamora pero que nunca corresponde porque no resulta fácil hermanar las lenguas, las creencias y los sueños ni siquiera en la ciudad del amor.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-4856748450675849300?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/4856748450675849300/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=4856748450675849300' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/4856748450675849300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/4856748450675849300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2008/11/me-morir-en-pars-con-aguacero-un-da-del.html' title=''/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SSm6p3TxcuI/AAAAAAAAACc/L2WrFcR6V70/s72-c/DSCF0655.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-4571364222755608777</id><published>2008-10-25T12:13:00.004+01:00</published><updated>2008-10-25T12:20:07.928+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='carcel'/><title type='text'>Nacimiento y muerte de mi primera novela</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Aun no tengo título ni tema para mi primera novela, pero de todas maneras la empezaré a escribir esta noche. Es posible que a través de los cristales de la ventana de mi cuarto entre alguna voz de la calle que me sirva para romper el hielo de la hoja en blanco. Pero de todas formas hoy la empezaré, la iré construyendo como un castillo, le pondré almenas y un foso para que los enemigos se ahoguen. La pintaré después de azul y le maquillaré los pómulos para que nadie se dé cuenta de que esta mi primera novela es solamente el deber programado para esta noche. Quizás con la pintura, mi creación parez&lt;/span&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SQMAJVWt57I/AAAAAAAAACU/jCh2igd1UY8/s1600-h/DSCF1021.jpgacualre.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5261048950050121650" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SQMAJVWt57I/AAAAAAAAACU/jCh2igd1UY8/s320/DSCF1021.jpgacualre.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;ca más bella, quizás logre parecerse a la novela que no será, a la novela que yo quisiera que fuese, salida de mis manos como un jarro del torno del alfarero. La haré a poquitos, sin prisas ni tensiones y no me importará más tiempo que el de la historia que solo existe sobre el papel. Dejaré de comer, de leer y de pasar las tardes paseando por el bosque en busca de inspiración. Solo me deberé a mi novela recién nacida, como una madre amantísima, como una abuela orgullosa. Tal vez un día intente escapárseme por la ventana y huir de mi que soy cárcel y muerte para sus deseos de libertad, pero yo no le permitiré nunca alejarse más allá de este cristal en el que ahora apoyo esta cabeza que vuelve a sobrarme porque vuelve a dolerme, y me doy cuenta que una vez más seré capaz de acuchillar hasta matar esta ilusión de las noches vacías. Cualquier día, a cualquier hora, cogeré en brazos a mi novela y la abandonaré en una cuneta y la pobre se morirá de hambre y de frío. Quizás se desangre cuando la lluvia – será noche de tormenta – caiga sobre sus hojitas tiernas y desdibuje las letras y confunda los sentidos hasta eliminarlos del todo. Entonces ya no será más una novela y puede que si alguien encuentra su cadáver entre la maleza piense, vaya, otra víctima de la barbarie. Y salga corriendo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-4571364222755608777?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/4571364222755608777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=4571364222755608777' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/4571364222755608777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/4571364222755608777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2008/10/nacimiento-y-muerte-de-mi-primera.html' title='Nacimiento y muerte de mi primera novela'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SQMAJVWt57I/AAAAAAAAACU/jCh2igd1UY8/s72-c/DSCF1021.jpgacualre.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-6740698239551310517</id><published>2008-08-20T14:41:00.002+01:00</published><updated>2008-08-20T14:48:22.416+01:00</updated><title type='text'>De cómo una estación cambió el destino de mis manos</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SKwgkMiXdOI/AAAAAAAAABM/vW3s2v8oP84/s1600-h/soluciones_manos.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5236596272937792738" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SKwgkMiXdOI/AAAAAAAAABM/vW3s2v8oP84/s320/soluciones_manos.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;No sé si aún recuerdas las últimas palabras que intercambiamos en la estación de tren. Probablemente no, porque en ese momento tuve la ligera sospecha de que no me escuchabas y que nada más estabas delante de mí por cortesía. Pero yo sí las recuerdo, ¿sabes?, las recuerdo como si ahora mismo me las volvieras a decir, como si las estuviera soñando justo en este momento. Porque a veces sueño con esas últimas palabras. Sueño que volvemos a conversar, fugazmente, sin demasiado interés, en alguna estación de tren del mundo. O que de repente nos encontramos en uno de nuestros viajes al salir del baño y nos quedamos mirando como si no nos reconociéramos aunque, claro está, nos reconocemos perfectamente porque hay cosas que no se olvidan por mucho que uno quiera. Por mucho que uno lea esos estúpidos libros autoayuda de los aeropuertos o salga de noche para matar el tiempo, hay recuerdos tercos que no salen de uno, que no lo abandonan ni en sueños. ¿Sabes? No quiero recordar de esa manera enfermiza las tardes en que jugábamos a las cartas en Pargán o íbamos a pescar al Nafóren sin reloj (cómo me fastidia ahora dejarme en casa el reloj y, sin embargo, cómo lo disfrutaba antes, aquello de salir sin hora y regresar sin saber si eran las doce o ya las cuatro. Flor me decía “no te hagas la lista, puedes mirar el sol, o las estrellas”, pero qué va, soy una pésima observadora cuando se trata de perder el tiempo)&lt;br /&gt;Ahora, tanto tiempo después, miro mucho más las estrellas, aunque con tanto farolillo que nos has puesto en el barrio sólo sen ven pequeñas luces indefinidas, ni rastro de las formas imposibles que observaba de niña cuando caía la noche y aún veníamos del campo, repletas de picaduras de mosquito y con muchas ganas de acostarnos y no volver a enfrentarnos con la naturaleza hasta el día siguiente.&lt;br /&gt;A mi madre no le gusta nada que yo mire al cielo de esa manera desesperanzada con que dice que lo miro. “Te saldrán verrugas”, me advierte, aunque yo no le presto mucha atención porque ya tengo alguna y no me importa tener más. Acaso sean mis verrugas consecuencia de tus maldades, con lo tranquila que yo vivía antes de encontrarte, por casualidad, como quien no quiere la cosa, sentado y leyendo el periódico en el andén de la estación. No es que quiera echarte la culpa de mis fracasos &amp;shy;– en un solo mes suspendí dos exámenes de matemáticas y se nos murió Gilberto, el mastín que vigilaba las ovejas durante la noche. El veterinario nos dijo que se murió por un tumor maligno que tenía en la barriga desde hacía unos meses, pero yo estoy seguro de que murió envenenado, porque tenía la mirada de los que se dan cuenta demasiado tarde de que han sido traicionados.&lt;br /&gt;Y, por si fuera poco, pasó lo de Aurora. Qué pena lo de Aurora. Tan generosa ella. Fue la primera persona que supo lo que había pasado en Ladrón y no se lo contó a nadie, ni a mis hermanos siquiera, y eso que yo no se lo había pedido. Total, para qué, si hay cosas que no vale la pena disimular, porque se acaban sabiendo, siempre se saben, ocurren para que el mundo las sepa.&lt;br /&gt;Sea como sea, me han aparecido unas cinco o seis verrugas en las manos desde que dejé de verte. No estoy enferma, nunca he gozado de tanta salud física como en este último año, pero mis manos ya no son las mismas que conociste. Ha pasado por ellas la vida y se han vuelto toscas, un poco deformes y hasta desagradables. Pero tienen la misma piel que tú besaste, no hace tanto tiempo, antes de subir al tren con la maleta con dos mudas sobre el hombro. “Vaya manera de agarrar una maleta”, hubiera dicho mi padre, que desde siempre ha tratado de ver en las actitudes ajenas un síntoma de maldad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no encuentro remedio para estas manos marcadas, ni quiero, porque nunca he pretendido vivir a corazón abierto sin que se noten los estragos.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-6740698239551310517?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/6740698239551310517/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=6740698239551310517' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/6740698239551310517'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/6740698239551310517'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2008/08/de-cmo-una-estacin-cambi-el-destino-de.html' title='De cómo una estación cambió el destino de mis manos'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SKwgkMiXdOI/AAAAAAAAABM/vW3s2v8oP84/s72-c/soluciones_manos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-1861064048653133001</id><published>2008-08-13T21:05:00.002+01:00</published><updated>2008-08-13T21:15:32.028+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='trabajo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sueldo'/><title type='text'>JUAN SIN SUELDO I</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SKNA13_q58I/AAAAAAAAABE/sMgzFWBEgtI/s1600-h/hombre+triste.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5234098486242895810" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SKNA13_q58I/AAAAAAAAABE/sMgzFWBEgtI/s320/hombre+triste.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Juan no tenía sueldo ni esperanzas de tenerlo. Era un parado crónico. Y por ello – y por otras razones que jamás se atrevería a reconocer – la vida de Juan era un desastre. Todas las mañanas se levantaba pensando en su sueldo fantasma y a veces incluso se le escapaba alguna que otra lagrimilla nostálgica al pensar que nunca llegaría a realizarse aquel dulce amor platónico.&lt;br /&gt;Todos los días Juan se levantaba deseando fervorosamente un sueldo. Pero no sabía cómo conseguirlo, a dónde llamar, dónde firmar para que se lo adjudicasen. Se necesitaban muchas agallas para conseguir un sueldo a la primera. Juan era tímido y no se atrevía a pedirle a nadie un sueldo modesto con el que compartir la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan quería dejar de ser Juan Sin Sueldo, aunque en el intento perdiese el nombre. Al fin y al cabo, la identidad es un concepto demasiado abstracto y Juan gozaba de lo concreto, del tacto de los billetes en el bolsillo de su pantalón. No tenía otro país que la oficina del INEM ni más himno que las entrevistas de trabajo. Era un apátrida, hermosa palabra para nombrar a todo aquello que no es de ninguna parte y cuando alguien le preguntaba por su origen, Juan daba la callada por respuesta o decía que era ciudadano del mundo, la forma retórica que usan los que no tienen a donde ir ni saben donde estarán mañana. Y todos pensaban entonces que Juan era un hombre feliz y que su condición de ciudadano del mundo lo convertía en un ser especial, un vagabundo afortunado cuya vida regía la casualidad y el desconocimiento del futuro.&lt;br /&gt;Pero nada más lejos de la realidad. Aunque Juan no conocía lo que el futuro le depararía – ni creía que nadie pudiese saberlo, por ello rechazaba de plano a pitonisas, brujos y demás engendros de la adivinación – no con cierto pesar se había convencido a si mismo de que el mañana tendría que ser diferente, y que esa diferencia la marcaría un sueldo. Pero Juan sabía que los deseos son tan solo impulsos y los hechos a veces no coinciden con aquello que soñamos y, racional como él era, temblaba de miedo al imaginarse el desahucio de una vida sin ingresos. Lo tenía todo: era joven, sano y fuerte; presumía de hablar a la perfección tres idiomas y chapurrear con más gracia que acierto otros dos; había viajado, perdido el autobús y cantado una serenata a su primera novia; hablaba con gracia, tenía la piel morena, el carné de conducir y hasta un poquito de amor. Pero todas estas cosas, de una valía espiritual inimaginable, chocaban contra el muro impuesto por el Capital: y Juan no podía ser feliz pensando en los años venideros, en su sueldo fantasma y en las ganas irreprimibles de cambiar de vida.&lt;br /&gt;Juan sin sueldo había sido desde siempre temerario, era una característica inherente a su persona. Esquivaba las cenas familiares, pero nunca al peligro de vivir un día más a la intemperie de la indecisión: por ello se había pasado la vida viviendo a corazón abierto, sin pensar en el mañana de responsabilidades y de úlceras estomacales. Pero el mañana se le echaba ahora encima como un león hambriento. Hasta aquel momento, Juan había sido terriblemente feliz - ¡qué hipócritas los que niegan el placer de la inconsciencia!-y había hecho de su vida lo que la princesa de las Mil y una noches con sus cuentos: cada noche una distinta y lo menos parecida a la anterior. La vida es, queramos o no, la suma de las vidas de cada día y, aunque hay quien dice que sólo se vive y se muere una vez, lo cierto es que vida y muerte no son equiparables para los que poseen la capacidad de distinguir entre la simplicidad de una y la multiplicidad de la otra. Juan lo sabía y reinventaba su vida a su gusto. No alcanzaba a ver más allá del presente simple de la experiencia de hoy. Y lo del sueldo no era más que una utopía en la que no ponía especial empeño; al fin y al cabo, que son las utopías sino metas irrealizables, no se tocan, sólo se sueñan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el mañana se le echaba encima como un león hambriento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-1861064048653133001?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/1861064048653133001/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=1861064048653133001' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/1861064048653133001'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/1861064048653133001'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2008/08/juan-sin-sueldo-i.html' title='JUAN SIN SUELDO I'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_gnmweiLzkfI/SKNA13_q58I/AAAAAAAAABE/sMgzFWBEgtI/s72-c/hombre+triste.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3894595984322857615.post-7937479605158946340</id><published>2008-08-03T23:18:00.001+01:00</published><updated>2008-08-03T23:21:59.992+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='melancolía'/><title type='text'>Intenciones</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;color:#333300;"&gt;&lt;strong&gt;Lo confieso: soy más melancólica de lo que me gustaría reconocer, así que les recomiendo que no tomen al pie de la letra mis palabras y todo lo lean con un margen amplio de error. Miento cuando escribo lo que no miento cuando hablo. Que le vamos a hacer, me gusta fantasear. Y me gusta también recrear lo que fue y proyectarlo al futuro, imaginarlo como a mí me gustaría que fuese si controlase, como el maquinista su locomotora, los hilos invisibles que mueven las cosas y las hacen reales. Me ha pasado siempre, desde niña, con el otoño. Qué magnifica estación es el otoño. Soy de las que piensan que hay más belleza en la hoja seca que en la que acaba de nacer, por eso siempre he rechazado la primavera como materia poética. Una de las palabras más sencillas y bellas del inglés americano es fall, la caída, el otoño. No encuentro época del año más propicia para cambiar de piel, para soñar lo que uno quiere ser aunque uno nunca lo consiga.&lt;br /&gt;            La segunda de mis añoranzas puede sobrevenir en cualquier momento y puedo sentirla por cualquier cosa de la misma manera enfermiza. Es el barrio, mucho más que una aglomeración azarosa de viviendas y vecinos; hay en mi obsesión algo de fraternidad rota, de amistades diluidas como terrón de azúcar en un vaso de leche caliente. Yo, que ni siquiera sé cuál es mi barrio porque siempre viví en una casa aislada y rodeada de monte; yo, que fui despidiendo, a veces con dolor, a los vecinos más próximos y aún así de otros barrios; yo, que puedo encontrar la comunidad lejos y cerca del lugar en el que nací, tan privada de reuniones intempestivas y risas tejidas al calor del fuego. Yo, que no tengo barrio, tengo nostalgia del barrio que no tuve, del barrio que seguramente nunca vaya a tener.&lt;br /&gt;            Las mejores cosas surgen en las calles amables de la vecindad de uno, en el ascensor de su edificio, en la esquina más cercana (frente al quiosco al que se escaquean los chicos mayores del instituto), en el patio del primer colegio y en los bares grises en los que ya se conocieron sus padres (y a saber si también donde lo concibieron a uno). Si, las vivencias más dulces nacen en los lugares sucios de huellas de los zapatos viejos de otros, en el asfalto pisado que se desprende a trozos y hace tropezar a las viejas y enerva a los activistas de los derechos de esos mismos viejos y acaba produciendo odio, asco, saturación en los jóvenes que pisan, plas, plas, plas, las ruínas de su barrio. Sólo cuando uno ama ruinas puede decir de verdad que ama, pero que difícil amar las miradas inquisidoras de la vecina del portal de enfrente, que lo ha visto crecer a uno (la sabia popular conoce qué hay dentro de cada cabeza, es una suerte de divinidad hecha a sí misma). Los anónimos, esos seres, a veces tan indeseables, que habitan las ciudades, no quisieran vivir en un lugar así. Los pueblerinos, bestias oscuras que paren hijos para la tierra y nada más que para la tierra, tampoco.&lt;br /&gt;Pero lo malo de los barrios – los de los chicos bien, los de la mafia, los de la droga, los de la clase obrera (las prostitutas no tienen barrio porque no habitan, sino que deambulan, por eso las miran con tanto recelo las señoras de sociedad, que ya no rezan el rosario pero siguen conservando la costumbre de estar siempre en un mismo sitio, sentadas al amor de la lumbre y acaso fantaseando sin atreverse a reaccionar -, lo peor de los barrios, no es equiparable a la dicha de los aromas de las calles, el olor de la comida haciéndose, lentamente, en la ventana de enfrente. En todos los barrios hay una vecina a la que le gustan los boleros, que escucha mientras limpia o cocina, con las ventanas abiertas, para que todo el mundo se entere de que no se conforma con la bayeta del polvo. Qué fascinantes son las mujeres que escuchan música romántica mientras limpian y creen, pasados ya los cuarenta, en los amores arrebatados. Qué sería un barrio sin una mujer así, sin la exquisita vulgaridad de lo público, sin la obscenidad delicada de la intimidad violada por todo el mundo.&lt;br /&gt;            Hay una tercera melancolía, la de lugares iluminados con las luces tenues del farol. Desdibujan los dibujos imperfectos que nos rodean.&lt;br /&gt;            Pero de eso hablaremos otro día&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3894595984322857615-7937479605158946340?l=barriosinluz.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://barriosinluz.blogspot.com/feeds/7937479605158946340/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3894595984322857615&amp;postID=7937479605158946340' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/7937479605158946340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3894595984322857615/posts/default/7937479605158946340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://barriosinluz.blogspot.com/2008/08/intenciones.html' title='Intenciones'/><author><name>Diana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10905341050788065750</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/-pji6eYLLjFM/TeQOr-rwMsI/AAAAAAAAAHo/5crgQUaE0IA/s220/DSCF2829.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
